Friday, October 19, 2018

Israel Abreu (1932-2018)

NOTA DE DOLOR



En la tarde de hoy 19 de enero de 2018 falleció en New Jersey el Sr. Luis Israel Abreu, quien al morir fungía como Vicepresidente de nuestra institución. Abreu se caracterizó por una personalidad combativa a favor de la libertad de Cuba, la cual lo llevó a cumplir una larga condena en el presidio político del castrismo. Una vez fuera de Cuba, no cejó en su lucha por la democratización de nuestra Patria, ya fuera militando en organizaciones de tipo político, social o cultural del Exilio. Fue uno de los fundadores de nuestra corporación y un diligente integrante de su Junta Directiva. A pesar de que su salud comenzara a resquebrajarse hace un tiempo, se mantuvo activo hasta que tuvo su primer ingreso en un hospital del área. Una breve mejoría le permitió regresar al hogar a continuar su recuperación, pero su estancia fue muy breve. Ingresado de nuevo, su estado no hizo más que empeorar hasta el triste desenlace que anunciamos.
Al momento de escribir esta nota de dolor no tengo información alguna de los arreglos funerarios. Vaya hasta su abnegada esposa Miriam y la Unión de Expresos Políticos Cubanos la solidaridad en el dolor de todos los miembros de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp.
¡Que en Paz Descanse tan destacado cubano!

Dr. Eduardo Lolo, Presidente

Thursday, October 18, 2018

Conferencias en Miami: De La Habana de 1896 a la Revolución Cubana

La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE) invita este jueves al acto de investidura en Miami de dos nuevos académicos, el escritor e historiador Raúl Eduardo Chao y el periodista, escritor y documentalista Luis Leonel León, quienes disertarán sobre temas relacionados con la historia de la isla y sus exilios.
En el evento, que tendrá lugar en la universidad Rafael Belloso Chacín, a través de las investigaciones y vivencias de los conferenciantes, será posible viajar desde La Habana pre republicana de 1896 hasta las décadas recientes de la llamada revolución castrista.
El discurso de investidura de Luis Leonel León, cuya columna semanal aparece en importantes diarios de Estados Unidos y Latinoamérica, tratará sobre la “Revolución Cubana” y su experiencia de “nacer sin historia” y “vivir sin país”.
“Se trata de una reflexión, donde confluyen la historia y el testimonio, sobre cómo varias generaciones de cubanos, después de 1959, han nacido bajo la imposición de una historia adulterada, es decir, han nacido y crecido sin historia, y por ello hemos vivido también sin país, pues una nación sin historia no es una nación sino un engendro producto de la ingeniería social, en este caso comunista”, dijo León a Radio Televisión Martí.
“El exilio es una opción y un proceso difícil, muy complejos, dolorosos. Por un lado puede resultar una escapatoria, y por otro una pérdida, a la vez una victoria personal y una derrota nacional. Pues han pasado 60 años y la patria continúa aprisionada bajo una mezcla fortísima de manipulación, hambre, vulgaridad, terror y maniobras de delincuencia trasnacional e ideológica. En fin, decir Cuba es decir fracaso”, manifestó León, fundador del proyecto editorial Colección Fugas, dedicado a promover y rescatar la literatura de la diáspora.
El realizador de los premiados documentales Habaneceres y La gracia de volver, insistió en que “durante décadas el fenómeno del exilio cubano ha sido tergiversado y aprovechado por el castrismo, que se ha encargado de trastocar el sostenido éxodo por razones esencialmente políticas y dictatoriales en un rebaño de víctimas que, por adoctrinamiento y desconocimiento, repiten el lema de ser “emigrantes económicos”, resultado de una estratagema del régimen contra la nación".
El Mayor General Fitzhugh Lee y su equipo en La Habana en 1899 (Boston Public Library).
El Mayor General Fitzhugh Lee y su equipo en La Habana en 1899 (Boston Public Library).
"Y entonces, ante muchas de estas tóxicas realidades, cada vez se hace más importante la existencia de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio y los diferentes trabajos de sus miembros, entre los que se encuentran ilustres cubanos, desde historiadores y profesores hasta escritores e intelectuales defensores de los derechos humanos. Así que, además de una labor que considero impresindible, también es un honor trabajar para esta singular Academia”, concluyó León.
Por su parte, la charla del doctor Raúl Eduardo Chao, autor de varios libros sobre la historia de Cuba y los exiliados en Estados Unidos, lleva el título de “Fitzhugh Lee en La Habana en 1896”. Una mirada al paso por la capital cubana del militar y político norteamericano, a quien en 1986 el presidente Grover Cleveland nombrara Cónsul General de Estados Unidos en Cuba.
Chao es autor de Republican Cuba (Dupont Circle Editions, 2011), donde documenta las cinco décadas de la República de Cuba. En Exiled Cuba (Ediciones Universal, 2012) explora la admirable experiencia de los exiliados a causa del castrismo en la segunda mitad del siglo XX. Y en Colonial Cuba (Ediciones Universal, 2014) recoge los cuatro siglos de presencia española que precedieron al establecimiento de la república cubana.
En el acto de este jueves se oficializará la creación del capítulo de la AHCE en el estado de la Florida. El presidente de la institución, el doctor Eduardo Lolo, prestigioso académico cubanoamericano, miembro de la junta directiva de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y de la Real Academia Española, ofrecerá un discurso de respuesta y entregará los diplomas a los investidos por la AHCE, con base en New Jersey.
El evento se realizará este jueves a las 6:30 p.m. en la Sala de Conferencias de la universidad Rafael Belloso Chacín, ubicada en el 2550 NW 100 Avenida, Doral.

Wednesday, October 17, 2018

El presidio político cubano en la ONU

Ayer, 16 de octubre de 2018 en la sede de la ONU en Nueva York se lanzó la campaña en defensa de los derechos "Jailed For What". Un grupo de funcionarios del gobierno cubano decidió manifestarte como si estuvieran frente a la casa de cualquier disidente en Cuba: el resultado fue uno de los momentos más bajos de la diplomacia castrista, una diplomacia fecunda en bajezas. Reproducimos acá una de las intervenciones que esos funcionarios intentaban acallar, la de Alejandro González Raga, ex preso político cubano y Director Ejecutivo del OCDH.
Muchas gracias a todos los que han hecho posible este encuentro, especialmente a la embajadora Kelly Currie, al señor embajador Michael Kozack y al señor secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, por su presencia en este acto.

"El dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás", dijo  José Martí el héroe nacional sobre el presidio político cubano en 1871.

Es para mí realmente un honor poder dirigirme a ustedes hoy aquí. Y agradezco profundamente esta oportunidad, que implica una enorme responsabilidad, porque es imposible que mi testimonio exponga en toda su hondura el coraje, el sacrificio y la esperanza de todos los hombres y mujeres que estuvieron y están hoy en las prisiones cubanas por motivos políticos.

Conozco la experiencia al haber estado cinco años en prisión, después de la oleada de arrestos y juicios sumarísimos y sin garantías del régimen, en lo que se conoce como la Primavera Negra del 2003. Con aquella acción, el gobierno cubano pretendía contrarrestar el Proyecto Varela, una propuesta ciudadana que propone cambios esenciales en la Constitución, para garantizar los derechos humanos internacionalmente reconocidos. A propósito, es mi deber advertir que la nueva Constitución redactada por el gobierno cubano sigue ignorando tales derechos.

En aquella ocasión, más de 10 mil firmas de apoyo entregamos los gestores del Proyecto Varela a la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, el 10 de mayo del 2002. Nos apoyamos en una “brecha” de la Constitución de 1992, que permitía a los electores registrados proponer leyes. No solamente las firmas superaron lo requerido, sino que el clamor por las peticiones de libertad de expresión y asociación, de cambios en la ley electoral, de amnistía política, de reconciliación entre cubanos, crecían imparables entre la población.

Además, eran motivo de unidad entre los distintos grupos de la oposición y comenzaban a llamar la atención de la comunidad internacional.

La respuesta del gobierno cubano es  conocida. Y aunque el régimen siempre ha intentado ocultar su rostro absolutamente represivo, 75 activistas fuimos encarcelados esa Primavera Negra, con condenas que oscilaron entre 6 y  25 años de cárcel, por aquel “atrevimiento” y por hacer periodismo.

En los registros realizados en nuestras residencias encontraron impresoras, ordenadores, lápices, bolígrafos, radios para escuchar las noticias de emisoras extranjeras, algunos manuscritos y copias de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Estas fueron las pruebas materiales de nuestro gran "delito". (Pausa).

De inmediato, el régimen reformó la Constitución para blindar  cualquier otra brecha a la disidencia, y remató la democracia proclamando “la irreversibilidad del carácter socialista de la Revolución”.

Fuimos llevados  a prisiones de máxima severidad,  en medio de un inusitado y aparatoso despliegue  policial; encerrados en celdas de castigo, en régimen de aislamiento, con una frecuencia de visitas de dos horas cada tres meses para tres personas, y dos visitas conyugales al año. En todos los casos, en prisiones alejadas de nuestros lugares de origen, como escarmiento añadido para la familia.

Siendo por sí mismos los episodios de cárcel verdaderamente traumáticos, cuando han sido resultado de la injusticia, cuando el carcelero (un gobierno totalitario) te mantiene ex-profeso en una situación de constante vulnerabilidad en deliberada obligación de convivencia con otros condenados por crímenes de diversa naturaleza, en un medio adverso, y el mensaje de que eres un ser despreciable que no merece ningún respeto, entonces todo se torna en desafío y la vida es una insoportable situación extrema.

De este cruel e inaceptable ensañamiento pueden dar fe miles de  presos políticos, como Mario Chanes de Armas, que resume el tratamiento del régimen contra el que disiente. Chanes de Armas cumplió 30 años de prisión desde 1960 a 1991. Estuvo siete años sin visitas familiares, por negarse a usar el uniforme de preso común. En la cárcel vivió el nacimiento y la muerte de su hijo, de 22 años, y la muerte de sus padres. Chanes de Armas pasó en prisión más años que Nelson Mandela, pero su causa no tuvo el mismo tratamiento.

O Eusebio Peñalver Mazorra, con 28 de cárcel por enfrentarse al régimen. Hubert Matos Benítez y Ángel de Fana Serrano: 20 años por negarse a participar en el proceso, y otros casos como el de René Hernández  y Reinol González.

Es imposible desgranar aquí los nombres de todos, algunos olvidados, porque quisieron hacer valer  la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que “considera esencial que sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

Este es el caso de Armando Sosa Fortuny, un anciano enfermo que ha pasado en la cárcel 42 de sus 76 años de  vida, y que el régimen se niega a amnistiar por haber asumido el supremo recurso de la rebelión. Incluso cuando, quienes le mantienen en prisión, asaltaron un cuartel en 1953, luego fueron amnistiados, y años más tarde consiguieron el poder, cegando la vida de centenares de cubanos. Todo en nombre de una libertad que luego quebrantaron.

Rebelarse contra ese despojo es la culpa de Fortuny, y si esa "culpa" se mantiene viva para sus carceleros (que también fueron sus jueces), es la muestra de que los motivos que le impulsaron,  mantienen su vigencia. Pero hoy liberar a Armando y a sus compañeros, que han cumplido ya 24 años de condena, no es un tema político, ni siquiera jurídico, es un asunto de humanidad.

Golpizas, vejaciones, amenazas, simulacros de ejecución son parte  de los  métodos  usados contra ellos y contra quienes, por motivos puramente políticos, fueron a parar tras las rejas de las innumerables prisiones cubanas. Pertenecen a distintas y activas organizaciones opositoras, y para cualquier observador imparcial (a pesar de las causas ficticias incoadas por el gobierno a partir de pruebas falsas), están presos por su activismo cívico y político.

Una reciente muestra de los métodos del gobierno cubano contra los opositores, activistas y defensores de derechos humanos fue el  intento de encarcelar al investigador Ariel Ruiz Urquiola; detención que acaba de ser declarada arbitraria por el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas.

Un  capítulo sin el cual no se entendería el drama cubano son las mujeres encarceladas por motivos políticos. Mujeres como Polita Grau, Georgina Cid, Olga Rodriguez Morgan, Albertina O`Farrill, Aracelis Rodriguez o Cary Roque. Son ejemplos de una larga lista.

Leo un testimonio que dará una idea de lo que ha sido y es para ellas el presidio político en Cuba:

“Habían cientos de nosotras, prisioneras políticas, en Guanabacoa, y nos querían trasladar a Guanajay, donde las condiciones eran insoportables... La cárcel quedó completamente rodeada por unos 600 hombres y mujeres armadas... Nos atacaron con mangueras de agua, con una presión entre 200 y 300 libras... Había una presa que tenía seis meses de embarazo y le dirigieron el chorro de agua directamente contra el vientre para hacerla abortar. Muchas de nosotras corrimos para protegerla y cubrirla con nuestros cuerpos...”.

El hecho ocurrió durante  la invasión de bahía de cochinos y ocurre  hoy con las Damas de Blanco, algunas de cuyas integrantes están injustamente presas. Pero el anterior testimonio muestra también la solidaridad que se establece, en las peores circunstancias, entre quienes sufren la misma injusticia. La solidaridad es necesaria.

La soledad del preso que sabe que a su causa le asiste la justicia y la dignidad, pero que nadie le acompaña, es quizá lo que más debilita; más que el hambre, las golpizas, la oscuridad, las condiciones de hacinamiento e insalubridad.

Para  los presos políticos pedimos solidaridad, pero no es suficiente. Hay que asumir un compromiso con la exigencia al gobierno cubano en materia de derechos humanos; que admita el acceso de organizaciones internacionales a las instituciones carcelarias sin reservas; y, especialmente, que derogue inmediatamente de su legislación aquellos aspectos que le permiten encarcelar la discrepancia, sin la más mínima garantía procesal, sin apego al debido proceso. Como ha sucedido recientemente en los casos de las Damas de Blanco: Nieves Caridad Matamoros González, Aymara  Nieto Muñoz, Martha Sánchez González, Yolanda Santana Ayala, Xiomara de las Mercedes Cruz Miranda, Micaela Roll Gilbert, Daysi Artiles Sol. Para ellas exigimos libertad incondicional.

O con los 50 prisioneros de la Unión Patriótica de Cuba y tantos otros de organizaciones de la oposición y la sociedad civil.

Quiero finalizar esta intervención diciendo que la excarcelación del  prisionero de la Unión Patriótica de Cuba Tomás Núñez Magdariaga, tras 60 días en huelga de hambre, Es el primer éxito de esta campaña.

Muchas gracias.

Monday, October 15, 2018

El destino manifiesto y Narciso López

Tomado de la revista católica Nuestra Voz:

Un destino muy manifiesto
Por Enrisco

No siempre los intereses de los neoyorquinos por el mundo hispano eran literarios. De vez en cuando la ciudad y el estado se tomaban en serio su sobrenombre de Empire State y miraban hacia el sur a ver qué se le podía pegar. Un paisito que añadir a la Unión Americana. Un pedacito de continente donde cupiera Inglaterra cuatro o cinco veces. Como ocurrió con Texas. En 1836, Texas se había declarado independiente de México, y en 1845 se anexó a los Estados Unidos. Bueno, eso suena demasiado impersonal. Fueron colonos norteamericanos en Texas los que se rebelaron contra México y luego, ante los intentos mexicanos por recuperar el territorio, pidieron unirse a los Estados Unidos. Eso sí, los texanos no renunciarían a su bandera de la estrella solitaria ni a amenazar con independizarse de los Estados Unidos cada vez que algo no les conviniera, ya fuera un impuesto o un presidente demócrata.
Narciso López, Gefe de los Piratas Invasores. Litografía de 1850, dibujada por Landaluze. The Historic New Orleans Collection, 1978.

Tanto entusiasmo imperial despertó el ejemplo de Texas, que el periodista John L. O’Sullivan, director de Democratic Review, declaró que Estados Unidos debía cumplir su “destino manifiesto”. Y tal destino implicaba extenderse por el continente y no parar hasta terminar comiendo alitas de pingüinos en la Patagonia. Y si por algún lado había que empezar, qué mejor aperitivo que Cuba. Precisamente en aquellos días una hermana de O’Sullivan se había casado con un rico cubano residente en Nueva York desde hacía más de veinte años: el mismo Cristóbal Mádan que recibiera al sacerdote Varela y al poeta Heredia cuando inauguraban sus respectivos exilios neoyorquinos. El plan de O’Sullivan y Mádan era sencillo. Se pondrían de acuerdo con un grupo de hacendados cubanos para obtener la isla a las buenas o a las malas.
  • A las buenas consistía en que el gobierno americano le hiciera una propuesta a España que no pudiera rechazar: como comprarle la isla por cien milloncejos de la época. Los americanos estaban acostumbrados a negocios así. En 1803 habían pagado a Napoleón quince millones de dólares por la Louisiana. Y en 1626 les habían comprado Manhattan a los indígenas por veintipico de dólares que es el equivalente actual de una franquicia de McDonalds. Pues en 1848 el presidente James Polk hizo la propuesta de comprar Cuba, pero la corona española, espiritual como siempre, respondió que prefería ver a la isla hundirse en el mar que venderla.
No le quedaba a O’Sullivan otro remedio que intentarlo por las malas. Estaba de suerte, porque en aquellos días llegó a Nueva York nada menos que Narciso López. López era un general venezolano que había peleado junto a los españoles contra las fuerzas independentistas de Bolívar. Derrotado, emigró a Cuba, donde se integró al ejército colonial asentado en la isla. Años más tarde, ya fuera porque se aburría o porque fue poseído por el espíritu de su antiguo enemigo, Bolívar, a López le dio por conspirar contra el poder español. No siendo el tipo más discreto del mundo, su conspiración fue descubierta y tuvo que huir al primer sitio que se le ocurrió. Y en esa época el primer sitio que se le ocurría a todo el que escapaba de Cuba era Nueva York.
Para liberar a Cuba del dominio español López necesitaba dos cosas. La primera era dinero (que le proporcionarían los hacendados cubanos y los inversionistas norteamericanos). La segunda era una bandera. Como la que habían diseñado los tejanos y con la que tanta suerte habían tenido. Una bandera con estrella. Es que siempre será más fácil inventarse una bandera que un país.
[Continuará]

Saturday, October 13, 2018

Una nota

El Periódico Cubano publica una nota sobre el fallecido miembro de esta Academia Dr. Antonio A. Acosta que reproducimos a continuación:
Union City, N.J., 10 de octubre, 2018: Graduado en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de La Habana, el Dr. Antonio Acosta ejerció como maestro en las escuelas públicas en la Cuba de Ayer y ocupó cargos pedagógicos en la escuela privada Havana Military Academy, de Marianao, así como en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado (de La Habana), y también en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana, hasta 1963, cuando renunció, inconforme por el sistema autócrata que se implantaba en la Isla; abandonándolo todo, partió al duro exilio.
En los Estados Unidos obtuvo un diploma de Master en la Montclair State University del estado de Nueva Jersey. Su saber le hizo recorrer el país, impartiendo conferencias en numerosas instituciones en varios estados, mientras ascendía a director del departamento de lenguas extranjeras en el Emerson High School en Union City, la pequeña ciudad en Nueva Jersey mejor conocida como el Miami –o la capital del Exilio– del Norte de los EE.UU.
El Dr. Acosta, nacido en La Habana en 1929, falleció el pasado 29 de septiembre en Union City, en donde residió por décadas junto con su esposa Ana “Cuqui” Cueto de Acosta, también escritora. Fue Académico Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y también de la Real Academia Española, así como miembro de la Academia Cubana de la Historia en El Exilio, en cuyo ejecutivo también participó desde su fundación.
Su legado intelectual, además de años de enseñanza, se recopilan en obras como: “Mis poemas de otoño”, “Imágenes”, “La inquietud del ala”, “Dimensión del alba”, “Raíz de flor y café”, “Cuba y la dictadura”, y el más reciente “Cuando queda el sueño”.
Según declaró al PERIODICO CUBANO desde Nueva Jersey el profesor Rolando Alum, Jr., antropólogo en Nueva Jersey, el Dr. Acosta fue, además, un verdadero organizador comunitario, siempre preocupado por la educación de la juventud. Por su parte del Dr. Octavio de la Suarée, del William Paterson University y dirigente de la Academia de la Historia Cubana en el Exilio, comentó acerca de los esfuerzos de Acosta por aclarar la veracidad de la historia cubana, tan tergiversada por el régimen totalizante que impera en Cuba.

Tuesday, October 9, 2018

Acto de investidura en Miami

LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO, CORP.
P.O. BOX 521364 / Flushing, NY 11352

INVITA

AL ACTO DE INVESTIDURA DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
Dr. Raúl Eduardo Chao y Lic. Luis Leonel León

Jueves 18 de octubre de 2018 a las 6:30 PM en la
            Sala de Conferencias de la Rafael Belloso Chacin University
2550 NW 100th Ave.
Doral, FL 33172
(Entrando por la 102 Ave.)

 PROGRAMA

Discurso de Investidura del Dr. Raúl Eduardo Chao, con el título de Fitzhugh Lee en La Habana en 1896.

Discurso de Investidura del Lic. Luis Leonel León, con el título de Revolución Cubana: nacer sin historia, vivir sin país.

Discurso de Respuesta y entrega de los diplomas a los investidos por el Dr. Eduardo Lolo, Presidente de la AHCE.

QUEDAN TODOS INVITADOS

Actividades en torno al libro "Sugar, Cigars, and Revolution: The Making of Cuban New York" esta semana

October 10 Wednesday 6:30 p.m.
Skylight Room, 9th floor
Graduate Center, City University of New York
365 Fifth Avenue
Co-sponsored by the Gotham Center for New York City History, the CUNY
Center for Latin American, Caribbean, and Latino Studies, and NYU Press

October 11 Thursday 4:30 p.m.
Moot Court, room 6.68, New Building, John Jay College, CUNY, 524 West 59th Street
Co-sponsored by the Office for the Advancement of Research and the Department Latin American and Latina/o Studies

October 13 Saturday 11:00 a.m.
Green-Wood Cemetery, Fifth Avenue and 25th Street, Brooklyn
Lisandro Pérez will lead a trolley tour of the graves of the many prominent Cubans featured in Sugar, Cigars, and Revolution who are buried in Green-Wood

Reviews of Sugar, Cigars, and Revolution:

Foreword Reviews
Excerpts:
. . . a fascinating excursion into nineteenth-century New York . . . serves as a comprehensive guide to the social, cultural, and political lives of the transnational community of wealthy Cuban plantation owners and their immigrant compatriots . . . Grounded by extensive research and the author’s personal interests, the book reveals the connections between the United States and Cuba from 1823 to the Spanish-American War. During this time, New York City housed the largest community of Cubans outside of the island . . . The text both informs and entertains . . . Great spiritedness animates the prose

Publishers Weekly
Excerpts:
In this colorful and scrupulously researched history, Pérez . . .traces the 19th-century origins of Cuban New York, a vibrant community that developed long before the 1959 Cuban revolution . . . Perez’s engrossing work showcases a little-discussed facet of New York City’s rich history.

Uva de Aragón, El Nuevo Herald
En prosa clara y precisa, Lisandro Pérez cuenta la historia de los cubanos del siglo XIX en Nueva York con rigor y una dosis exacta de empatía hacia los protagonistas. Este libro académico, sin duda un aporte incalculable a la historiografía cubana, se lee, sin embargo, como si fuera una novela.