La editorial Hypermedia lanza en la trigésimo quinta Feria del Libro de Miami su nueva Colección Mariel, que incluye títulos significativos de los autores llegados a Estados Unidos a través del puente Mariel-Miami y que dieron un giro a la literatura escrita por cubanos en este país. Esta mesa cuenta con la presencia de José Abreu Felippe, poeta, narrador, dramaturgo y crítico literario y de teatro, quien nos trae Dile adiós a la virgen, novela que narra el drama de un hombre que quiere abandonar Cuba y al que le han robado su pasaporte. El narrador, poeta, periodista y promotor cultural Luis de la Paz ofrece su colección de cuentos Del lado de la memoria. Por su parte, el narrador, poeta, ensayista y editor Rolando Morelli comparte con el público de la feria Impresiones en el viento, una colección de relatos que reflejan el difícil proceso de adaptación y asimilación de la cultura estadounidense que deben enfrentar los exiliados. Los tres creadores serán presentados por el narrador, ensayista y profesor universitario Enrique Del Risco y por el director de Hypermedia y de la colección Mariel, Ladislao Aguado. [Sunday, November 18 @ 11:45 am. R300 NE Second Ave., Miami, Fl 33132 United States]
Blog de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio dedicado a promover las actividades y publicaciones de dicha institución, así como el conocimiento de la Historia de Cuba y sus exilios
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Wednesday, November 14, 2018
Saturday, January 13, 2018
Un cementerio del exilio
El ahora conocido
como el Caballero Rivero Woodlawn North Park Cemetery and Mausoleum es uno de
los cementerios más antiguos de Miami. Fue fundado en 1913 por tres de las
figuras más importantes en el desarrollo inicial de Miami ―Thomas O. Wilson,
William N. Urmey and Clifton D. Benson― establecida como ciudad menos de veinte años
antes, el 28 de julio de 1896. En 1926 un reconocido arquitecto funerario McDonald
Lovell fue contratado para diseñar el mausoleo principal del cementerio. La
Funeraria Caballero, fundada en la Habana en 1857, que fue reabierta en la
calle 8 en los años sesenta luego de que sus dueños se exiliaran desde Cuba, en
1990 se fusionó con Woodlawn Park Cemeteries and Funeral Home. Tres años más
tarde, en 1993 la nueva entidad adquirió Rivero Funeral Homes fundada en la
Habana en 1946 y que para entonces se había convertido en el mayor negocio
funerario de la Florida con lo que asumió su actual nombre: Caballero Rivero
Woodlawn North Park Cemetery and Mausoleum. Desde antes de estos cambios ya el
cementerio situado en la calle 8 de SW entre las avenidas 32 y 33, corta
distancia del concurrido restaurante Versailles acogía restos de cubanos,
famosos o no fallecidos, en la ciudad.
Allí reposan los
restos de los expresidentes Gerardo Machado y Carlos Prío Socarrás, el de los líderes
del exilio Manuel Artime y Jorge Mas Canosa, el del afamado caricaturista
Antonio Prohías y del bailarín y estrella del American Ballet Theater Fernando
Bujones. El Caballero Rivero Woodlawn North Park Cemetery de la 8 calle con la
32 avenida del suroeste es, en mayor medida que otros, el cementerio del exilio
cubano.
Recorrido:
Al entrar al cementerio y tomar la senda de la derecha a unos cincuenta metros de la entrada encontramos el mausoleo de Carlos Prío Socarrás (1903-1977) quien fuera el último presidente de la república elegido en elecciones democráticas (1948-1952) depuesto por el golpe de estado de Fulgencio Batista.
Recorrido:
Al entrar al cementerio y tomar la senda de la derecha a unos cincuenta metros de la entrada encontramos el mausoleo de Carlos Prío Socarrás (1903-1977) quien fuera el último presidente de la república elegido en elecciones democráticas (1948-1952) depuesto por el golpe de estado de Fulgencio Batista.
Algo más adelante se encuentra el mausoleo principal del cementerio.
En este se encuentra el nicho que contiene los restos del caricaturista Antonio Prohías (1921-1998)
El de Gerardo Machado Morales (1871-1939)
Y el del tristemente célebre Esteban Ventura Novo (1913-2001):
Cerca de la salida a mano derecha se encuentra la tumba del bailarín Fernando Bujones (1955-2005):
Muy cerca se encuentra la tumba del coronel Emilio Bacardí Lay (1877-1971), quien acompañara a Maceo en la invasión a Occidente y posteriormente fuera vicepresidente de la compañía de ron Bacardí. No confundir con su padre, el patriota, político y escritor Emilio Bacardí Moreau (1844–1922) quien se halla enterrado en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.
Saturday, June 24, 2017
ENCADENAMIENTO A LA ENTRADA DEL SERVICIO DE INMIGRACION EN MIAMI
Por Israel Abreu
Mientras que las actividades anteriores se habían llevado
a cabo en New York, New Jersey y Washington DC, en Miami hubo otra, ésta organizada
por Lázaro Machado (ya fallecido), Secretario Provincial del MR-30-N en La
Florida. La fecha escogida fue el 30 de agosto de 1994 y el lugar fue a la
entrada del Servicio de Inmigración y Naturalización en el Biscayne Boulevard
en la ciudad de Miami. Además de buscar recordarle al mundo la masacre cometida
en 1962, protestaban por las conversaciones que en esa época estaban siguiendo
funcionarios de los Estados Unidos y Cuba en New York. A los pocos momentos del
inicio de la protesta se presentó ante ellos un funcionario de Inmigración
preguntándoles qué querían. Lázaro Machado le dijo que traían un documento
y que solo se lo entregarían al Director local de Inmigración,
Sr. Dan Cadman. El portavoz le transmitió su solicitud al Director, quien mandó
a que entrara una comisión de los protestantes. Entró Lázaro Machado al frente
de dicha comisión y le entregó el documento al Sr. Cadman. A la salida de la
oficina Machado dio una breve conferencia de prensa y cada cual se fue a su
casa satisfecho del deber cumplido.
Saturday, April 8, 2017
Mirror, Mirror on the Wall
By Gustavo Pérez Firmat
One
of the landmarks of Cuban Miami is a restaurant called Versailles , which has been located on Eighth Street and Thirty-fifth Avenue
for many years. Just about the only thing Versailles
shares with its French namesake is the mirrors on the walls. One goes to the Versailles not only to be
seen, but to be multiplied. This quaint, kitschy, noisy restaurant that serves
basic Cuban food is a paradise for the self-absorbed: the Nirvana of Little Havana. Because of the
bright lights, even the windows reflect. The Versailles is a Cuban panoptikon: you can lunch, but you can't hide. Who goes
there wants to be the stuff of visions. Who goes there wants to make a
spectacle of himself (or herself). All the ajiaco
you can eat and all of the jewelry you can wear multiplied by the number of
reflecting planes – and to top it off, a waitress who calls you mi vida.
Across
the street at La Carreta, another popular restaurant, the food is the same
(both establishments are owned by the same man) but the feel is different.
Instead of mirrors, La Carreta has booths. There you can ensconce yourself in a
booth and not be faced with multiple images of yourself. But at the Versailles there is no
choice but to bask in self-reflective glory.
For
years I have harbored the fantasy that those mirrors retain the blurred image
of everyone who has paraded before them. I think the mirrors have a memory, as
when one turns off the TV and the shadowy figures remain on the screen. Every
Cuban who has lived or set foot in Miami
over the last three decades has, at one time or another, seen himself reflected
on those shiny surfaces. It’s no coincidence that the Versailles
sits only two blocks away from the Woodlawn
Cemetery , which contains
the remains of many Cuban notables, including Desi Arnaz’s father, whose
remains occupy a niche right above Gerardo Machado’s. Has anybody ever counted
the number of Cubans who had died in Miami ? Miami is a Cuban city not only because of the
numbers of Cubans who live there but also because of the number who have died
there. The living can always move away; it’s the dead who are a city’s
permanent residents, for once they stop living there, they never stop living
there.
The Versailles is a glistening mausoleum. The
history of Little Havana – tragic, comic, tragic-comic – is written on those
spectacular specular walls. This may have been why, when the mirrors came down
in 1991, there was such an uproar that some of them had to be put back. When the
time comes for me to pay for my last ajiaco,
I intend to disappear into one of the mirrors (I would prefer the one on the
right, just above the espresso machine). My idea of immortality is to become a
mirror image at the Versailles .
Wednesday, April 5, 2017
Los espejos del Versailles
Por Gustavo Pérez Firmat
Por muchos
años uno de los puntos de referencia de la Cuba del Norte ha sido un
restaurante llamado Versailles, situado en la esquina de la Calle Ocho y la
Avenida 35, justo en el corazón de La Pequeña Habana. Lo único que el Versailles
comparte con su homónimo francés son los espejos en las paredes. La gente va al
Versailles no sólo para ver y ser vista, sino para multiplicarse. Tal vez por
eso, cuando retiraron algunos de los espejos en 1991, se produjo un revuelo tal
que la gerencia se vio obligada a ponerlos nuevamente en su lugar. Este
pintoresco restaurante, mezcla de Cuban kitsch y Cuban kitchen, es un paraíso
para los narcisos del patio: Nirvana de la Pequeña Habana. Allí la cena siempre
es escena; todas las prendas que quieras lucir más todas las mariquitas que
puedas deglutir multiplicadas hasta la saciedad por las superficies
reflectoras. Y, de contra, una camarera que te dice, "mi vida".
Cruzando la calle está La Carreta,
otro concurrido restaurante con un menú casi idéntico, pero con un mood muy
distinto. Si el Versailles es visibilidad,
La Carreta es discreteo: no hay espejos, escasean las ventanas y la iluminación
es tenue. Refugiado en un reservado, disfrutando una medianoche a media luz, el
retraído parroquiano de La Carreta no es ni mirón ni mirado.
Durante muchos años he alimentado la
fantasía de que los espejos del Versailles conservan la imagen de todo aquel
que ha pasado por allí, como cuando apagamos el televisor y las huellas
borrosas de lo que estábamos viendo quedan en la pantalla. El salón de los
espejos es también la casa de los espíritus. No por casualidad el Versailles se
encuentra a sólo dos cuadras del Cementerio Woodland, que guarda los restos de
muchos cubanos célebres, entre ellos el padre de Desi Arnaz, cuyas cenizas
reposan en un nicho situado encima del de Gerardo Machado, y mi abuela.
En muchas ocasiones los demógrafos
han numerado la población cubana de Miami. Pero ¿se le ha ocurrido a alguien
contar el número de cubanos que han muerto en Miami? Si la ciudad es una pequeña
Habana, no es sólo por los cubanos que allí viven, sino también -y sobre todo- por
los que allí han muerto. Los vivos siempre podemos mudarnos; los muertos no.
Ellos son los únicos residentes permanentes de verdad. Aunque la dictadura castrista terminara mañana
mismo y todos los exiliados regresáramos a nuestra patria, Miami seguiría
siendo una pequeña Habana. Nuestros muertos así lo han determinado.
El Versailles es una montería de
recuerdos. La historia de la Cuba del Norte ‑triste pero feliz‑ está grabada en
sus refulgentes paredes. Cuando me llegue el momento de tomar mi último
chocolate y pagar lo poco que debo, quisiera desaparecer en uno de esos
espejos. (Preferiría el que está detrás del mostrador, junto a la máquina de
hacer espresso.) Mi ambición y mi esperanza es ser un reflejo en el Versailles.
Monday, October 31, 2016
Calle 8, un símbolo del destierro cubano
Por Pedro Corzo
Es más que evidente que la Calle 8 trasciende para muchos
de nosotros su identificación numérica o definición de camino entre dos filas
de construcciones. Calle 8, cuando se contempla en el tiempo y espacio
histórico del destierro cubano es un símbolo, una historia con atributos de
leyenda que el pueblo de la isla lejos de su entorno natural ha cultivado con
dedicación y esmero, con sudores y lágrimas, pero también con sueños y
desencantos.
Antes de andar y desandar esa calle geográficamente extranjera pero que en humanidad y cultura es cubana, es preciso visitar el gran mundo de la Calle 8, Miami, que es una especie de Meca para los que perdieron el aliento y las esperanzas y quieren moldear su vida con sus propias manos.
Miami, es la primera frontera para la mayoría de los que de una forma u otra repudiaron el régimen castrista. Desde 1959 la ciudad se convirtió en una especie de santuario para luchar contra la dictadura o como punto de partida para iniciar una nueva vida. A poco los nuevos ciudadanos provocaron en la ciudad del río una seria transformación, un cambio radical que fue más allá de sus dimensiones como urbe o como centro de producción y servicios.
Pudiéramos afirmar que si el cuerpo, la estructura de la ciudad cambió, su psiquis sufrió igual modificación porque los nuevos habitantes aportaron ideas, conductas y hábitos que fueron conformando una sociedad diferente que a su vez engendraba otros cambios por el acceso siempre renovado de desterrados e inmigrantes de todo un continente. Miami de centro turístico de carácter nacional se transformó en foco de atracción permanente para peregrinos, exiliados y viajeros de cualquier parte del mundo y particularmente de América.
Antes de andar y desandar esa calle geográficamente extranjera pero que en humanidad y cultura es cubana, es preciso visitar el gran mundo de la Calle 8, Miami, que es una especie de Meca para los que perdieron el aliento y las esperanzas y quieren moldear su vida con sus propias manos.
Miami, es la primera frontera para la mayoría de los que de una forma u otra repudiaron el régimen castrista. Desde 1959 la ciudad se convirtió en una especie de santuario para luchar contra la dictadura o como punto de partida para iniciar una nueva vida. A poco los nuevos ciudadanos provocaron en la ciudad del río una seria transformación, un cambio radical que fue más allá de sus dimensiones como urbe o como centro de producción y servicios.
Pudiéramos afirmar que si el cuerpo, la estructura de la ciudad cambió, su psiquis sufrió igual modificación porque los nuevos habitantes aportaron ideas, conductas y hábitos que fueron conformando una sociedad diferente que a su vez engendraba otros cambios por el acceso siempre renovado de desterrados e inmigrantes de todo un continente. Miami de centro turístico de carácter nacional se transformó en foco de atracción permanente para peregrinos, exiliados y viajeros de cualquier parte del mundo y particularmente de América.
Miami se hizo puente y encrucijada. Puerta nueva para el comercio y las finanzas y para muchos una especie de capital de las América; pero para todos, el acceso primero y principal en el que dos culturas diferentes empezaban a conocerse. La villa se hizo tierra de Las América, diferente a cualquier otra metrópoli de esta nación que atrae a inmigrantes porque su cosmopolitismo posee una raíz específica, un peso propio que a pesar de la diversidad de sus renovados habitantes no ha perdido.
Retornemos a la Calle 8 con su simbolismo y realidades. Desayunar en el Versalles, almorzar en un virtual Centro Vasco y cenar en un resucitado Málaga. Caminar desde el dowtown hasta la Universidad Internacional de la Florida. Imaginemos los años transcurridos, los sueños acabados, los rostros envejecidos y las despedidas eternas en el Woodland o en el Graceland Memorial.
Pero también hay que pensar en las alegrías, en los sueños cumplidos, en las amistades forjadas y en los amores de ensueños. En los planes de lucha, en las ilusiones del poder nunca conquistado, en traiciones, en las amistades perdidas, en reuniones y marchas, en concentraciones, en lutos y carnavales, todo eso es Calle 8.
Ediciones Universal y el teatro Tower, el monumento a la memoria de los combatientes de Playa Girón, y estemos un rato en el Parque del Dominó, pasando por la Farmacia Santa Clara.
Para algunos la Calle 8 es emblema de lo más conservador y extremista del pensar y quehacer político cubano, es predio de locura y reacción, de entreguismo a mensajes y promesas ajenas a la raíz de la nación cubana y de ahí que los resultados o frutos históricos que derivan de la Calle sean a veces temas de agrios debates.
Para otros, sin negar los errores y desaciertos que pueda albergar el oficio de haber laborado en esa arteria su significado es casi metafísico porque es una vía repleta de sentimientos, de amores a una tierra que no pueden abandonar las generaciones que ya se han marchado ni expatriar las que están llegando; un lugar donde no habría espacio ni para respirar si las ilusiones y desencantos pudieran materializarse.
Pero para todos, cuando llega el momento de la meditación, de la reflexión descansada y el apasionado yo se duerme; la Calle 8 es sin duda alguna un reducto de la nación cubana. Punto mágico de la cubanía transterritorializada donde la política, los dictados coyunturales sobre estrategias y tácticas y las opiniones sobre las personalidades que en un momento determinado han simbolizado tesis o actitudes pierden todo su valor y solamente nos concretamos en el deseo y la voluntad de ellos y la nuestra por regresar a la raíz, por enterrar la nostalgia por lo perdido porque ya lo habríamos encontrado.
Esa Calle 8 está indisolublemente ligada a la nación cubana. Más allá de su grandeza o deterioro físico es elemento importante de nuestra historia reciente y parte de nuestro futuro como nación. Esa vía es la estampa histórica de los cubanos en Miami, y esta ciudad al igual que Hialeah es expresión concreta de una tribu que se niega a perder su raíz, su originalidad y orgullo como pueblo.
Miami es para algunas personas una especie de ghetto y pueden hasta llegar a aplicarles el calificativo en el tono más despectivo posible sin percatarse que el término es el rechazo consciente de una minoría a perder su identidad e integrarse a una sociedad que le absorbería por completo.
Si Miami es un ghetto cubano, la calle 8 es su reducto más importante porque más allá de la política y la ideología, el sentido de cubanía ha permeado la arena y el cemento que la forman al punto que si algún día lo cubano y el cubano desaparecieran de esa calle la herencia que ellos labraron permanecería en ella.
Wednesday, August 31, 2016
LA TORRE DE LA LIBERTAD
Por Eduardo Lolo
Separan Sevilla de Miami o La Habana de Sevilla miles de millas de mar embravecido como un toro de lidia o un indio rebelde. Sin embargo, un edificio de larga historia bilingüe las une: la Torre de la Libertad/Freedom Tower, respirando historia sobreviviente en medio de los nuevos rascacielos de pasado por construir del Downtown de Miami. La edificación se encuentra situada en el número 600 de Biscayne Boulevard y fue en su tiempo la construcción más alta de la Florida.
El vetusto
edificio, construido en 1925 para albergar el periódico The Miami News es, en realidad, una torre que sigue el estilo del
campanario de la Catedral de Sevilla con una fachada ricamente ornamentada.
Cierto que en su tope falta algo parecido a la famosa escultura sevillana, como
si la Giraldilla del Castillo de la Fuerza de La Habana no hubiera querido
tener competencia en el Nuevo Mundo. De todas formas, como se vería años
después, pupilas habaneras suplirían con su reflejo húmedo de la Giraldilla (ya
vestida de nostalgia) la escultura faltante en la cúpula.
The Miami News permaneció en el lugar hasta 1957, en que
trasladó su sede a otro edificio. Durante todo un lustro la torre quedó en
silencio, como a la espera de los silencios de las miradas del destierro. Estas
comenzaron a llegar en 1962 cuando el gobierno de los Estados Unidos decide
utilizar la torre como centro de procesamiento de refugiados cubanos huyendo
del régimen totalitario impuesto en la Isla por el régimen de Fidel Castro.
Entonces se le llamó The Miami Cuban Refugee Emergency Center. Los cubanos
recién llegados eran allí procesados legalmente y se les ayudaba para su
asentamiento en los Estados Unidos. El centro brindaba, entre otros servicios, ayuda
financiera, atención médica, cursos educacionales, así como cuidado infantil.
Fue en esa época cuando los cubanos comenzaron a llamar el edificio la Torre de
la Libertad, nombre que luego se haría popular y permanente, inclusive en
inglés. Entre 1,500 y 2,000 cubanos refugiados llegaban todas las semanas al
centro de emergencia allí establecido, por lo que teniendo en cuenta que estará
en funciones hasta 1974, puede considerarse que decenas de miles de cubanos “sin
Patria pero sin amo” cruzaron el umbral de la Torre de la Libertad en busca de
ayuda, esperanza y orientación.
En 1976 un
abogado neoyorquino compra el edificio vacante, cuya propiedad cambia luego
varias veces de mano para pertenecer a diversas instituciones bancarias.
Durante más de una década la torre quedó, prácticamente, en el olvido. Al
permanecer desocupado el edificio por tan largo tiempo, su deterioro se hizo
evidente, particularmente por ser víctima del vandalismo de elementos
antisociales. Un consorcio saudí adquiere en 1987 la depauperada torre para convertirla
en oficinas y salón de festividades y reuniones, emprendiendo su
reconstrucción. Esta, sin embargo, queda incompleta, y comienza a hablarse de
la demolición del edificio con el objetivo de utilizar su terreno para la
construcción de un rascacielos, como los que terminarían fijando el paisaje
urbano de la zona.
Jorge Mas Canosa,
creador de la Fundación Nacional Cubano Americana (posiblemente la más
influyente organización del exilio cubano de todos los tiempos) adquiere el
edificio en 1997 con el fin de evitar su destrucción y convertirlo en monumento
a los refugiados cubanos. Sin embargo, a la muerte del conocido líder la
organización por él creada se desmorona y el proyecto queda inconcluso. La edificación
vuelve, entonces, a cambiar de dueños ‒y correr de nuevo el riesgo de ser
derribada‒ hasta que en el año 2007 es donada por sus últimos propietarios (una
compañía llamada 600 Biscayne LLC y el urbanista Pedro Martín y su familia) al
Miami Dade College, que completa su restauración. Por gestión de políticos e
intelectuales cubano-americanos, en 2008 el edificio fue designado National
Historic Landmark, con lo cual se garantiza su integridad.
El Miami Dade
College decide, sabiamente, hacer de la Torre de la Libertad un centro cultural
de gran escala que involucre no solamente a sus educandos, sino a la comunidad
y los turistas que visitan el downtown de Miami. A resultas de la labor de la
administración, la facultad y los estudiantes de la institución, en 2012 se
inaugura el Museo de Arte y Diseño, un local de exposiciones de 15,000 pies
cuadrados, y se instalan en el edificio las oficinas del Festival Internacional
de Cine de Miami. Dos años después se inaugura la Cuban Exile
Experience & Cultural Legacy Gallery, especie de vitrina histórica donde se destaca la experiencia de dolor
y éxito combinados del exilio cubano y su notable desarrollo tanto en lo
económico y político como en lo cultural.
La Torre de la
Libertad ha sido utilizada para importantes eventos multitudinarios tales como
el velorio de Celia Cruz en 2003 (al que asistieron cientos de miles de
personas a rendirle tributo), y otros de categoría política como la entrega de
la Medalla del Presidente al Rey Felipe VI de España en 2015. Se han presentado
varias exhibiciones de grandes maestros del arte de todos los tiempos tales
como Salvador Dalí, Francisco Goya y Leonardo Da Vinci, etc. En exhibición
permanente se encuentra el Mural del Nuevo Mundo, la espectacular recreación de
un deteriorado tapiz original de los años 20 del siglo pasado que cubre unos 40
pies. La obra conmemora el encuentro entre europeos e indios en la Florida, por
lo que las figuras centrales son Juan Ponce de León y el Jefe de la Tribu
Tequesta ante un mapa de América rodeado de alegorías.
En la actualidad
la Torre de la Libertad es visitada por miles de personas anualmente, quienes
no tienen que pagar in un solo centavo para disfrutar de sus exhibiciones,
aunque se permiten donaciones. La mayoría de tales visitantes son cubanos
exiliados o sus descendientes. Entre los primeros, hay muchos que no es la
primera vez que cruzan su umbral, pues ya lo habían hecho a su llegada a los
Estados Unidos con la respiración entrecortada del destierro. Para ellos, ahora
ancianos de pupilas laceradas de pasado, la ornada puerta no conduce a un
museo, sino a un hito de sus propias vidas: el paso del horror de lo dejado
atrás, a la esperanza de una nueva vida en libertad. Los jóvenes
cubano-americanos descubren, sorprendidos, que hubo un tiempo en que los
rostros de sus mayores carecían de arrugas; aunque no sus almas, reflejadas
nítidamente en las miradas todavía húmedas de las viejas fotos en blanco y
negro de la exhibición permanente. A todos dan la bienvenida las huellas
adoloridas de decenas de miles de refugiados de futuros entonces inciertos,
emboscados por lo desconocido.
Gracias a la
solidaridad del pueblo norteamericano representada en la Torre de la Libertad,
los exiliados cubanos sobrevivieron y, en sentido general, alcanzaron el éxito
vital que les fuera escamoteado o vedado en su país. Luego, en justa
reciprocidad agradecida, han logrado la supervivencia del edificio original pese
al hostil asedio de modernos rascacielos.
Y no podía ser de
otra forma. Se informa a los visitantes que “Though
it operated in that capacity [as a Cuban refugee center] for only 12 years, the
building has become an icon representing the faith that democracy brought to
troubled lives, the generosity of the American people and a hopeful beginning
that assured thousands a new life in a new land”.
De ahí que la
erguida edificación sea conocida como Torre de la Libertad/Freedom Tower, a
manera de eterno registro bilingüe de lo mejor del trágico y solidario encuentro
histórico entre los pueblos de Cuba y los Estados Unidos.
Tuesday, August 2, 2016
"LA ERMITA DE LA CARIDAD DEL COBRE EN MIAMI" por el Dr. Eduardo Lolo
![]() |
Entrada de la Ermita de la Caridad del Cobre a través de
una ‘escolta’ de palmas reales.
(Foto: Circe Lolo)
|
LA ERMITA DE LA
CARIDAD DEL COBRE EN MIAMI
El 8 de
septiembre de 1961, unos 30,000 cubanos exiliados convirtieron el Estadio de
Miami en una improvisada iglesia católica al asistir a una misa para celebrar en
su día a la Virgen de la Caridad del Cobre, como era tradicional en su país. Unas
horas antes había llegado desde la Isla, de donde la sacaron clandestinamente
en un bote unos cubanos huyendo del sistema totalitario castrista, una réplica
de 16 pulgadas de alto de la talla original venerada en el Santuario del Cobre,
cerca de Santiago de Cuba. Con todo el fervor religioso de los recién llegados
y la connotación patria, dicha reproducción hizo su entrada en el estadio. Los
presentes juraron entonces construirle un santuario que la albergara, para lo cual
comenzaron a recaudar fondos sacados de sus entonces muy exiguos ingresos
financieros (“quilo a quilo”, en el argot popular cubano). La construcción
comenzó en 1967 y se terminó en 1973, ubicada junto a la Bahía de Biscayne con
la siguiente dirección: 3609 South Miami Ave., Miami, FL 33133.
![]() |
Vista de la Ermita de la Caridad del Cobre desde una de
las edificaciones anexas.
(Foto: Circe Lolo) |
La edificación
remeda una vetusta tienda india estilizada, levantada junto al mar. El mural de
747 pies cuadrados que adorna el altar mayor fue obra de Teok Carrasco y consta
de 63 figuras relacionadas con la historia de Cuba (desde los aborígenes hasta
los balseros actuales) siendo el centro de atención una imagen de la Virgen de
la Caridad. También aparece de manera destacada, y en la parte superior, Felix
Varela. Otras figuras que sobresalen son las de José Martí y Carlos Manuel de
Céspedes. En primer plano frente al mural, siempre iluminada, puede verse la reproducción
venerada, ataviada ricamente.
![]() |
Mural en el altar de la Ermita de la Caridad del Cobre.
En primer plano y
bajo una brillante iluminación: la imagen venerada
(Foto: Circe Lolo) |
Al fondo de la ermita
ha sido construida una especie de muralla divisoria del mar que hace recordar
al malecón de La Habana. Quizás a resultas de ello, en los últimos años se ha
generalizado la costumbre de verter las cenizas de cubanos fallecidos en el
exilio en las aguas que bañan el fondo de la ermita, como si por milagro de la
Virgen del Cobre los cubanos pudieran retornar a Cuba disueltos de las olas del
mar compartido por la Bahía de Biscayne y la Bahía de la Habana. Para quienes
así lo requieran, las autoridades eclesiásticas de la ermita ofician el correspondiente
rito religioso para verter las cenizas. No resulta extraño entonces que los
familiares dolientes acudan al lugar para orar por sus allegados cuyos restos
cremados fueran allí vertidos.
![]() |
Malecón al fondo de la Ermita de la Caridad del Cobre.
(Foto: Circe Lolo) |
En tiempos
recientes la ermita ha sido mejorada notablemente con otras edificaciones
anexas que la complementan. Muchas bodas, bautizos y dedicaciones de misas de
cubanos o sus descendientes se llevan a cabo frecuentemente en el templo o los
salones complementarios. En la actualidad, los criollos exiliados que viven en el
sur de la Florida no pierden la ocasión de saludar a la Patrona de Cuba en su
santuario miamense, como lo hicieron en un estadio ellos mismos o sus
ascendientes tantos años atrás. Y es muy raro que un cubano residente fuera de la
Florida, de visita en Miami, no vaya a presentarle sus respetos a Cachita (como
se le llama familiarmente a esta versión mariana), simbolizada en una antigua reproducción
cuyo viaje de olas y esperanzas tanto que hace recordar a muchos cubanos el
suyo propio.
(Investigador:
Eduardo Lolo)
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