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Saturday, October 13, 2018

Una nota

El Periódico Cubano publica una nota sobre el fallecido miembro de esta Academia Dr. Antonio A. Acosta que reproducimos a continuación:
Union City, N.J., 10 de octubre, 2018: Graduado en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de La Habana, el Dr. Antonio Acosta ejerció como maestro en las escuelas públicas en la Cuba de Ayer y ocupó cargos pedagógicos en la escuela privada Havana Military Academy, de Marianao, así como en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado (de La Habana), y también en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana, hasta 1963, cuando renunció, inconforme por el sistema autócrata que se implantaba en la Isla; abandonándolo todo, partió al duro exilio.
En los Estados Unidos obtuvo un diploma de Master en la Montclair State University del estado de Nueva Jersey. Su saber le hizo recorrer el país, impartiendo conferencias en numerosas instituciones en varios estados, mientras ascendía a director del departamento de lenguas extranjeras en el Emerson High School en Union City, la pequeña ciudad en Nueva Jersey mejor conocida como el Miami –o la capital del Exilio– del Norte de los EE.UU.
El Dr. Acosta, nacido en La Habana en 1929, falleció el pasado 29 de septiembre en Union City, en donde residió por décadas junto con su esposa Ana “Cuqui” Cueto de Acosta, también escritora. Fue Académico Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y también de la Real Academia Española, así como miembro de la Academia Cubana de la Historia en El Exilio, en cuyo ejecutivo también participó desde su fundación.
Su legado intelectual, además de años de enseñanza, se recopilan en obras como: “Mis poemas de otoño”, “Imágenes”, “La inquietud del ala”, “Dimensión del alba”, “Raíz de flor y café”, “Cuba y la dictadura”, y el más reciente “Cuando queda el sueño”.
Según declaró al PERIODICO CUBANO desde Nueva Jersey el profesor Rolando Alum, Jr., antropólogo en Nueva Jersey, el Dr. Acosta fue, además, un verdadero organizador comunitario, siempre preocupado por la educación de la juventud. Por su parte del Dr. Octavio de la Suarée, del William Paterson University y dirigente de la Academia de la Historia Cubana en el Exilio, comentó acerca de los esfuerzos de Acosta por aclarar la veracidad de la historia cubana, tan tergiversada por el régimen totalizante que impera en Cuba.

Sunday, September 16, 2018

Se celebra Primer Congreso de la AHCE

Radio Martí reporta la celebración del Primer Congreso de la AHCE:


La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE) celebró el sábado su primer congreso en el Centro Cultural de la ciudad de Union City, en el estado de New Jersey.
En el evento, además de historiadores, participaron intelectuales, escritores, artistas y profesores universitarios cubanos exiliados en diferentes ciudades de Estados Unidos. Todos reunidos bajo la máxima: “Salvando la historia de Cuba desde el exilio”.

La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio celebró su primer congreso en New Jersey.
La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio celebró su primer congreso en New Jersey.
“El encuentro intenta lograr uno de los objetivos básicos de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, que es conjurar la falsificación de la historia de Cuba por parte del gobierno totalitario cubano”, dijo a Radio Martí el profesor Eduardo Lolo, presidente de la AHCE y presidente a su vez del Congreso.
“Nosotros hemos estado trabajando durante 60 años para mantener la cubanía, para mantener la rectitud histórica de Cuba, y para que las próximas generaciones puedan recibir un legado histórico ajustado a la realidad, y no ajustado a la propaganda política totalitaria”, enfatizó.

Reconocidos exiliados expusieron sus visiones de la historia de Cuba en el primer congreso de la AHCE.
Reconocidos exiliados expusieron sus visiones de la historia de Cuba en el primer congreso de la AHCE.
Lolo, quien en el evento disertó sobre los "Estudios Martianos en el exilio cubano actual”. explicó en entrevista con Pedro Corzoque tanto el Congreso como la Academia, se proponen “hacer un récord, un archivo de las actividades, los personajes, los sueños, las ambiciones, las frustraciones, los fracasos, pero sobre todo de las esperanzas del exiliocubano”, destacó el catedrático, quien por décadas enseñó español y literaturas hispánicas de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).

Programa del primer congreso de la AHCE.
Programa del primer congreso de la AHCE.
El doctor Eduaro Lolo es autor de “La palabra frente al espejo y otros ensayos”, “Para leerte mejor”, “Las trampas del tiempo y sus memorias”, “Lo que quede de aldea”, entre otros títulos.
En la actualidad se desempeña como Senior Bibliographer de la MLA International Bibliography. La Real Academia Española (RAE) lo eligió Académico Correspondiente en Estados Unidos por su condición de Miembro Numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), donde preside la Comisión de Bibliografía y Hemerotecnia. Ha recibido numerosos reconocimientos académicos. Entre los ponentes en el Congreso estuvieron además los profesores Guillermo Belt, con la conferencia titulada “Historias fingidas, la historia verdadera” y Emilio Bernal Labrada, quien presentó “Castro, cómplice en el asesinato de John Fitzgerald Kennedy”. También participaron Enrique del Risco, Iván Acosta, Perla Rozencvaig, Pedro Corzo, Octavio de la Suarée y Jesse Fernández entre otros intelectuales.
(Redactado por Luis Leonel León con reporte de Pedro Corzo)

Sunday, March 4, 2018

Los papeles de Celia Cruz

El diario español El País publica en estos días un artículo sobre el archivo de Celia Cruz. Ahí va el primer párrafo:

Detrás de la Celia Cruz folclórica y extrovertida, la artista que conquistó escenarios de todo el mundo al grito de ¡Azúcar!, había una persona celosa de su espacio íntimo y muy organizada, con un llamativo gusto por acumular toda clase de papeles y documentos de su vida y su carrera. El archivo íntimo de la cantante cubana más universal (La Habana, 1925-Nueva Jersey, 2003) está en manos de su albacea y último mánager, Omer Pardillo, que lo conserva en Miami como oro en paño y ha dado a EL PAÍS acceso para consultarlo. “Todo lo que tenía que ver con ella lo guardaba. Contratos, cartas, periódicos, fotografías, carteles. Tenía en casa unas cajas de plástico y cuando llegaba de un viaje metía los papeles que se había traído”, cuenta Pardillo en su oficina. El material pasaba entonces a manos de dos hermanas portuguesas, emigrantes ya mayores y siempre vestidas de negro, que eran sus empleadas de la limpieza, cocineras y archiveras. Hoja a hoja, dos señoras sobrias y herméticas, encarpetaban los documentos de la intérprete de La vida es un carnaval.En privado, Celia las llamaba con cariño “mis urracas”. “Les tenía un aprecio enorme”, dice Pardillo. “Trataban sus cosas con un rigor escrupuloso”. 

Wednesday, February 21, 2018

Penitencia y Delirio

Por Luis F. Brizuela Cruz
Se mueren las generaciones más viejas, se diluyen los recuerdos en las siguientes y se desconoce la historia en las actuales. La nuestra es una penitencia perpetua, pero envuelta perennemente en delirio. Quizás no seamos la primera ni la única agrupación humana en sucumbir al dualismo donde en ocasiones parece cotejarnos esta absolutoria ironía del tiempo, pero podríamos fácilmente ser la más exuberante y ambivalente de la historia.
Durante medio siglo de “República Frustrada”-como la llamara de forma tan elocuente nuestro verdugo preferido- delirio y ambivalencia estuvieron siempre presentes, pero encausados dentro de los pacificadores y paradójicos parámetros capitalistas. Éramos una controlada esquizofrenia siempre a punto de estallar; un torbellino de elocuencia, perspicacia, resentimiento y envidia clamando subconscientemente por la oportunidad de purgar. Y aguardando en las sombras siniestras de nuestra euforia el malévolo emisario analizaba y conjeturaba sobre los dones y defectos de nuestra idiosincrasia.
A aquellos de nosotros atrapados en la medianía –un evento enteramente fortuito- posiblemente nos corresponde la parte más humillante de ese purgatorio. Andamos por la vida, divagando en un limbo que fluctúa entre culpabilidad, principio, añoranza y renuencia. Pero nada haremos más allá de exaltar, de vez en cuando, nuestra condición de “niños del exilio”, hacer mención de una que otra hazaña que se nos fue enseñada o que apenas recordamos nebulosamente. Nada más.
Desafortunadamente es mucho más complejo nuestro destino colectivo, además de sus múltiples bifurcaciones. También en la medianía moran contemporáneos, pero de otros éxodos y sus perspectivas no pueden ser las mismas. Solo tendríamos que intercambiarnos con ellos y su sentir sería inequívocamente el nuestro y el nuestro el suyo. Ellos piensan constantemente en el regreso, porque su boleta de viaje traía -aunque costosa y en ocasiones denigrante- alguna que otra opción de “retorno”. Para nosotros el último Adiós fue en aquel andén, que hoy solo existe en nuestro recuerdo.
Y después están todos los otros éxodos, entreverados con tres o cuatro generaciones; algunas sumidas en patriotismo y otras en un lógico existencialismo personal. La hora de los reproches y las causas ya hace tiempo pasó. Los únicos ganadores fueron los más infames, aunque hasta sus imágenes también se han ido diluyendo en el tiempo. Tal vez su peor castigo es desconocerse a sí mismos después de tantos años, de tanto fervor y de tanta futilidad. A veces es cuestionable asumir que ellos fueron los triunfadores, ya que muchos hoy se trocarían por la temprana cronología de cualquier éxodo.
Pero tal vez el común denominador siempre ha sido el delirio. Estuvo presente –como ya era costumbre- en la gesta contra Batista, tomó después un súbito atajo rumbo al Escambray contra los milicianos, se proclamó apasionadamente desde un exilio sin bandera y desde una plaza revolucionaria estupefacta frente a las forzadas letanías de un estafador, se enalteció con el himno y los versos de Martí simultáneamente en la isla cautiva y en la diáspora para finalmente sucumbir a la resignación de su impotente fracaso en ambas orillas; renaciendo -en tiempos recientes- ante el llamado de la tierra sin patria o de la patria sin tierra y disfrutar de los sobornos del espectro del tirano.
Creo que la mayoría de nosotros prefiere no verlo así, pero nuestra penitencia es perpetua. Ya casi es preferible seguir hacia el futuro, delirantes, preservando una antigua tradición cubana y comprando siempre lo más barato a precio alto; humillándonos ante todo aquello que repudiaríamos sino fuera nuestro.
Todo por encontrar nuestra identidad perdida…

Sunday, January 14, 2018

Un exiliado doble

Interesantísimo artículo en El País Semanal sobre el arquitecto español Martín Domínguez Esteban (San Sebastián, 26 de diciembre de 1897 - Nueva York, 13 de septiembre de 1970) quien se encargara de diseñar -entre otros- los edificios Radiocentro y FOCSA en La Habana, doble exiliado del franquismo y el castrismo:

Tras el triunfo de la revolución, el arquitecto recomienda a los dueños que vendan los terrenos al Estado, antes de que los confisquen. “Mi padre lo vio venir todo desde el principio, por su experiencia en el lado republicano. Pronto identificó los discursos de Fidel Castro con los de la Pasionaria. ‘Esto ya lo he oído yo antes’, decía. Sabía muy bien a dónde iba aquello. Mi madre no, pero él sí”. La junta de FOCSA le envía a hablar con el Che Guevara, que llevaba el Ministerio de Hacienda y la Fortaleza de La Cabaña. “Ahí todas las mañanas fusilaban gente. Las ráfagas se oían en toda La Habana. Negocia con él y venden los terrenos por debajo del precio de adquisición, claro. Luego el Che lo invita a cenar”. Y ahí Martín Domínguez sella su suerte. El comandante Guevara quiere saber más de él. “Bueno, Domínguez, usted es republicano español. ¿Y cuáles son sus ideas?”. “¿Mis ideas?”. “Sí, sus ideas”. “Pues desde el punto de vista personal soy conservador, y desde el punto de vista político soy liberal”. A partir de aquella conversación empezaron a llegarle agitadores a las obras, para sublevar a los obreros. Entre tanto, Domínguez, junto a Gómez Sampera e Ysrael Seinuk, había presentado el proyecto del edificio Libertad, un espectacular rascacielos de 50 plantas, a un concurso oficial para conmemorar la revolución. “El jurado de arquitectos iba a darles el primer premio. Mi padre no figuraba, claro, pero cuando le enseñan el proyecto a Fidel, dice que no lo acepta, y que ese gallego no vuelve a construir en Cuba”.

Monday, January 8, 2018

El asesinato de la Historia o Crimen en el Occidente Express

Reproducimos acá el artículo de nuestro presidente Eduardo Lolo que acaba de publicar la agencia española EFE:

El asesinato de la Historia o Crimen en el Occidente Express
          Por Eduardo Lolo*
 8 ene.- La vida no es un musical de Broadway. En las sabanas africanas, el leoncito huérfano de un padre vencido tendría muy pocas probabilidades de llegar a ser Rey León de la manada, pues es costumbre ancestral que el nuevo monarca, una vez victorioso en el duelo con su predecesor, mate a todos los cachorros hijos del soberano depuesto. Algo semejante entre seres humanos sería considerado una monstruosidad, aunque algunos magnicidios han comprendido el asesinato de los herederos al poder y hasta de la familia toda del destituido, como es el caso de la masacre de los Romanov a mano de los comunistas rusos en el poder, que incluyera los cinco vástagos del matrimonio. El carácter excepcional del nefasto final del último zar y toda su estirpe no puede, sin embargo, disimular el hecho de que el intento de asesinato de la historia por parte del hombre es mucho más trágico que entre animales, aunque no sea mediante acciones tan sangrientas. Porque es el caso que a los humanos no nos basta con borrar el ADN del vencido; es imprescindible anular, también, su memoria del tiempo, tercamente viva gracias a la historiografía desarrollada tanto en palabras, como en recuerdos esculpidos y hasta en el grafiti nervioso sobre una pared ansiosa, en su desnudez, de posteridad.
La historia sin registro corre el riesgo de no ser tal, degradada a mito o leyenda. Así, las pirámides egipcias sin jeroglíficos no serían más que saqueados montículos mortuorios; Ciro, sin Jenofonte, estuviera en la misma categoría que el Rey Arturo; al tiempo que la conquista del Imperio Azteca por un puñado de aventureros desprovistos de retorno sería inexplicable sin el recuento senil de un antiguo alférez. De la historia parte el registro; del registro, la autenticidad de la historia. De ahí que para extremistas de toda laya no basta la muerte de la persona: es necesario también matar al personaje; que es decir, eliminar el registro de la historia que lo convirtió de lo primero (carne fugaz) en lo segundo (memoria tenaz).
El intento de asesinato de la historia ha sido practicado en todas las épocas y civilizaciones. En el Occidente actual, como en la novela de Agatha Christie que parodio en el título, son muchos los que alzan vengativos el arma asesina ante un aterrorizado Poirot público: anarquistas (ahora llamados "antisistema"), comunistas reciclados con diversas etiquetas, religiosos fundamentalistas de disímiles credos "evangelizando" a la fuerza, nacionalistas excluyentes de intransigencia totalitaria, y otros de igual o semejante calaña; todos los cuales, en sentido general, no son más que entes frustrados o inadaptados que quieren culpar a la historia de sus propios fracasos.
Las justificaciones o recompensas para ser parte de la horda historicida son varias, tanto terrenales como celestiales: de enjuiciar pasadas actitudes deplorables como si estuvieran vigentes (aplicando códigos modernos y, consecuentemente, anacrónicos), a las mil vírgenes a la espera de ser desfloradas por un pene previamente destrozado por un cinturón suicida. En todos los casos los nuevos cruzados se masifican para llevar a cabo su misión; que es decir, dejan de ser individuos para convertirse en ciegos instrumentos de infalibles mesías de nueva factura.
Veamos unos pocos ejemplos:
Una de las primeras acciones que llevó a cabo Fidel Castro a su llegada al poder fue derribar las esculturas de algunos de los presidentes elegidos democráticamente que se habían erigido en una céntrica avenida habanera conocida como Avenida de los Presidentes. Abría el desfile la de Tomás Estrada Palma, primer Presidente de la República. Por impericia de los que tenían que llevar a cabo el derribo o una imprevista solidez del monumento, el caso es que la estatua de Don Tomás no pudo ser derribada, por lo que se optó por cercenarla por su parte más vulnerable: los tobillos. Quedaron, solitarios sobre el pedestal, los calzados de bronce. El Monumento a las víctimas del Maine fue otro caso de intento de asesinato castrista de la historia: el águila que la coronaba fue derribada estrepitosamente y el texto del pedestal alterado para culpar al propio gobierno norteamericano de la explosión del acorazado. Luego se cambiarían los nombres de las calles, escuelas, etc., etc.
Al otro lado del Atlántico, en España se promulgó a principios de este siglo una Ley de la Memoria Histórica que, en la práctica, solamente se utilizó para llamar la atención y denunciar los crímenes del bando nacionalista durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, pero dejando de lado los múltiples asesinatos de inocentes perpetrados por los militares republicanos. Más recientemente se ha comenzado el derribo de cuanto monumento pueda ser denunciado como la representación de un aliado de Franco y el cambio de nombre de las calles a las que puedan endilgárseles igual asociación. Tal parece que los Nacionalistas, quienes ganaron la guerra por las armas en 1939, van a perderla por decretos casi un siglo después. Y hasta se habla de destruir el gigantesco mausoleo conocido como El Valle de los Caídos, donde más de treinta mil combatientes de ambas facciones, entremezclados, yacen fundidos más que sepultados.
Pero el caso más destacado en la actualidad es el de Estados Unidos. Los monumentos a los soldados y destacados oficiales confederados, luego de respetados por más de un siglo al calor de la reconciliación lograda al final de la Guerra Civil, se han convertido en blanco casi sin defensores de los que parecen olvidar que muchos de esos oficiales ya lo eran previamente al intento secesionista, con una hoja de servicios a la nación que ahora se intenta desconocer. Hasta el sepulcro de Ulysses S. Grant está en el colimador de los revisionistas, por una ocasional actitud antisemita durante las hostilidades que luego enmendaría (inútilmente para sus perseguidores actuales). Pero hay más: la nueva guerra civil de un solo bando armado se desborda en el tiempo y abarca todas las épocas de la historia estadounidense, incluyendo aquella en la cual el país ni siquiera existía. Un ejemplo de ello es la campaña por derribar la icónica escultura de Cristóbal Colón en Columbus Circle (New York) por este haber traído esclavos africanos a la América.
Pese a lo anterior, y aunque asordinadas por la vocinglería "políticamente correcta" y una prensa cómplice, no han faltado voces sensatas en el desigual debate. Una muestra a destacar es lo expuesto en una reciente entrevista concedida a la revista Time por Henri Louis Gates, Jr., un conocido historiador norteamericano de origen africano. Dijo el popular conductor del programa de televisión Finding Your Roots: "Often people think, if I take down that statue, I will erase the racism that the person represented and the statue embodied. It doesn't work that way." Y aunque se queda corto en defender los monumentos en sus ubicaciones originales, propone llevar las estatuas a museos, por lo que el componente artístico lograría sobrevivir la demoledora ira impune contra mármoles y bronces hasta ayer respetados en tanto que obras de arte. Desafortunadamente, su lógica sugerencia ha caído en los oídos sordos de los destructores talibanescos y sus promotores.
No obstante todo ello, y pese al celo de sus verdugos, la historia casi siempre sobrevive, incluso cuando muchos la creen muerta. De ahí que en Rusia ya San Petersburgo haya recuperado su identidad luego de décadas de forzada nomenclatura espuria, que los moradores de las calles de Madrid y La Habana las sigan identificando por sus nombres originales, mientras que la real memoria histórica de los pueblos sigue llorando los crímenes de todas las facciones. Y hasta se dio el caso que el águila derribada del Monumento al Maine en la capital cubana no haya sido fundida como había ordenado el Comandante en Jefe, sino que fuese, con indiscutible valor, resguardada clandestinamente por quienes tenían que cumplir la orden destructiva y devuelta, décadas después, a la reinaugurada Embajada de los Estados Unidos en Cuba. No me extrañaría, entonces, que la estatua mutilada de Tomás Estrada Palma aparezca de igual forma en una etapa poscastrista y sea reunificada con sus afligidos zapatos luego de decenios descalza. Y sí, contradiciendo todo cálculo de probabilidades, eventualmente un leoncito huérfano puede llegar a ser Rey León de su manada.
Porque es el caso que la historia se puede enmascarar, secuestrar, escamotear, y hasta mutilar; pero no se puede hacer desaparecer: tarde o temprano, gracias a su tenaz capacidad de supervivencia, emerge entre brumas de tiempo, premiando a los veraces, enmendando a los equivocados, y juzgando a los historiadores del escarnio como lo que siempre fueron: cómplices de la mentira. Porque el registro histórico (ya sea en piedra, palabras, imágenes o impulsos cibernéticos) ha permitido alcanzar al ser humano en tanto que personaje (lo mismo sacro que execrable), algo que antes de su advenimiento estuvo reservado sólo a las deidades: la inmortalidad. Y no habrá turba política alguna, por muy poderosa que esta sea, capaz de lograr, como antiguo Dios irascible, expulsarlo de nuevo.

* Eduardo Lolo, escritor, bibliógrafo y catedrático jubilado residente en Nueva York, es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y Comendador de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V.

Tuesday, October 31, 2017

Dolor de España

La principal agencia de prensa española EFE reproduce un artículo del presidente de la AHCE Eduardo Lolo:

Procedentes de los Estados Unidos, mi esposa y yo arribamos en octubre de 2017 a un Madrid de balcones espontáneamente engalanados con la bandera española, como cuando la coronación del rey Felipe VI en 2014, de la cual fuimos testigos. Entonces era fiesta; ahora, incertidumbre.
El cambio se debe a la difícil situación que vive el pueblo español en estos momentos por la anunciada y finalmente emitida declaración unilateral de independencia de Cataluña por parte de un supuesto parlamento -y digo supuesto porque solamente un grupo de parlamentarios podía parlar.
La forma en que se ha venido desarrollando desde un principio el secesionismo en Cataluña apunta, indiscutiblemente, hacia el totalitarismo como sistema político: coartar la libertad de expresión de parlamentarios y ciudadanos que piensan distinto, la tergiversación de la realidad por parte de una prensa cómplice o controlada, el adoctrinamiento, el asedio y hasta la discriminación de los niños en las escuelas, etc. etc. En fin, algo muy diferente de movimientos semejantes en Escocia y en Canadá, donde siempre se respetaron las reglas de convivencia civilizada de la democracia y las normas de sus respectivas constituciones.
Una República de Cataluña, en la forma en que ha sido concebida, nacería con el germen de su propia ruina en tanto que sueño asociado a la libertad y el respeto a los derechos humanos de todos los catalanes. La propia clase política regional que la promueve ha sido ejemplo de corrupción, imposición política y caudillismo despótico. Algunos de sus más altos representantes han terminado tras las rejas, y es de presumirse que otros muchos todavía permanecen libres solo gracias al poder del dinero y las prebendas políticas de clanes de corte mafioso. Financieramente, todo anuncio de redistribución de la riqueza ha terminado, inexorablemente, redistribuyendo la pobreza y el incongruente advenimiento de una nomenclatura política amasando fortunas que los ricos del viejo régimen no habrían ni siquiera soñado. Una Cataluña independiente no sería una excepción; la avalancha de la ignominia ya ha comenzado. El parto catalán de una república tarada de infamia, como se aprecia en la actualidad, sería una bancarrota histórica para toda Cataluña.
Sin embargo, soy optimista. Estoy seguro de que el resto de España no va a dejar abandonada a parte fundamental de sí misma; ello es el clamor de muchos catalanes de bien. Además, espero que los catalanes confundidos o adoctrinados escuchen, finalmente, al resto de sus hermanos de la Península y no les pase como a los venezolanos, que creían que los cubanos exiliados estaban exagerando al vaticinarles la destrucción del país por la pérdida de la democracia.
El totalitarismo es uno solo, con disfraces ideológicos varios, tanto de izquierda como de derecha, unidos o semejantes en sus extremos: nacionalismo, antiimperialismo, fundamentalismo religioso, populismo, liberalismo, proteccionismo, etc., etc. En cualesquiera de sus variantes la democracia se torna demagogia; la tolerancia, intransigencia; la cordialidad, insolencia; y la veracidad en medias verdades (que implica que sean, al menos, medias mentiras).
Bajo un régimen totalitarista el mundo se vuelve, paulatinamente, al revés, pero una forzada mirada inversa por medio del engaño en un principio y luego del terror crea el espejismo de que está al derecho. El nuevo Mesías es infalible, omnipotente y omnipresente: el Führer, el Gran Timonel, Il Duce, El Comandante en Jefe, etc., etc. En Hispanoamérica hemos tenido una buena colección de ellos: hay ejemplos no muy lejanos en el tiempo con la etiqueta de izquierda (Hugo Chávez), de derecha (Anastasio Somoza) o de los que viajan de una a otra (Fidel Castro), pues en definitiva para el totalitarismo la ideología no es más que un útil vestuario de ocasión, a seleccionar pragmáticamente de acuerdo con las circunstancias.
Sin embargo, lo peor de todo es que el totalitarismo se basa en la esperanza frustrada de las masas y la falsa imagen de pertenencia a un clan que creen superior: "nosotros" (los buenos) versus "los demás" (los malos). Toda idea diferente (ni siquiera tiene que ser contraria) se convierte en anatema a silenciar, hasta con la muerte de quien la esgrima, convertido en "el enemigo" a eliminar, aunque hasta ayer haya sido un afable familiar, un buen amigo de toda la vida o un solidario compañero de trabajo de muchos años.
Todos los "convertidos" en la nueva "fe" quieren para sí el papel del David que derrota a Goliat, para al final ser devorados por un imprevisto Goliat disfrazado de ilusión supuestamente tangible. Se trata de una vieja historia en forma de Hidra, o de una Hidra en forma de historia, pues el orden de los horrores no afecta el espanto. Ojalá que tampoco esta vez la mitad de España muera de la otra mitad.

Monday, October 30, 2017

Sin lengua, deslenguado

El diario digital Cubaencuentro publica artículo del estudioso Carlos Espinosa Domínguez sobre libro Sin lengua, deslenguado del miembro de la AHCE Gustavo Pérez Firmat. Allí se dice: 


"Pérez Firmat es noticia por la salida, hace pocas semanas, de un nuevo título: Sin lengua, deslenguado (Ediciones Cátedra, Madrid, 2017, 292 páginas). Se trata de una antología de su producción poética preparada por Yannelis Aparicio y Ángel Esteban, que recoge poemas escritos tanto en inglés como en español. De estos últimos se ofrecen versiones bilingües. Figuran además textos que combinan ambos idiomas e incluso algunos que incluyen detalles en spanglish.
Para Pérez Firmat, el hecho de haber sido incorporado a una colección como Letras Hispánicas representa un reconocimiento muy significativo. Hay que recordar que en ella aparecen los autores más relevantes de la literatura escrita en castellano. Pasa así a estar en compañía de Virgilio Piñera, Miguel de Carrión, Reinaldo Arenas, José Martí, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Severo Sarduy, Cirilo Villaverde, Nicolás Guillén, Fernando Ortiz y José Triana, los cubanos que hasta ahora forman parte del catálogo de Cátedra. Eso me llevó a escribirle y preguntarle qué siente al integrar una lista tan selecta. Esta fue su respuesta: “¿Que qué siento? Me siento halagado, por supuesto, aunque sé requetebién que no me merezco la membresía en ese club y que hay muchos escritores cubanos que sí deberían estar y no están. Pero tampoco voy a pedir que me saquen. En otras ocasiones he dicho que no soy escritor por vocación sino por equivocación, y esta vez la equivocación ha sido a mi favor”
Y termina diciendo Carlos Espinosa: 
En suma, recomendamos con entusiasmo este libro recién editado por Pérez Firmat. Quienes se acerquen a Sin lengua, deslenguado, podrán acceder a una obra poética que representa uno de los mejores logros de la literatura cubanoamericana y a un autor que es una de sus referencias imprescindibles"

Wednesday, February 1, 2017

Chickering Hall: un templo cubano

Por Enrique Del Risco

En la segunda mitad del siglo XIX la emigración cubana en Nueva solía celebrar sus eventos más importantes en salones de alquiler. A falta de una sede social fija como el club San Carlos de Cayo Hueso o los varios clubes y fábricas de Tampa el uso de locales alquilados o prestados por otras instituciones resultaba bastante más conveniente. Según el historiador Enrique López Mesa a partir del estallido de la guerra de independencia de 1895 “donde se celebró la mayor parte y los más importantes meetings políticos de este período fue en el Chickering Hall (5ª. Ave. y Calle 18)”.
Chickering Hall en 1888


Dicho edificio fue hecho construir por la compañía de fabricantes de pianos Chickering &Sons. Con esto seguía el ejemplo de la competencia, la famosa empresa de fabricantes de pianos Steinway que en 1864 había estrenado en 71–73 East 14th Street una imponente construcción llamada Steinway Hall. En dicho edificio podían exhibirse hasta un centenar de pianos para la venta a lo que se añadió dos años después una sala de conciertos. A pesar de sus deseos de imitar a sus competidores no fue hasta el 15 de noviembre de 1875 que Frank Chickering, dueño de Chickering & Sons, consiguió estrenar su propio Chickering Hall.

Y lo hizo con un concierto del afamado y exigente pianista alemán Hans von Bulow. Por aprovechar la oportunidad única de que el famoso pianista iniciara su gira norteamericana con un piano Chickering en el auditorio de la compañía el concierto se celebró antes de finalizar la decoración interior del edificio. El edificio, construido en mármol y piedra roja conocida como brownstone, tenía cuatro plantas. Había sido diseñado por el arquitecto Robert B. Post y su auditorio, que ocupaba las plantas segunda y tercera tenía capacidad para mil quinientos espectadores.

Un hito en la historia de la sala fue la presentación del escritor Oscar Wilde el 9 de enero de 1882 quien dio inicio a su gira por los Estados Unidos con una conferencia a lleno completo sobre el renacimiento inglés. Entre los asistentes se encontraba el joven periodista de todavía 28 años José Martí quien escribió una hoy conocida reseña del evento que incluía esta descripción del auditorio:
“Es en Chickering Hall, casa de anchos salones, donde en Nueva York acude el público a oír lecturas. Es la casa de los lectores aristocráticos que ya gozan de fama y de fortuna para llamar desahogadamente a ella. En esas salas se combate y defiende el dogma cristiano, se está a lo viejo y se predica lo nuevo. Explican los viajeros sus viajes, acompañados de vistas panorámicas y dibujos en una gran pizarra. Estudia un crítico a un poeta. Diserta una dama sobre la conveniencia o inconveniencia de estos o aquellos trajes. Desenvuelve un filósofo las leyes de la filología. […] La sala está llena de suntuosas damas y de selectos caballeros. […] Los carruajes se agolpan a las puertas anchas de la solemne casa de las lecturas. Tal dama lleva un lirio, que es símbolo de los reformistas. Todas han hecho gala de elegancia y riqueza en el vestir. Como los estetas, que son en Inglaterra los renovadores del arte, quieren que sean siempre armónicos los colores que se junten en la ornamentación o en los vestidos, el escenario es simple y nítido”
En otras ocasiones Martí asistió a conferencias de alguno de los pensadores más "independientes, elocuentes o celebrados" del país o del famoso humorista Mark Twain que "ha sacado sus libros ya célebres del pecho mismo de los hombres". O describe el espectáculo en que podía llegar a convertirse una subasta de cuadros:
"Todo el señorío de Nueva York, para comprar o curiosear, espera pacientemente a que abran las puertas dei salón de Chickering. [...] Son las ocho. La sala está llena. Los catálogos, empastados de rojo, brillan entre los vestidos negros del concurso como manchas de sangre. Un cintillo de luces de gas da sobre el escenario, en cuyo fondo aguardan los cuadros su fortuna, ocultos tras las cortinas encarnadas. Ábrense las cortinas. El remate empieza"
Sin embargo, de los catorce discursos que se conservan de Martí ninguno de ellos fue pronunciado en Chickering Hall. En cambio sí hay constancia de que después de su muerte se celebraron varios homenajes en su memoria y al menos un par de ellos fueron presididos por la oratoria famosa de Manuel Sanguily: el pronunciado el 10 de octubre de 1895 y que llevaba por título “Céspedes y Martí” y el de la conmemoración del primer aniversario de la muerte del apóstol cubano el 19 de mayo de 1896.

En la revista Cuba y América editada en Nueva York por el destacado intelectual cubano Raimundo Cabrera se resumía en junio de 1898 la importancia de dicha institución para el exilio cubano:
“Chickering Hall; he ahí un nombre que recordarán siempre con amor todos los emigrados cubanos.
Sus localidades, innumerables veces, desde el comienzo de la Revolución, han sido ocupadas por ese público entusiasta en cuyos pechos vibran, enardecidos, los sentimientos de libertad y de odio contra los opresores de la patria. Oradores elocuentísimos han esparcido en su recinto ecos mágicos y sentidas y arrebatadoras imágenes.[…]
¡Cuántas veces el viajero de Cuba, ansioso por desahogar sus sentimientos en una pública asamblea ha acudido allí para acudir frenético sus palmas y llevar después a Cuba, a aquella atmósfera de opresión, el recuerdo indeleble que grabara en su memoria el magno espectáculo de esas manifestaciones libres y expansivas de los colonos en el seno de una nación hospitalaria!
Hoy, cuando los ensueños de ese pueblo heroico se ven al fin realizados, ¿de cuántos deseos, de cuántas esperanzas no son mudos testigos las molduras y adornos labrados del liceo que bien pudiéramos llamar, el Templo Cubano, y que quedará en Nueva York como memorial augusto de nuestras luchas angustiosas por la redención de la patria?
Si bien el edificio del Chickering Hall quedaba como testigo de tantos deseos y esperanzas patrióticas no lo fue por mucho tiempo. En 1901, al vencerse el contrato de arrendamiento sobre el terreno hecho por Chickering & Sons un cuarto de siglo atrás, el edificio fue vendido a una compañía de bienes raíces. Esta lo hizo demoler y en su lugar se construyó un edificio comercial de 11 plantas de ladrillo y piedra caliza que se conserva hasta hoy.
El Edifico poco antes de ser derribado

Imagen actual del sitio. Foto del autor. (Nótese que el edificio que se encuentra al lado derecho es el mismo que aparece junto al edificio original en la imagen anterior)



Sunday, November 13, 2016

Martí y el eterno retorno

El artista Geandy Pavón en un artículo reconstruye la accidentada historia que rodeó la instalación de la escultura de José Martí en el Central Park de Nueva York. Y de cómo la Historia insiste en la manía de repetirse:

Hace 58 años, Anna Vaughn Hyatt Huntington decidió regalar una estatua de José Martí a la dictadura de Fulgencio Batista. Casi seis décadas después, la actual directora del Museo del Bronx, Holly Block, gestiona, bajo la dirección de una institución pública como lo es ese museo, un grupo denominado "Amigos de José Martí", creado por ella con el único objetivo de recoger fondos por el monto de 2,5 millones de dólares para regalar una réplica de la misma escultura a otra dictadura cubana.