Showing posts with label Pedro Corzo. Show all posts
Showing posts with label Pedro Corzo. Show all posts

Sunday, October 28, 2018

El luchador que muere en el exilio*

Por Pedro Corzo

 

El número de  exiliados que exhala su último suspiro lejos de Cuba, entiéndase los que no hacen concesiones a la dictadura y se niegan volver al país en que nacieron si las condiciones en la isla son las mismas que determinaron su destierro, cada día se acrecienta. La biología es un severo juez que cuando ordena parar,  no existe apelación  posible que revierta esa decisión.

 

Sin dudas que habrá a quienes este contar y otros parecidos les son indiferentes, sin embargo, es de esperar que todos los que respetan el sacrificio de un ciudadano que honra sus convicciones y cumple con el país en el que nació, se sientan identificados con este escrito y otros similares que reflejan una mezcla de sentimientos de pesar y orgullo por esa gigantesca pléyade de mujeres y hombres  que como dijera el recién fallecido Israel Abreu a Paco Talavera, días antes de morir, "puedes estar seguro que mi último pensamiento será para Cuba".

 

Israel ha pasado a formar parte de una especie de Panteón Nacional Cubano que disperso por el mundo está albergado en la memoria colectiva de los que se sienten comprometidos a continuar la lucha contra el totalitarismo castrista.

 

"Rojillo", como le decían amigos y compañeros siempre asumió, sin temer las consecuencias, sus obligaciones. A su retorno a Cuba del exilio, recibió numerosas ofertas entre ellas incorporarse al ejército con el grado de capitán propuesta que rechazó, regresó a Las Villas, a trabajar con el M26J en la sección estudiantil.

 

Retomó sus estudios y ayudó a formar la Federación Estudiantil Universitaria en la provincia, pero en breve tiempo, le contó al autor de esta columna en una entrevista, "pasó de la convicción de que se había logrado el añorado sueño democrático para Cuba a un brutal choque con la realidad, cuando vio que estaban desplazando a los que habían combatido la dictadura por comunistas que no habían luchado".

 

La actitud de Israel lo alejó radicalmente de lo que se llaman las mieles del poder. Pudo haber llegado lejos en el castrismo, tenía juventud y talento y una historia de lucha que habría sido un pasaporte para las posiciones más encumbradas tal y como hicieron muchos jóvenes de su generación, pero no lo hizo, escogió el camino del deber que es siempre el más difícil y enfrentó sin dudarlo todos los retos que su decoro le impuso.

 

Su carácter, la entereza moral que le caracterizó hasta el final de sus días, determinó que junto a Richard Heredia y Pedro Luis Boitel enfrentara durante el Primer Congreso Estudiantil, 1959, las maniobras de los sicarios de la naciente dictadura para controlar el movimiento estudiantil.

 

Junto a su inseparable amigo y compañero de lucha, Ricardo Vázquez, elaboró un plan para divulgar los manejos del régimen y continuar trabajando a favor de la Revolución pero no por la Revolución. Se cuenta entre  los pocos dirigentes estudiantiles de la época que apoyó a Porfirio Ramírez, presidente de la FEU de Las Villas para evitar que fuera fusilado, aun más, organizó un plan para rescatarlo que fracasó.

 

Israel, siempre, consecuente con sus principios, cuenta el embajador Armando Valladares, era un hombre de  clara militancia revolucionaria pero abiertamente anticomunista, recuerda que expresaba sus ideas contra el comunismo de forma firme y clara.

 

Su compromiso con la democracia lo llevó a estar entre los fundadores del Movimiento 30 de Noviembre, Frank País. En la lucha clandestina recuerda Ismael Hernández,  siempre estaba dispuesto a correr el mayor de los riesgos y en Presidio su actitud descollaba por su disposición a confrontar a los esbirros de la dictadura.

 

Fue de los pocos que “plantó” al criminal Plan de Trabajo Forzado Camilo Cienfuegos. Fue golpeado innumerables veces, todavía sus compañeros recuerdan el sadismo de un sicario que después que le clavó una bayoneta la retorcía entre sus carnes y huesos sin que Israel emitiera un quejido.

 

Su entereza lo llevó a un segundo exilio. Jamás dejó de luchar participando en la reestructuración del M30N, enfocando gran parte de su actividad a estrechar lazos con quienes participaban en la lucha por la democracia en la Isla.

*Artículo aparecido días atrás en El Nuevo Herald
https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article220629090.html

Friday, December 22, 2017

Presidio*

"La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio"
José Martí

Por Pedro Corzo

Aunque algunos piensen lo contrario, no se han denunciado suficientemente los horrores del castrismo, en particular,  los despiadados fusilamientos y la crueldad de la prisión política.

En Cuba antes del establecimiento del totalitarismo no llegaban a una docena las prisiones. 30 años después eran más de 300 las cárceles y campos de trabajo forzado que podían rivalizar por la crueldad de los esbirros que allí vigilaban, con sus iguales de la Alemania nazi, de la Unión Soviética, China o Corea comunista.

Por las cárceles castristas en estos 58 años ha pasado más de medio millón de hombres y mujeres porque les sobró voluntad para pagar el alto precio para ser libres  y  ciudadanos de pleno derecho.

El presidio político cubano es el más longevo y diverso de América, además el más numeroso, en particular el de las mujeres, las féminas cubanas sumas miles de años tras las rejas, algunas cumplieron más de 18 años de cárcel y más de un centenar de hombres superaron las 25 navidades encarcelados con al menos dos que superaron todas las marcas Ignacio Cuesta Valle, 29 años y Mario Chanes de Armas 30.

Lo más doloroso es que la prisión política no ha terminado. Junto a decenas de prisioneros está Janet Pérez Quevedo,  recientemente galardonada con el Premio Libertad Pedro Luis Boitel y Armando Sosa Fortuny, más de 40 años preso en dos etapas, reconocido con la orden Lázaro Machado, ambos cuentan con el apoyo de organizaciones de exiliados como el Directorio Democrático, Plantados hasta la Libertad de  Cuba, la Casa del Preso y el Presidio Político Histórico por solo mencionar unas pocas entidades.

No obstante, a pesar de los padecimientos personales y familiares que genera la prisión, hay que destacar que la mayoría de los expresos  tienen la convicción de que la cárcel les hizo mejores ciudadanos y estimuló su amor a la libertad y la defensa de sus derechos, lo que demuestran cuando comentan con sumo orgullo que fueron presos del castrismo y con la constitución de organizaciones que se identifican exclusivamente por que sus miembros fueron prisioneros políticos.

Hay varias organizaciones, todas de gran prestigio y con activistas que honran la cubanía,  pero hay una en particular que por sus prácticas de solidaridad y condición de santuario  demanda una mención especial y es la Casa del Preso que dirige Enrique Ruano, que es también la sede  del Presidio Político Histórico Cubano que preside José Luis Fernández por un segundo periodo.

Hace varios años el ex prisionero político y notable activista a favor de la democracia en Cuba, Luis Gonzalez Infante, publicó un trabajo en el que reseñaba varias organizaciones de ex presos políticos, entre ellas, el Ex-Club, que preside Ángel Cuadra, la Federación Mundial de Expresos Políticos, que dirige Eugenio Llamera; el Consejo Nacional del Presidio Político, cuyos  voceros son dos referentes de la lucha contra la dictadura,  Roberto Martín Pérez y Pedro Fuentes Cid; la Coordinadora Internacional de Ex presos y Ex presas Políticos, dirigida por una mujer que se distingue por su constancia y dedicación,  Neli Rojas, y el Comité Internacional de Ex Presos Políticos, que cuenta con una dirección colegiada.

Más allá del sur de la Florida los ex prisioneros políticos cubanos también demuestran su orgullo de haber combatido la dictadura dinástica. La Asociación de Ex Presos Políticos Cubanos en Venezuela que dirige Pedro Pérez Castro, la Unión de Ex Presos Políticos Cubanos de Puerto Rico que dirigen Kemel Jamiz y Gerardo Morera, en California opera la Asociación Libertad Presos Políticos Cubanos, que preside René Cruz otro ejemplo de compromiso con la Patria, y  la Unión de Ex presos de la Zona Norte, integrada por ex prisioneros de New York, New Jersey, Connecticut y zonas aledañas, dirigida en el presente por  Aurelio Candelaria.

Todas reflejan el compromiso de sus miembros con la libertad y los derechos humanos. La cárcel les preparó para ser mejores ciudadanos, para sentir y mostrar con orgullo su condición de ex presos políticos.


*Artículo escrito por Pedro Corzo y publicado en el Nuevo Herald. Para ver más “Jirones de Nuestra Historia” ir al blog Jirones de nuestra Historia.

Saturday, November 18, 2017

Estadounidenses ejecutados por el Castrismo

Pedro Corzo, miembro de esta academia ha publicado un muy interesante trabajo en El Nuevo Herald sobre los muertos norteamericanos por el actual régimen cubanos. Aunque no sea ese el objetivo del artículo salta a la vista un detalle: la poca cantidad de ciudadanos norteamericanos muertos por el castrismo (18 incluidos tres de origen cubano de Hermanos al Rescate o 45 de acuerdo a Cuba Archive) en contraste con los alrededor de 8 mil muertos cubanos causados directamente por el castrismo. La idea de un supuesto enfrentamiento entre Cuba y Estados Unidos durante estos años se desmorona ante la disparidad de los números.

Estadounidenses ejecutados por el Castrismo

Por Pedro Corzo

La participación de estadounidenses en las luchas de los cubanos por la libertad se puede calificar de constante, un ejemplo heroico fue Henry Reeve, equivocadamente identificado como el “Inglesito”.

Reeve, en realidad, un yankee de Brooklyn, participó bravamente en la primera Guerra de Independencia de Cuba, herido en varias ocasiones retornaba a la lucha con el ardor que nunca perdió. Murió a los 27 años en el combate de Yaguaramas, con el grado de brigadier general del ejército Libertador.

En la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista participaron coterráneos de Reeve, el más destacado fue el comandante William Morgan fusilado junto al cubano, también comandante, Jesús Carrera, el 11 de marzo de 1961 en La Cabaña.

Morgan fue precedido en el martirologio por otros paisanos  suyos. Robert Ellis Frost, derribado en febrero de 1960 por el fuego antiaéreo castrista, cuando piloteaba un pequeño avión en el cielo matancero.

En octubre de ese mismo año el capitán Armentino Feria desembarcó en Navas, Oriente, después de varios enfrentamientos, fue capturado junto a los 24 expedicionarios sobrevivientes, días después 10 fueron fusilados, entre ellos cuatro estadounidenses, Robert Otis Fuller, August K. McNair, Anthony Zarba y Allan D. Thompson.

La dolorosa relación se extiende. El 19 de abril de 1961, el estadounidense August K. McNair, operador de radiotelegrafía, fue fusilado junto a Francisco García Guardarrama, Narciso Bello Martínez, Eligio Caleb Suri Goicochea y Gilberto Betancourt Chacón, ninguno había cumplido los 30 años de edad. Habían entrado clandestinamente a Cuba por la provincia de Pinar del Rio para incorporarse a las guerrillas que allí operaban.
Ese mismo día, Howard Anderson, un hombre de negocios que residía en La Habana, acusado de ser agente de la CIA y contacto entre los diferentes grupos que combatían al régimen, fue fusilado al lado de los cubanos Juan Ramón Leal Estrada, Manuel Villanueva y Joaquín F. del Cueto Rodríguez, el primer venerable maestro masón ejecutado por la dictadura.

El 3 de junio de 1961, en la provincia de Las Villas, fusilaron a Williams "Bill" Patterson, ese año, en septiembre, ejecutaron en el paredón a William Horace Patten, quien había ingresado clandestinamente al país para colaborar en la creación de un frente guerrillero.

En Playa Girón, durante los combates, derribaron pilotos cubanos y estadounidenses, estos últimos, volaron voluntariamente a la isla para llevar suministros a los efectivos que combatían en la costa sur de Cuba porque los pilotos cubanos habían operado durante varios días de forma continua y sin descanso alguno.

En esas misiones, que cumplieron en contra de la voluntad de sus superiores,  fueron abatidos Frank Leo Baker, Riley W. Shamburger, Wade Caroll Gray y Thomas Willard Ray, quien sobrevivió a la caída del avión, pero fue asesinado en tierra por un disparo del oficial castrista Oscar Fernández Mell. Los restos mortales del capitán Ray, “Pete Ray”, fueron recuperados por su hija 18 años después.

De esta penosa relación no debe faltar el mayor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Rudolph Anderson, hijo, tumbado el 27 de octubre de 1962 por un cohete tipo Sam cuando volaba en un U-2 sobre Cuba durante la crisis de los misiles.

La crueldad del castrismo se hace más insensible con el tiempo. Derribó, en una acción de criminal soberbia, con aviones Mig de combate,  en aguas internacionales, a dos pequeños aviones desarmados que eran tripulados por jóvenes estadounidenses que no realizaban ninguna operación que pusiera en peligro la estabilidad de la dictadura. Así fueron asesinados, por orden directa de Raúl Castro, Armando Alejandre, hijo, Carlos Costa y Mario de la Peña y el joven cubano,  Pablo Morales.

Para esta criminal ejecución en el aire, la dictadura cubana contó con el apoyo de una red de espionaje que operaba al interior de Estados Unidos, que dirigía Gerardo Hernández, que junto a otros dos espías,  fue excarcelado por el presidente Barack Obama y enviados a Cuba.

Los crímenes de los Castro han trascendido las fronteras cubanas. Mucha de la sangre derramada en numerosos países, corresponde a su exclusiva autoría, el auspicio de la desestabilización y la subversión en el continente,  es una forma criminal de hacer política.  

Thursday, August 3, 2017

LA REPRESIÓN BAJO EL TOTALITARISMO CASTRISTA

Por Pedro Corzo

La represión en Cuba no responde a los patrones de una dictadura militar o de cualquier otro tipo de régimen de fuerza, salvo a la de aquellos que se sustentan sobre una ideología sectaria y excluyente como el Marxismo, destacando que el régimen cubano tuvo la singularidad que el totalitarismo insular se apoyó en las habilidades histriónicas y el carisma de Fidel Castro, a lo que se debe agregar la vertiginosa internacionalización del conflicto nacional que se enmarcó de inmediato en el contexto de la Guerra Fría.

La represión en la isla no responde a una sola ejecutoria: es integral y diversificada, de la cual la acción policial es solo un recurso más.

Las formulas represivas de la dictadura han sido las que han impedido en gran medida la formación de una oposición articulada nacionalmente con una propuesta de carácter social y reivindicativa que sostenga una propuesta política; situación que incapacita a la oposición en la promoción de protestas y reclamos contrarios a los intereses gubernamentales y convertirse en una real alternativa de cambio.

La inmensa mayoría de la población se siente desamparada ante las autoridades del estado. La indefensión es un sentir extendido en toda la sociedad, al que coadyuva la supremacía del estado, gobierno y partido (como una unidad), en los grandes y pequeños detalles de la vida diaria.

Son varias las fórmulas de contención a las que recurre el régimen y a las que el sujeto está sometido desde su temprana infancia, con la particularidad de que el individuo debe estar contantemente demostrando su inocencia porque ‒como describe George Orwell en 1984‒, el crimen mental existe, además de que es una sociedad en la cual lo que no está expresamente autorizado está prohibido, y en la que el acusado debe demostrar su inocencia, no el tribunal dar pruebas de su culpabilidad.


Veamos:

Inducida o Adoctrinamiento Masivo: La población, incluido los sectores que tienen reparos al régimen, es conducida a creer que el gobierno cuenta con un amplísimo respaldo popular y que sus disposiciones en cualquier orden de las cosas son las correctas, ya que el sujeto está sometido a una intensa propaganda oficial en los medios de difusión y en la vida diaria sin que importe dónde se encuentre.

El discurso del régimen es de un absoluto triunfalismo, invencibilidad y omnipresencia, cargado de gran paternalismo y promesas de una vida sin restricciones y oportunidades. A las seguridades que brinda, contrapone las amenazas del exterior que pueden desatar en el país un apocalipsis que solo puede evitarse si se mantiene una incondicionalidad generalizada a favor de lo establecido, lo que motiva un espionaje extendido con el objetivo de evitar que una pieza quebrada desate un final catastrófico del que nadie sobrevivirá.

Un aspecto importante es que la represión trasciende las fronteras nacionales. Un cubano, aun cuando resida definitiva o temporalmente en el exterior, continúa padeciendo la inseguridad y los temores que le fueron inducidos en la isla. Esto se aprecia particularmente en muchas de las personas que visitan Cuba, puesto que se auto-censuran en conducta y expresiones para evitar les nieguen ese derecho.

Intangible: Tanto en los centros laborales, educativos o en asociaciones de la sociedad civil que mutaron de inmediato a organismo de masas, se siente presión para que se muestre apoyo al régimen sino se quiere, en el mejor de los casos, ser excluido, discriminado y apartado, y si las circunstancias lo demandan, expulsado del centro laboral o de la entidad social.
El control del aparato educativo ha sido fundamental, porque el infante y el adolescente son supuestamente fáciles presas de propuestas que siempre están siendo renovadas aunque la columna básica, obediencia absoluta al pensamiento oficial, prevalece sin alteraciones.  El niño crece bajo el paternalismo del estado y en un clima de garrote y zanahoria, pues en relación a su conducta, más que por su talento o habilidades, recibirá gratificaciones o castigos de diferentes especies.

Las asambleas laborales, los sindicatos y los organismos de masas creados por el nuevo orden, son parte de un entramado de engranajes que oprimen al individuo hasta dejarlo solo con el aliento necesario para convertirse en masa.

La presión es tan colosal que ni aun en su propia casa el individuo puede aislarse. Independiente a su militancia en uno o más organismos de masa, está el Comité de Defensa de la Revolución, una entidad que aunque venida a menos como el resto de los aparatos oficialistas como la Federación de Mujeres Cubanas, Unión de Pioneros de Cuba y la Central de Trabajadores de Cuba, cumplió un rol muy importante en la domesticación del ciudadano en base a la inseguridad y la represión que eran capaz de generar.

Este tipo de represión es el que genera el Síndrome de Indefensión Adquirida, la acción es tan integral que el individuo asume a plenitud que cualquier gestión contraria a lo establecido es inviable y está condenada al fracaso: es el germen de la desesperanza y de una inseguridad devastadora frente a un estado todopoderoso y un partido político que se autoproclama inmortal, como si fuera el Dios de una nueva religión.

Tangible: La acción policial es un punto clave del arsenal gubernamental que no se agota, puesto que el sistema carcelario está conformado para seguir reprimiendo aun cuando el individuo esté encarcelado. Incluso tras las rejas, la población penal, aunque en menor grado, está sometida a las otras fórmulas represivas ya descritas.
Un aspecto a destacar es que aunque la represión está institucionalizada y sistematizada, la sanción por un hecho político contrario al régimen puede variar por las circunstancias que rodean el acontecimiento, más que por las características del individuo o por su acción en contra de los intereses del gobierno.

El aparato del estado invierte en un arcoíris de recursos para la contención ciudadana. El espionaje es completo. La exclusión del individuo por motivos de conciencia, religiosos o de otro orden, es un recurso habitual, la falta de militancia a favor del régimen puede ser interpretada como oposición, en cuyo caso la cárcel es la alternativa más recurrida. Actuar contra el gobierno si se es arrestado implica prisión sin excluir la pena de muerte.

Desde la toma del poder por parte del castrismo, todos los recursos del régimen estuvieron orientados a masificar la opinión pública y mostrar a toda la población como si estuviera identificada con el nuevo proyecto, a la vez que inducía la convicción en el ciudadano de que era infructuosa cualquier gestión contraria a lo establecido dando lugar esto a la desesperanza, falta de confianza y un sentimiento de indefensión ante la autoridad y la percepción de una nueva realidad en la que la educación y el control de los medios de difusión jugaron un rol muy importante, a la que hay que sumar la condición del estado como único empleador.

El totalitarismo cubano ha sobrevivido por su capacidad represiva, y aunque otros factores han influido favorablemente a su permanencia, evidentemente la condena o la corrección, según el caso, ocupa un sitial preeminente en el vasto arsenal de recursos que le ha permitido mantener el poder por casi seis décadas.
La represión no ha podido extinguir a los opositores aunque sin dudas los ha controlado eficientemente, al extremo que nunca ha sido, a pesar del arrojo de quienes en su momento han ejercido el derecho a actuar en base a sus convencimientos, un peligro a la estabilidad del régimen.
El régimen está apuntalado en un sistema represor que péndula de la brutalidad extrema a la sofisticación más exquisita. Es constante, relativamente uniforme en sus acciones y reacciones, enmarcada en un proyecto general en el que los victimarios intiman, maltratan y hasta ejecutan a sus víctimas con métodos iguales en cualquier dependencia oficial, pero siempre con el consentimiento de un funcionario central. En Cuba no existe anarquía en la represión como se puede apreciar en otros sectores gubernamentales.
Las situaciones coyunturales o casos muy específicos son reprimidos en base a otros patrones y aunque la improvisación en la aplicación de la metodología es factible, los encargados de aplicarla en esos sumarios son los sicarios de mayor relevancia, como se apreció en procesos como el golpe de estado al presidente Manuel Urrutia, en la detención del comandante Huber Matos, en el Congreso de la CTC, en la Micro fracción y el del general Arnaldo Ochoa, en los que los hermanos Castro jugaron directamente el papel clave en la acusación.
La fuerza represiva del castrismo, sin distinción de cuerpo o agencia, es fría y calculadora porque procura evaluar previamente los perjuicios que se puedan derivar de sus acciones. La represión ha sido siempre institucional. Su aplicación en tiempo y profundidad depende del alto gobierno, no de un funcionario que en base a su humor, carácter y prejuicios toma las decisiones, aunque no hay regla sin excepción; en consecuencia, se podría considerar que la acción represora en Cuba es profiláctica, corta lo que haya que cortar sin ir más allá de lo que demandan las circunstancias.
Cierto que los resultados pueden variar, la represión no es una ciencia exacta como las matemáticas, pero con la planificación y coordinación en su implementación, se pueden disminuir daños colaterales que puedan afectar los cimientos del poder.
La represión ha tenido a su disposición incontables recursos para imponer el control. Violencia extrema, cárcel, paredón, y el abuso en cualquiera de sus formas, pero siempre lo ha hecho enmarcado en la mayor discreción, y cuando esto no ha sido posible, ha recurrido a las turbas enfebrecidas para encubrir sus depredaciones.
Desde las persecuciones a los llamados antisociales, homosexuales, prostitutas y proxenetas, los actos de repudio que se remontan al verano de 1960, el trabajo forzado de las Brigadas Johnson y Jacqueline, las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, UMAP, las brutales cacerías a las personas que se disponían a salir por el puerto del Mariel, los acosos y golpizas sistemáticos contra los disidentes y opositores, los arrestos de la Primavera Negra y las vilezas contra las Damas de Blanco, conforman un apretado resumen, con muchas omisiones, del prontuario del maldad del castrismo que siempre ha procurado extirpar todo lo que pueda afectar su supervivencia.
Esta labor deleznable que cumplen efectivos de los cuerpos policiales y de seguridad en numerosas ocasiones vestido de civil, procuran aparentar que cuentan con el respaldo de la población para lo que movilizan a miembros de organismos de masas quienes son los que protagonizan la algarabía, vejaciones y malos tratos contra quienes están siendo arrestados o limitados en sus movimientos. Todo este entramado forma parte del montaje de que es el pueblo enfurecido el que demanda las acciones de las autoridades. Este cuadro de pueblo irritado contra los opositores, le ha permitido al régimen disfrutar por años de una falsa imagen de popularidad, que le ha sido muy útil para esconder las brutalidades bajo la alfombra del totalitarismo.
La represión uniformada ha sido la mayor parte de las veces encubierta, muy discreta, salvo en los momentos en que consideran deben dar un ejemplo masivo de poder y capacidad de represión como fueron, entre otros, los apresamientos durante la expedición de la Brigada 2506, la ola represiva de la Primavera del 2003, incluido el fusilamientos de tres jóvenes que intentaron secuestrar una lancha para escapar del país.
El sicario, el esbirro, viste de civil. Los autos policiales circulan usualmente como vehículos regulares y los arrestos no son informados por los medios salvo que formen parte de una campaña que tiene el fin de generar una intimidación masiva, o enviar un mensaje al exterior de que el régimen proyecta algo de proporciones que trascenderán las fronteras.
No obstante, la represión fue y será por siempre la primera y última cara del sistema.
Hasta en sus vitrinas preferidas, Salud, Educación y Deporte, está presente la represión. La discriminación y el sectarismo son formas encubiertas de contención de la cual ni las elites pueden escaparse.
El régimen ha mostrado en todos estos años solo dos cartas de triunfo. La lealtad de las Fuerzas Armadas y su capacidad represiva en la que también han participado generales y doctores. Estos son sus sostenes principales; en consecuencia, no hay que dudar que en sus postrimerías, sea como resultado de un proceso de Sucesión-Transición o por una Ruptura, intente callar el clamor de los sin derechos con una ferocidad sin precedentes. Sobran evidencias de la crueldad y vesania del totalitarismo; también, de la firmeza y el compromiso de los que están decididos de una vez por todas pagar el precio de ser libres.

Wednesday, May 24, 2017

CONFRONTACIÓN, libro de Pedro Corzo (reseña)

Por J. A. Albertini

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio.
                                           José Martí

Confrontación es el título de la más reciente obra, de carácter histórico, escrita por el periodista, historiador y ensayista Pedro Corzo  y publicada bajo el auspicio del Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo.
Este voluminoso libro (547 páginas) bien pudo haber llevado por subtitulo "Anales del inicio de la lucha contra el totalitarismo castro-comunista en Cuba", ya que partiendo del año 1959 y concluyendo en noviembre de 1960, Pedro Corzo, recogiendo los testimonios de cubanos que con diferentes estrategias y puntos de vista, avizoraron y se enfrentaron al totalitarismo en ciernes, va brindando una visión total de lo que sucedió en la Isla en apretados, convulsos y sangrientos 23 meses.
Lo novedoso de esta obra  es que el autor, a lo largo de varios años, realizó 336 entrevistas, grabadas en diferentes lugares de los Estados Unidos y otros países en las que, con voz propia, las personas van narrando los motivos que les condujeron a enfrentar o separarse del régimen castrista. Siempre los testimonios en primera persona fueron llevados al papel, técnica narrativa que permite al estudioso escuchar, a través de la lectura, las voces de los actores y asomarse, con frescura de instante, a hechos notables que simultáneamente ocurrían en diferentes sitios del territorio nacional.
Un ministro, de la por entonces revolución triunfante, cuenta los motivos que le hicieron, primero dudar y más tarde romper con la distopía castrista. Un reputado periodista narra las trampas que llevaron a la supresión de la libertad de prensa en Cuba, en tanto un campesino nos dice, con frases directas y escasas de retórica, por qué abandonó el bohío familiar, tomó las armas y se enfrentó contra miles de soldados y milicianos que siguiendo las doctrinas totalitarias de corte soviético pretendían arrebatarle el derecho a soñar con un futuro de tierra, animales y sembradíos propio.
Estudiantes, de entonces, rememoran y retornan a vivir los enfrentamientos que se sucintaron en los centros de enseñanza media y superior de la Isla, cuando los totalitaristas pretendieron dominar las asociaciones de alumnos y abolir la autonomía universitaria.
Hombres tan disimiles en pensamientos como el comandante Huber Matos y Roberto Martín Pérez proclaman, en un presente constante, aun carente de justicia, que cuando de la libertad se trata todos, al margen de tendencias políticas, tenemos una meta común.
Siempre, en primera persona y haciendo el pasado presente insepulto, el fallecido sacerdote español Olegario Cifuentes relata los asesinatos, por fusilamiento, cometidos el 12 de octubre de 1960 en las cercanías del villaclareño poblado de Manicaragua. La voz del padre Olegario, quien socorrió espiritualmente a los reos, cuenta la entereza, convicciones democráticas y cristianas que animaban a los cinco sentenciados.
Leyendo este valioso volumen de mentes vivas, los que no habían nacido por entonces y en su educación, bajo el falaz sistema de enseñanza castrista, fueron sometidos a una brutal inversión y distorsión de la verdadera historia patria se enteran que Porfirio Remberto Ramírez, presidente de la Federación Universitaria Central Marta Abreu, se convirtió, aquel 12 de octubre, en el primer mártir estudiantil de lo que posteriormente sería un largo rosario de jóvenes victimas que le conferiría al castro-comunismo el triste privilegio de haber superado, con creces, las ejecuciones, por el colonialismo español, de ocho estudiantes de medicina un fatídico 27de noviembre de 1871.
Página tras página, testimonio tras testimonio Confrontación demuestra que el pueblo cubano, desbaratando la propaganda comunista, desde un inicio se opuso, por diferente medios de lucha, al avance del totalitarismo. Profesionales, campesinos, estudiantes, obreros, amas de casa; en fin, pueblo en general, sin odios pero con un gran sentido de responsabilidad, tomaron la senda de la confrontación, luego que las vías civilizadas y democráticas fueron aplastadas por el bolcheviquismo entronizado, por un traidor, en la tierra de las palmas: las novias de José Martí.
En este libro se recoge, con total fidelidad aquellas, buriladas en nuestra historia reciente, jornadas de lucha cívica, clandestina y guerrillera que bajo condiciones frecuentemente adversas los cubanos libres confrontaron casi todo el tiempo que cubre, como dijimos con anterioridad, menos de dos años de incesante batallar.

Esperamos que Pedro Corzo y el Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo, prosigan abundando en el tema y etapas como la lucha marítima, grupos de infiltración, Bahía de Cochinos y otros jalones de esta confrontación, todavía inconclusa, vean la luz editorial, para en bibliotecas y librerías estar a disposición de estudiosos y personas interesadas en recorrer la historia y sus entresijos.