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Monday, October 30, 2017

Sin lengua, deslenguado

El diario digital Cubaencuentro publica artículo del estudioso Carlos Espinosa Domínguez sobre libro Sin lengua, deslenguado del miembro de la AHCE Gustavo Pérez Firmat. Allí se dice: 


"Pérez Firmat es noticia por la salida, hace pocas semanas, de un nuevo título: Sin lengua, deslenguado (Ediciones Cátedra, Madrid, 2017, 292 páginas). Se trata de una antología de su producción poética preparada por Yannelis Aparicio y Ángel Esteban, que recoge poemas escritos tanto en inglés como en español. De estos últimos se ofrecen versiones bilingües. Figuran además textos que combinan ambos idiomas e incluso algunos que incluyen detalles en spanglish.
Para Pérez Firmat, el hecho de haber sido incorporado a una colección como Letras Hispánicas representa un reconocimiento muy significativo. Hay que recordar que en ella aparecen los autores más relevantes de la literatura escrita en castellano. Pasa así a estar en compañía de Virgilio Piñera, Miguel de Carrión, Reinaldo Arenas, José Martí, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Severo Sarduy, Cirilo Villaverde, Nicolás Guillén, Fernando Ortiz y José Triana, los cubanos que hasta ahora forman parte del catálogo de Cátedra. Eso me llevó a escribirle y preguntarle qué siente al integrar una lista tan selecta. Esta fue su respuesta: “¿Que qué siento? Me siento halagado, por supuesto, aunque sé requetebién que no me merezco la membresía en ese club y que hay muchos escritores cubanos que sí deberían estar y no están. Pero tampoco voy a pedir que me saquen. En otras ocasiones he dicho que no soy escritor por vocación sino por equivocación, y esta vez la equivocación ha sido a mi favor”
Y termina diciendo Carlos Espinosa: 
En suma, recomendamos con entusiasmo este libro recién editado por Pérez Firmat. Quienes se acerquen a Sin lengua, deslenguado, podrán acceder a una obra poética que representa uno de los mejores logros de la literatura cubanoamericana y a un autor que es una de sus referencias imprescindibles"

Saturday, September 16, 2017

NUEVO LIBRO DE GUSTAVO PÉREZ FIRMAT

Por E.L.

Acaba de aparecer la antología Sin lengua, deslenguado de nuestro colega el Dr. Gustavo Pérez Firmat. Se trata de una selección que, tal y como se anuncia en el texto de la contraportada, “recoge poemas escritos originalmente en español o en inglés, de los que se ofrece versión bilingüe, y poemas que combinan el español con el inglés o, incluso, poseen algunos detalles de spanglish.” La compilación toma en cuenta poesías y prosas poéticas aparecidas desde 1987 hasta 2016, en orden cronológico, por lo que es posible seguir paso a paso el desarrollo poético del autor durante casi 30 años.

La antología fue editada por Yannelys Aparicio y Ángel Esteban, con una Introducción de un alto nivel académico que prepara con sus análisis e informaciones tanto al lector conocedor de la obra de Pérez Firmat como al que se sumerge por primera vez en la creación de quien muchos consideran el mejor escritor cubano-americano de su generación. Complementan dicha destacada Introducción una muy bien escogida bibliografía y más de 160 notas al pie de página que logran aumentar el nivel de receptividad de los lectores con sus oportunas aclaraciones y pertinentes explicaciones.

Sin lengua, deslenguado aparece bajo el sello de la editorial española Cátedra, del Grupo Anaya. Esta casa editora fue fundada en 1973 y publica, fundamentalmente, clásicos literarios en español y obras de humanidades. Cátedra se especializa por la seriedad, el profesionalismo y la profundidad de sus ediciones, sin por ello dejar de apelar al lector no especializado. Muchos profesores de estudios hispánicos de todo el mundo suelen preferir las ediciones de Cátedra para sus clases. De ahí que esta muestra antológica ha de tener tanto uso en las aulas universitarias en cursos de literatura hispana en los EE.UU. como en las sesiones de lecturas de quienes siguen de cerca la literatura cubana del exilio y sus avatares lingüísticos.

¡Nuestra felicitación al Dr. Gustavo Pérez Firmat por esta nueva entrega, la que hacemos extensiva a Yannelys Aparicio y Ángel Esteban!

Saturday, July 8, 2017

El quinquenio feliz

   
                          Por
 Gustavo Pérez Firmat
           
Durante muchos años el comentarista deportivo Fausto Miranda tuvo una columna semanal para El Nuevo Herald que siempre abría de la misma manera: “Usted es viejo, pero viejo de verdad, si…” A ello seguía algún dato relacionado con la Cuba republicana. “Usted es viejo pero viejo de verdad, si recuerda la Perfumería Griselle de El Cerro, que se anunciaba con la frase, frescura y bienestar.” O: “Usted es viejo, pero viejo de verdad si recuerda cuando la revista Bohemia publicaba fotos de los galanes de la farándula bajo el título de El pollo de la semana.”
Siguiendo el ejemplo de Fausto Miranda quisiera rescatar algunos recuerdos, aunque no de la Cuba de antes-de-ayer sino del Miami de ayer – el de los años 70 – cuando Little Havana era todavía una pequeña Habana. En Cuba, esos años conforman lo que se ha llamado el Quinquenio Gris. En Miami durante la misma época disfrutábamos de un Quinquenio Feliz, un período que, como el de Cuba, se extiende mucho más allá de los cinco años del calificativo.
El inicio del Quinquenio Gris data del 1971, cuando se celebra el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura. El Quinquenio Feliz también se puede señalar con una efeméride, festiva en vez de nefasta, que también data del 1971: la apertura del restorán Versailles en la Calle Ocho. 
Cuando el Versailles abre sus puertas en 1971 la población cubana de Miami se acercaba al medio millón. Los Vuelos de la Libertad, que continuarían por varios años más, aseguraban el influjo de más y más cubanos a la ciudad. Ya en Miami había de todo: florerías, funerarias, médicos, manicuristas, dulcerías, mueblerías, bodegas, botánicas, lotes de carros (en uno de ellos trabajaba mi padre). Los “periodiquitos” proliferaban. Entre los más leídos estaban Libertad de Rolando Masferrer, Réplica de Max Lesnik y Patria, fundado por Armando García Sifredo, cuyo lema era: “El periódico de Martí, sin Martí, pero por Martí.” Si en las páginas de Patria Lesnik era apodado “El Polaquito Malo,” en Réplica García Sifredo se transformaba en “Esperancita.”
También contábamos con el ecuménico Diario Las Américas, al que los cubanos le habían endilgado este slogan: “el periódico de hoy con las noticias de ayer y la fecha de mañana.” Y además el suplemento en español del Miami Herald, que empezó a publicarse en el 1975.
Entre las estaciones de radio, las más populares eran la Fabulosa y la Cubanísima. La Fabulosa se anunciaba parodiando una canción del pequeño gigante, Nelson Ned: “Si las flores pudieran hablar, dirían… Fabulosa.” A finales de la década de los 70, la Cubanísima engendraría un vástago Cuban-American, la Super-Q, que se anunciaba con un jingle bilingüe en las voces de Gloria Estefan y Mercy Murciano: “Super Q, I love you, la mejor música la tocas tú.”
Durante estos años también empezaron a aparecer conjuntos musicales de jóvenes nacidos en Cuba y criados en el exilio. Es en 1976, en Nueva York, cuando hace su debut la Charanga 76, con Hansel Martínez y Raúl Alfonso. El primer hit de Hansel y Raúl, “Soy,” fue compuesto por Willy Chirino, quien había lanzado su primer disco dos años antes, en 1974. Ese mismo año Emilio Estefan forma los Miami Latin Boys que, dos años después, con la adición de Gloria Estefan, se convertiría en el Miami Sound Machine. Junto con el Miami Sound Machine, también se empiezan a dar a conocer Carlos Oliva y Los Sobrinos del Juez y el grupo Clouds con Frankie Marcos. El primer éxito del Miami Sound Machine es una balada titulada “Renacer,” y de eso se trataba precisamente, de un renacer de la cultura cubana, nacimiento propiciado por la distancia y la cercanía de la isla. Cuando en 1979 el grupo Clouds lanza un elepé llamado “Llegamos,” el nombre confirma el nacimiento.
La Pequeña Habana también contaba con media docena de cines que exhibían películas en español: el Tívoli, el Tower, el Trail, el Martí, el Trianon. En la Calle Ocho el teatro Las Máscaras estrenaba comedias con títulos como “No me toque el equipaje,” que aludía de manera jocosa al éxodo de la isla. Y para los cubanos con gustos más refinados, la sociedad Pro-Arte Gratelli montaba zarzuelas en el Dade County Auditorium. Los centros nocturnos más populares eran Los Violines y El Flamenco, donde se podía asistir a actuaciones de artistas como Roberto Ledesma (El Romántico Primero), Blanca Rosa Gil (La Muñequita que Canta) y Los Chavales de España, que habían dejado de ser chavales hace mucho tiempo. Para amenizar bodas y fiestas de fin de año se contrataban orquestas como Los Jóvenes del Hierro – tampoco tan jóvenes – y el Conjunto Universal, que a pesar del nombre – o quizás por él – sólo tocaba música cubana.
Hasta teníamos una liga invernal de pelota... Usted es viejo, pero viejo de verdad si recuerda que el campeonato del 1975 se disputó entre los Indios de Hialeah y los Rojos de La Habana.

En Cuba durante el Quinquenio Gris las tradicionales seis provincias cubanas se dividen en catorce: suma que resta. En Miami, durante el Quinquenio Feliz, se consolida una provincia más, la Cuba del Norte: suma que restaura.

Saturday, April 8, 2017

Mirror, Mirror on the Wall


                                       
By Gustavo Pérez Firmat

            One of the landmarks of Cuban Miami is a restaurant called Versailles, which has been located on Eighth Street and Thirty-fifth Avenue for many years. Just about the only thing Versailles shares with its French namesake is the mirrors on the walls. One goes to the Versailles not only to be seen, but to be multiplied. This quaint, kitschy, noisy restaurant that serves basic Cuban food is a paradise for the self-absorbed:  the Nirvana of Little Havana. Because of the bright lights, even the windows reflect. The Versailles is a Cuban panoptikon:  you can lunch, but you can't hide. Who goes there wants to be the stuff of visions. Who goes there wants to make a spectacle of himself (or herself). All the ajiaco you can eat and all of the jewelry you can wear multiplied by the number of reflecting planes – and to top it off, a waitress who calls you mi vida.
            Across the street at La Carreta, another popular restaurant, the food is the same (both establishments are owned by the same man) but the feel is different. Instead of mirrors, La Carreta has booths. There you can ensconce yourself in a booth and not be faced with multiple images of yourself. But at the Versailles there is no choice but to bask in self-reflective glory.
            For years I have harbored the fantasy that those mirrors retain the blurred image of everyone who has paraded before them. I think the mirrors have a memory, as when one turns off the TV and the shadowy figures remain on the screen. Every Cuban who has lived or set foot in Miami over the last three decades has, at one time or another, seen himself reflected on those shiny surfaces. It’s no coincidence that the Versailles sits only two blocks away from the Woodlawn Cemetery, which contains the remains of many Cuban notables, including Desi Arnaz’s father, whose remains occupy a niche right above Gerardo Machado’s. Has anybody ever counted the number of Cubans who had died in Miami? Miami is a Cuban city not only because of the numbers of Cubans who live there but also because of the number who have died there. The living can always move away; it’s the dead who are a city’s permanent residents, for once they stop living there, they never stop living there.

            The Versailles is a glistening mausoleum. The history of Little Havana – tragic, comic, tragic-comic – is written on those spectacular specular walls. This may have been why, when the mirrors came down in 1991, there was such an uproar that some of them had to be put back. When the time comes for me to pay for my last ajiaco, I intend to disappear into one of the mirrors (I would prefer the one on the right, just above the espresso machine). My idea of immortality is to become a mirror image at the Versailles.

Wednesday, April 5, 2017

Los espejos del Versailles



 Por Gustavo Pérez Firmat

Por muchos años uno de los puntos de referencia de la Cuba del Norte ha sido un restaurante llamado Versailles, situado en la esquina de la Calle Ocho y la Avenida 35, justo en el corazón de La Pequeña Habana. Lo único que el Versailles comparte con su homónimo francés son los espejos en las paredes. La gente va al Versailles no sólo para ver y ser vista, sino para multiplicarse. Tal vez por eso, cuando retiraron algunos de los espejos en 1991, se produjo un revuelo tal que la gerencia se vio obligada a ponerlos nuevamente en su lugar. Este pintoresco restaurante, mezcla de Cuban kitsch y Cuban kitchen, es un paraíso para los narcisos del patio: Nirvana de la Pequeña Habana. Allí la cena siempre es escena; todas las prendas que quieras lucir más todas las mariquitas que puedas deglutir multiplicadas hasta la saciedad por las superficies reflectoras. Y, de contra, una camarera que te dice, "mi vida".
            Cruzando la calle está La Carreta, otro concurrido restaurante con un menú casi idéntico, pero con un mood muy distinto.  Si el Versailles es visibilidad, La Carreta es discreteo: no hay espejos, escasean las ventanas y la iluminación es tenue. Refugiado en un reservado, disfrutando una medianoche a media luz, el retraído parroquiano de La Carreta no es ni mirón ni mirado.  
            Durante muchos años he alimentado la fantasía de que los espejos del Versailles conservan la imagen de todo aquel que ha pasado por allí, como cuando apagamos el televisor y las huellas borrosas de lo que estábamos viendo quedan en la pantalla. El salón de los espejos es también la casa de los espíritus. No por casualidad el Versailles se encuentra a sólo dos cuadras del Cementerio Woodland, que guarda los restos de muchos cubanos célebres, entre ellos el padre de Desi Arnaz, cuyas cenizas reposan en un nicho situado encima del de Gerardo Machado, y mi abuela. 
            En muchas ocasiones los demógrafos han numerado la población cubana de Miami. Pero ¿se le ha ocurrido a alguien contar el número de cubanos que han muerto en Miami? Si la ciudad es una pequeña Habana, no es sólo por los cubanos que allí viven, sino también -y sobre todo- por los que allí han muerto. Los vivos siempre podemos mudarnos; los muertos no. Ellos son los únicos residentes permanentes de verdad.  Aunque la dictadura castrista terminara mañana mismo y todos los exiliados regresáramos a nuestra patria, Miami seguiría siendo una pequeña Habana. Nuestros muertos así lo han determinado.

            El Versailles es una montería de recuerdos. La historia de la Cuba del Norte ‑triste pero feliz‑ está grabada en sus refulgentes paredes. Cuando me llegue el momento de tomar mi último chocolate y pagar lo poco que debo, quisiera desaparecer en uno de esos espejos. (Preferiría el que está detrás del mostrador, junto a la máquina de hacer espresso.) Mi ambición y mi esperanza es ser un reflejo en el Versailles.

Sunday, September 18, 2016

INVESTIDO EL DR. GUSTAVO PÉREZ-FIRMAT COMO MIEMBRO DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO


El conocido escritor cubano-americano Gustavo Pérez-Firmat fue investido como miembro de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio en una reunión de la Junta Directiva de dicha organización llevada a cabo el sábado 17 de septiembre en el local de la Unión de Expresos Políticos Cubanos, Zona Noreste, en Union City (NJ). La presentación del nuevo académico estuvo a cargo de la Dra. Oneida Sánchez, Directora de Relaciones Públicas de la Institución. Como parte de la ceremonia de investidura, el Dr. Pérez-Firmat leyó un destacado discurso titulado “El Quinquenio feliz”, el cual fue respondido por el Dr. Octavio de la Suarée, Secretario de la corporación. El nuevo académico es autor de numerosos libros (tanto en español como en inglés) que tratan, fundamentalmente, de la vida de los cubanos exiliados en los Estados Unidos y sus descendientes, lo mismo desde el punto de vista histórico como cultural.

Su obra más conocida hasta ahora se titula Life in the Hyphen: the Cuban-American Way (1994) con el título español de Vidas en vilo, probablemente el ensayo cubano más famoso e influyente publicado hasta el presente en los Estados Unidos, con varias ediciones en su haber. Trata de sí mismo en tanto que fenómeno cultural de toda una generación de escritores que sienten que la condición de cubano-americanos implica no ser completamente ni lo uno ni lo otro; de ahí la vida en el guion que sirve de nexo o frontera a ambos gentilicios.

            Life in the Hyphen constituye la obra fundamental para comprender a cabalidad el estar aquí y ser allá ‘a la cubana’ de los niños del destierro. Es de destacar que, dada la alta calidad literaria del ensayo, este ha calado más allá de sus lectores inmediatos, llevando el mensaje y el retrato del nuevo cubano que no es del todo tal o del bisoño americano que no llega a serlo por completo como un nuevo rostro cultural en el pensamiento norteamericano postmodernista. Pudiera decirse que su salida constituyó la carta de presentación de una nueva cultura (que me resisto a calificar de híbrida) inmersa en la cultura norteamericana en general.

            Otras obras donde el ensayista sigue desarrollando el tema de la cubanía ‘americanizada’ son Next Year in Cuba: A Cubano’s Coming-of-Age in America (1995) y A Cuban in Mayberry: Looking Back at America’s Hometown (2014).

            La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio se honra de contar entre sus miembros al Dr. Pérez Firmat.

El Dr. Gustavo Pérez-Firmat recibe de manos del Dr. Eduardo Lolo (Presidente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio) el diploma que lo acredita como miembro pleno de la organización