Thursday, June 7, 2018

INCORPORAN A JOSÉ MARTÍ AL SALÓN DE LA FAMA DE ESCRITORES DEL ESTADO DE NUEVA YORK

Gracias a las gestiones de varios profesores y traductores al inglés de obras de José Martí y sus editores, el Center for the Book de Nueva York, afiliado al Center for the Book de la Biblioteca del Congreso, acordó incorporar a José Martí al Salón de la Fama de Escritores del Estado de Nueva York. La Ceremonia de Inducción tuvo lugar el 5 de junio en una Cena de Gala llevada a cabo en el Princeton Club de la ciudad de Nueva York, donde también fueron inducidos E.L. Konigsburg, Ira Gershwin y otros más.

El no por tardío menos justo reconocimiento coloca al poeta y ensayista cubano en un selecto grupo de escritores neoyorquinos tales como Walt Whitman, Herman Melville, Washington Irving, Isaac Asimov, Allen Ginsberg, Maya Angelou y otros famosos autores del llamado Empire State inducidos con anterioridad.

El Comité de Selección que le otorgó su incoporación a José Martí estuvo integrado, entre otros, por Paul Grondahl, Director del New York State Writers Institute, Kathleen Masterson, del New York Council on the Arts y Rocco Staino, del Empire State Center for the Book. Tuvo a su cargo la presentación del nuevo inducido Nancy Paulse, publicista de Penguin Young Readers. Recibió la Placa de Inducción a nombre de los gestores de la incorporación de Martí el Prof. Lisandro Pérez, del John Jay College of Criminal Justice de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), especializado en la historia de los cubanos en Nueva York durante el siglo XIX, coautor de The Legacy of Exile: Cuban in the United States y autor de Sugar, Cigars, and Revolution: The Making of Cuban New York.

Al acto asistieron varios exiliados cubanos residentes en Nueva York, entre ellos los miembros de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio Corp. (AHCE) Eduardo Lolo y Oneida Sánchez, quienes fueron invitados, a manera personal, por Anne Fountain, Coordinadora de Estudios de América Latina de la Universidad Estatal de California en San José, una destacada traductora de Martí y autora de José Martí, the United States, and Race.

Wednesday, May 30, 2018

MENSAJE A LOS ARTISTAS Y ESPECTADORES DEL TEATRO CUBANO DEL EXILIO



Querido teatrista y espectador:
       
Recientemente hemos experimentado dos hechos importantes que han resaltado la actividad teatral. En primer lugar, la celebración del Día Mundial del Teatro; y, en segundo lugar, los debates que circulan en las redes sociales, a raíz del proyecto Macrodirectores, en torno/versus al teatro que realizan los exiliados cubanos en Miami.
En medio de esta polémica que, en cierta forma, estremeció a los teatristas cubanos del exilio --y recordando que en el día del teatro universal nos unimos en un gran saludo--, se impone la necesidad de reflexionar y articular esfuerzos para celebrar este 30 de mayo, por sexto año consecutivo, el DÍA DE LA DRAMATURGIA Y DEL TEATRO DEL EXILIO CUBANO, una fecha ideada por Eddy Díaz Souza (Artefactus) y Pedro Monge Rafuls (OLLANTAY Center for the Arts), pero que pertenece a todos los que disfrutamos y contribuimos al teatro cubano del exilio.
La fecha seleccionada para celebrar el Dia de la Dramaturgia y del Teatro del Exilio Cubano, el 30 de mayo, fue seleccionada, porque marca el aniversario de la muerte del Prof. José A. Escarpanter, el primer crítico e investigador de la dramaturgia cubana que se escribe fuera de la Isla.
El propósito fundamental de esta celebración es contextualizar espacios de promoción y reivindicación de la dramaturgia y los artistas (dramaturgos, directores, actores, diseñadores, etc.), a través de la interacción entre creadores y ciudadanos. De ahí que pensemos en la importancia de celebrar de forma pública, participativa y plural, si es posible, en una obra o un evento, que celebre este día especia, pero también de forma personal, tal como se hace por ejemplo con el Día Internacional del Teatro, cuando los teatristas se celebran entre sí, o la audiencia celebra a los teatristas.
Te invitamos a llamar, o a escribir notas de felicitación, el miércoles 30 de mayo, a los artistas que contribuyen al teatro cubano del exilio, bien sea porque son actores, diseñadores, luminotécnicos, dramaturgos, directores, etc. Felicítalos por su labor, apoyando esta difícil, pero bella labor que realizan. También, te invitamos a felicitar a todos los amantes del teatro cubano del exilio.
Unámonos para celebrar la sexta aclamación del DÍA DE LA DRAMATURGIA Y EL TEATRO CUBANO DEL EXILIO.
 Atentamente,
 Eddy Díaz Souza, Artefactus, Miami
Pedro R. Monge Rafuls, OLLANTAY Center for the Arts, New York

Thursday, May 24, 2018

INVESTIDOS CINCO NUEVOS MIEMBROS DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO, CORP.

El pasado 19 de mayo tuvo lugar el primer Acto de Investidura en California de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp. El mismo tuvo lugar en el Chicano’s Researches Center de la East Los Angeles Public Library, en dicha ciudad californiana. Fueron investidos como nuevos académicos Norma Montero, Roberto Álvarez Quiñones, Manuel Gayol Mecías, Ángel Marrero y Aurelio de la Vega. No pudo asistir al acto por razones de salud el académico electo Cristóbal Garau y Rodríguez.
El acto comenzó con las palabras de bienvenida del Lic. Martín Delgado, Director de la biblioteca sede del evento, quien destacó la importancia de la labor de la institución que dirige no solamente como un lugar para catalogar y cuidar libros que poner a disposición de los lectores, sino como centro cultural comunitario donde se celebren actividades que vayan mucho más allá de la lectura. Finalmente, felicitó a los nuevos académicos y dejó aclarada su disposición a colaborar con la AHCE en eventos futuros.
De inmediato se procedió a la lectura de los discursos de investidura de los nuevos miembros. La primera en leer fue la Lic. Norma Montero quien ha cursado cuatro licenciaturas: tres en su natal Cuba (la primera en Filosofía, la segunda en Educación y la tercera en Ciencias Bibliotecarias) y otra también en Ciencias Bibliotecarias en los Estados Unidos, donde además obtuvo sus credenciales de maestra. Durante 10 años fue bibliotecaria de la Colección Cubana de la Biblioteca Nacional José Martí en La Habana, donde desarrolló una importante labor de investigación, clasificación y preservación de obras de autores cubanos. Dicha dedicación la traspasó al exilio, donde llevó a cabo una tarea semejante con relación a los autores cubanos desterrados. Ha sido directora de varias bibliotecas del sistema público de Los Ángeles, y educadora de niveles varios hasta su jubilación en 2015. Fue Presidenta del Patronato José Martí entre 1996 y 2005, una de las instituciones más importantes del exilio cubano.
Le siguió el Lic. Roberto Álvarez Quiñones, periodista, economista, escritor y profesor. Se licenció en Historia en la Universidad de La Habana. Autor de ocho libros de temas históricos, económicos, y sociales, editados en EE.UU, Venezuela, Cuba y México. Fue profesor de Historia de la Prensa en la Universidad de La Habana, y de Historia de las Doctrinas Económicas en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Ha impartido cursos de post grado y conferencias en universidades e instituciones académicas de Latinoamérica y Europa. Durante 12 años fue editor y columnista del diario “La Opinión” de Los Angeles, California. Analista económico del canal Telemundo de la TV. Escribe para medios hispanos de EE.UU, España y Latinoamérica. Ha obtenido 11 premios de Periodismo.
El Lic. Manuel Gayol Mecías fue el siguiente orador. Director y editor de la revista digital Palabra Abierta. Licenciado en Lengua y Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana. Investigador literario de la Casa de las Américas. En 1992 obtuvo el Premio Nacional de Cuento del Concurso UNEAC. Y en 2004 el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano, de Nueva York. Por más de 17 años fue editor en el diario La Opinión, de Los Ángeles. Miembro del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio. Vicepresidente de Vista Larga Foundation, y miembro del consejo de redacción de la revista Puente de Letras (Miami/Cuba). Algunos libros publicados: Retablo de la fábula (poesía); La noche del Gran Godo (cuentos); dos novelas: Ojos de Godo rojo y Marja y el ojo del Hacedor. En el género ensayo tiene publicados La penumbra de Dios y Las vibraciones de la luz. De reciente factura tiene Amor de Historia antigua o La trémula luz de los espejos, en un género mixto que él llama cuentinovela.
Continuó el ciclo de lecturas el Lic. Ángel Marrero, nacido en 1960 en Guantánamo, Cuba. Es un artista plástico graduado de FIDM (Fashion Institute of Design and Merchandise) con una especialidad en Diseño gráfico y espacial. Ha formado parte de exhibiciones personales y de grupo en New York, Miami, México y Los Ángeles donde radica actualmente. Su trabajo con la imagen tanto a nivel gráfico como artístico lo ha conducido paralelamente a acercarse al estudio de la simbología en el contexto perenalista que a la vez le ha adentrado en una investigación iconográfica de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. Como parte de ese trabajo sobre un tema básico de la historia y la nacionalidad de Cuba, ha publicado artículos e impartido charlas en distintas bibliotecas de Los Ángeles.
Por último hizo uso de la palabra el Dr. Aurelio de la Vega nacido en La Habana en 1925 y ciudadano norteamericano en 1966. Desde principios de los 50 ha sido una figura importante en la cultura cubana y, una vez en el exilio, de la hispana de los Estados Unidos y en la escena musical latinoamericana. Compositor, musicólogo, educador e infatigable activista cultural, su fama trasciende las fronteras y las épocas. En Cuba fue, entre otras funciones importantes, Decano de la Escuela de Música de la Universidad de Oriente, Asesor del Instituto Nacional de Cultura, y Vicepresidente de la Orquesta Filarmónica de la Habana. En la esfera internacional, fue Presidente del Consejo de Música Cubana de la UNESCO, Tesorero de la Sección Cubana de la Asociación Interamericana de Música, Segundo Vicepresidente del Centro Interamericano de Música de la Organización de Estados Americanos, Presidente de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea en su sección de la costa oeste de los EE.UU. y un largo etcétera. Su música ha sido ejecutada en destacadas salas de conciertos de múltiples países, grabada en discos y videos de gran éxito y sus partituras archivadas en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
El discurso de respuesta a los investidos estuvo a cargo del Dr. Octavio de la Suarée, Secretario de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp. y editor del Anuario Histórico Cubanoamericano, que publica nuestra institución. Entre sus libros publicados se destaca La obra literaria de Regino E. Boti, considerada el estudio fundamental publicado hasta ahora sobre el destacado escritor cubano.
El Resumen del Acto de Investidura y la entrega de los diplomas correspondientes estuvo a cargo del Dr. Eduardo Lolo, Presidente de la AHCE, miembro de la Junta Directiva de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y Comendador de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V de la Sociedad Heráldica Española. El Dr. Lolo dio la bienvenida oficial a los nuevos académicos y destacó la importancia de trabajar en pro de un registro histórico fidedigno del avatar cubano que aclare las manipulaciones, los escamoteos y las falsificaciones de la historiografía castrista a fin de que las próximas generaciones de cubanos tengan una visión real de nuestra historia.

Wednesday, May 16, 2018

La Academia de Historia de Cuba en el Exilio Llega a California*

Revista Digital Latina desde 1998
Los Angeles, California

California tendrá a partir de mayo de 2018, su capítulo de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Destacadas personalidades locales serán investidas como nuevos miembros de la institución, mediante un evento especial que se llevará a cabo en la Biblioteca Pública del Este de Los Angeles.

Manuel Gayol Mecías...
Manuel Gayol Mecías
Los académicos de California son Norma Montero, ex directora de numerosas bibliotecas públicas del sur de California; Roberto Alvarez Quiñones, periodista de vasta experiencia especializado en temas cubanos y económicos; el arquitecto Cristóbal Garau y Rodríguez; el escritor y periodista Manuel Gayol Mecías, autor de novelas y ensayos y director de la revista digital PalabrAbierta.com; el artista plástico y director la Guía Cubana, Angel Marrero; y el Dr. Aurelio de la Vega, prominente compositor clásico y profesor emérito distinguido de la Universidad de California en Northridge.

Dr. Eduardo Lolo...

El presidente de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio es el Dr. Eduardo Lolo, quien también es miembro de la Junta Directiva de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Lolo fue además investido Comendador de Número de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V de la Sociedad Heráldica Española, distinción que se otorga a quienes “por su calidad, prestigio y defensa de la Hispanidad se hagan merecedores de ello”.
   

El evento de investidura, presidido por el Dr. Lolo, se llevará a cabo a las dos de la tarde del sábado 19 de mayo de 2018 en la Biblioteca Pública del Este de Los Angeles (4837 East, 3rd. St, Los Angeles, CA 90022. Tel. 323-264-0155). Las palabras de bienvenida estarán a cargo del director de la biblioteca, Martín Delgado.


*Tomado de Contacto Magazine

Tuesday, May 8, 2018

Acto de investidura en Los Angeles

ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO, CORP.
Email: directiva@academiahce.org
P.O. BOX 521364
Flushing, NY 11352

La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp. invita a todos sus asociados, así como a los miembros de las organizaciones cubanas del exilio en el área de Los Ángeles (CA), a acompañarnos en el

ACTO DE INVESTIDURA DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
Lic. Norma Montero,
Lic. Roberto Álvarez Quiñones,
Arq. Cristóbal Garau y Rodríguez,
Lic. Manuel Gayol Mecías,
Lic. Ángel R. Marrero y
Dr. Aurelio de la Vega

que tendrá lugar el sábado 19 de mayo, a las 2:00 PM, en el salón de actos del Chicano’s Researches Center, de la
East Los Angeles Public Library
4837 E. 3rd. Street,
Los Angeles, CA 90022
Tlf.: (323) 264-0155

PROGRAMA

Palabras de bienvenida de Martín Delgado, Community Library Manager.
Breves discursos de investidura de los nuevos académicos.
Discurso de respuesta del Dr. Octavio de la Suarée, secretario de la AHCE.
Entrega del Diploma de Membrecía a los nuevos académicos y conclusión del Acto de Investidura por el Dr. Eduardo Lolo, presidente de la AHCE.
Refrigerio por cortesía de Los Amigos de la East LA Public Library
QUEDAN TODOS INVITADOS

Wednesday, May 2, 2018

"El compañero que me atiende" en NYU este viernes

El Centro Cultural Cubano de Nueva York


le invita al lanzamiento de


EL COMPAÑERO

QUE ME ATIENDE


una antología sobre la vigilancia omnipresente
en la Cuba revolucionaria



Con la presencia de los autores Jorge Ignacio Domínguez, Alexis Romay, Ricardo Arrieta y Enrique Del Risco.

VIERNES 4 de MAYO, 2018
7:15 PM


NEW YORK UNIVERSITY
19 University Place,  NYC
GREAT ROOM ~ FIRST FLOOR

FREE ADMISSION

Monday, April 30, 2018

Respuesta al discurso del académico Jorge Ignacio Domínguez*

Por Enrique Del Risco
Como a cualquier historiador de raza a Jorge Ignacio Domínguez le apasiona hurgar en detalles que no le interesan a nadie para hablarnos de asuntos que nos atañen a todos. Sus obsesiones se nos revelan entonces no como majaderías sino como nudo esencial de un tejido de causalidades que nos justifican como habitantes de alguna provincia del universo. Historiadores como Domínguez viajan al pasado no para revolverlo –como buscando algún escándalo fósil- sino para poner las cosas en su lugar, un lugar que hasta ahora mismo ignorábamos. Un lugar que por muy cómodo que nos resulte termina siendo, como nuestro investigador demuestra, esencialmente falso.
Algo así ocurre con su estudio sobre la figura de Rodolfo de Lagardere y la polémica que sostuvo con Benjamín de Céspedes a raíz de que publicara el libro La prostitución en la ciudad La Habana. Lo de menos es la relativa fama del libro que en 1888, a apenas veinte días de publicado ya alcanzaba los dos mil quinientos ejemplares vendidos, cifra mostruosa para la época. Tampoco importa el olvido con que la posteridad ha cubierto a su contradictor. Lo importante acá es lo que representan las dos posiciones a debate. En este caso el libro de Benjamín de Céspedes se presentaba en sociedad nada menos que con un prólogo de Enrique José Varona. Varona era a la sazón miembro del Partido Autonomista –organización que arde en el infierno de los historiadores partidarios póstumos del independentismo- pero la redención posterior de Varona como sustituto de Martí al frente del periódico Patria; como arquitecto del sistema educativo de la república; y como crítico del autoritarismo de Machado lo convierten en un intocable del discurso nacionalista, sea castrista o su reverso. Del otro lado del debate hallamos a un periodista “mulato nacido en Barcelona, integrista a ultranza, católico ultramontano y enemigo de Darwin y del naturalismo, tanto en filosofía como en literatura” como lo define Domínguez. Eso le ha bastado a algún que otro historiador para escoger partido resuelto por de Céspedes: cualquier otra opción equivaldría a alinearse con sus críticos que es casi lo mismo que marchar con los voluntarios, gritar “Viva Cuba española” y fusilar estudiantes de medicina.
Jorge Ignacio Domínguez entiende que la misión de un historiador no es alinearse póstumamente con bandos ya desaparecidos sino entender el tiempo en que transcurrió ese enfrentamiento. Dialogar con ese tiempo a ver qué tiene que decirnos. El texto de Domínguez nos habla de un tiempo mucho más complejo y por tanto más interesante y aleccionador que el que airean otros investigadores del mismo período. Mucho más interesante que tomar partido es recordarnos que ni el bando que favorecía la independencia (aunque fuera por la vía sutil de ensañarse con la prostitución) era un dechado de virtudes ni a los integristas carecían absolutamente de razones en sus debates. Domínguez nos hace ver incluso -sin decirlo directamente- que aquel dictum de Martí de que “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro” no era necesariamente convicción universal de los partidarios de la independencia. De alguna manera Domínguez nos alerta de que cuando Martí escribió el artículo “Mi raza” trataba de conjurar el racismo que existía dentro del propio movimiento independentista y que amenazaba la existencia misma de la república que proyectaba.
Pero me resulta todavía más importante que Domínguez nos recuerde que la realidad -sea presente o pasada- se resistirá a acomodarse a nuestras siempre efímeras conveniencias. Domínguez viene a insistirnos que el pasado es como es y es mejor que lo aceptemos como tal si no queremos que nos engañe. A aceptar, por ejemplo, que en el bando de la independencia había muchos que soñaban con una república blanca e incontaminada. Personajes que, como el médico Benjamín de Céspedes, podían referirse a la pasada guerra de independencia como “gloriosa Revolución política y social” y afirmar a su vez que esta había sido asunto casi exclusivo de blancos. “Seguiré creyendo siempre que la Revolución no fue la obra del pueblo cubano, -dice de Céspedes en su libro- sino de una clase limitada de ese mismo pueblo: la más sana en sus costumbres, menos enervada por los vicios, más viril y sin mezclas por el contacto con otras razas». Y Domínguez no solo nos advierte que se podía ser (como es descrito de Céspedes por uno de sus contemporáneos) “librepensador en asuntos religiosos, seguidor de la corriente experimentalista en cuestiones científicas y, en política, un demócrata con tendencias socialistas” y al mismo tiempo un redomado racista. No por gusto Domínguez nos muestra a su contraparte el periodista Rodolfo de Lagardere como alguien que insiste, al mismo tiempo, en defender el colonialismo español y en criticar el racismo de de Céspedes. O a los partidarios de la anexión de Cuba a los Estados Unidos. Lagardere aparece en el texto de Domínguez como representante de una clase intelectual de raíces africanas que era a finales del siglo XIX cubano mucho más amplia y compleja de lo que se suele aceptar. Y menos predecible porque en ella cabían muchas más posiciones y matices que la que le asignan los historiadores al uso.
Domínguez también apunta a un fenómeno que me habría gustado que desarrollara más. Es este un fenómeno endémico de finales del siglo XIX del que, sin embargo, pueden hallarse equivalentes en nuestra época. Me refiero a una confianza infinita en el desarrollo de las ciencias como guía del progreso indetenible de la humanidad. Junto a muchas consecuencias positivas y duraderas esta confianza en hallazgos científicos como las teorías de Darwin sobre la evolución de las especies inspiró lo mismo la criminalística lombrosiana que el racismo ario de los nazis. Similar fe en la ciencia animaba a los positivistas y progresistas tropicales que como Benjamín de Céspedes acusaban al colonialismo español de haber convertido a Cuba en “un depósito de Nigricia [entiéndase África] que nos deshonra, reproduciendo las mismas costumbres salvajes de esos países” y verían en la independencia una oportunidad única para la limpieza racial.
Ejemplo de esta confianza infinita en la ciencia frente a la prédica religiosa lo da el venerado Enrique José Varona en el propio prólogo de La prostitución en la ciudad de La Habana al decir:
En nuestra época, hastiada de las quimeras de lo sobrenatural, la pesquisa sincera de la verdad sustituye á los antiguos ideales que ponían en un mundo trascendente la explicación de lo real, la norma de la vida y el fin de la humanidad. La ciencia escruta la naturaleza y penetra en su gran laboratorio, haciendo al hombre colaborador inteligente de sus ocultas obras; la ciencia estudia al hombre, aislado y en sociedad, lo analiza y descompone, y le enseña á conocerse y á regirse. Le da la voz de alerta para que se precava, le muestra la sanción ineludible que las leyes naturales saben imponer á sus transgresores, y al mismo tiempo le enseña cómo puede fortificarse contra las causas de destrucción, llámense enfermedad, vicio, ó injusticia. Enseña al hombre físico que hay un conjunto de reglas, que constituyen la higiene, y lo ponen á salvo de terribles dolencias; enseña al hombre social, que hay una higiene superior que se llama la moral, que garantiza á las sociedades contra males más destructores que la peste  
[E]s mucha la ignorancia que pasa por sabiduría” escribe Martí en su famoso artículo “Mi raza” como si le respondiera a Varona. Al hurgar en los argumentos que aporta Lagardere al debate con Benjamín de Céspedes nuestro nuevo miembro de la academia hace bastante más que enfrentar una fe con otra. Domínguez nos avisa que por justificadas y actuales que nos parezcan nuestras convicciones estas suelen evolucionar mal y envejecer peor si no se asumen con mesura, sentido común y respeto básico por nuestros semejantes. Ante la arrogancia científica con que de Céspedes justifica su racismo Lagardere prefiere extraer de sus convicciones cristianas el fundamento de un reclamo de igualdad racial. De ahí que afirme que “Jesús murió […] por los americanos y los asiáticos, los africanos y los europeos, murió por todos los hijos de Adán, por todos los hombres”. Lagardere extrae sus argumentos de su fe religiosa pero también de su necesidad de ser respetado como cualquier otro ser humano, ese mínimo de dignidad humana que reclamamos para nosotros y por tanto estamos obligados a reconocer hasta en nuestros peores enemigos.

Mucho más se puede decir de los términos del  debate que Jorge Ignacio Domínguez trae a colación sobre uno de los libros cubanos más leídos y discutidos en su época. Porque no fueron solo los afrodescendientes los que pudieron sentirse ofendidos por La prostitución en la ciudad de La Habana. En dicho libro su autor, obsesionado por su ímpetu purificador, fustiga tanto a los negros y mestizos como a las mujeres, los españoles, los asiáticos, las trabajadoras sexuales; o arremete contra los géneros bailables más populares del momento como el yambú y el danzón. La defensa que hacen las diferentes partes implicadas de los derechos y la dignidad de negros, mujeres, e inmigrantes le da una sorprendente vigencia a este debate frente a un doctor que enarbolaba las banderas del progreso. Hoy, cuando la palabra progreso no ve en las minorías un obstáculo sino instrumento para prestigiarse, la tentación de renunciar a la lucidez en nombre de valores súbitamente absolutos conserva la misma fuerza. En tal contexto la relectura de este debate puede ser muy productiva si logramos entrar en él liberados de preconcepciones y ortodoxias.
Si de algo peca el discurso de alguien que sin dudas honrará esta academia como mismo hoy ella lo honra a él es el de no adentrarse más en las direcciones que señala su estudio. Pero no le echemos en cara la cortesía de la brevedad, cortesía a la que empezaré a faltar si no me despido ahora mismo.
Bienvenido entonces a nuestra academia Jorge Ignacio Domínguez con ese discurso que resulta modo ejemplar de acceder a ella.

*Leído el pasado sábado 28 de abril de 2018.