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Friday, February 15, 2019

Marcha contra la intervención cubana en Venezuela... hace 51 años



En 1968, miembros de la Sección de Jóvenes del Ejército Libertador Cubano, organizaron una marcha en Washington, DC, participaron más de mil cubanos y latinoamericanos que viajaron desde diferentes puntos en Estados Unidos. La marcha tuvo como objetivo apoyar a Venezuela en su lucha contra la intervención castrista (1964-1968).


La marcha fue liderada por los jóvenes estudiantes cubanos, Iván M. Acosta, Carlos Fernández Freire y Luiz Cruz Azaceta quienes aparecen en la foto al frente de la manifestación.

Wednesday, January 16, 2019

Antonio Maceo Marryat: El hijo del Titán de Bronce

El escritor Carlos Ferrera publica en Cibercuba un informado artículo sobre el poco conocido caso del hijo de Antonio Maceo:

«María y la familia bien, también lo está el amiguito».
En esos términos se expresaba el Dr. Eusebio Hernández, médico y amigo personal de Antonio Maceo, en una carta enviada al Titán de Bronce a Honduras desde Kingston, Jamaica, el 16 de septiembre de 1881.
En ella el galeno ponía a su amigo al corriente del estado de salud de su mujer María Cabrales, y de “un amiguito” del que, evidentemente, evitaba abundar en detalles. Al mes siguiente, el 19 de octubre, le refiere en otra misiva:
«María bien, y bien el chiquitín amigo, que hace poco tuvo un catarrito».
Fueron quizás esas dos frases, las que pusieron en “alerta biográfica” al investigador, escritor e historiador cubano José Luciano Franco, especialista en la vida de Antonio Maceo, cuando descubrió estas cartas perdidas en el abundante epistolario del prócer mambí.
[Para seguir leyendo pulsar aquí]

Tuesday, January 8, 2019

Un mambí chivato

Compartimos con ustedes un artículo del recientemente fallecido historiador Antonio de la Cova:
Beato, chivato*
Por Antonio de la Cova
En septiembre de 1896, Miguel Gumersindo Beato Betancourt, un maquinista de 43 años de edad y dirigente de la Agencia Revolucionaria de la Habana, fue arrestado por la policía colonial. El asustadizo revolucionario delató a toda la red de apoyo mambí en la capital, que incluía al futuro presidente cubano Alfredo Zayas y al excelso músico holandés Hubert de Blanck, de 41 años de edad, fundador del primer Conservatorio musical en la Habana en 1885. El músico fue deportado a Nueva York el 23 de septiembre y los demás implicados enviados a presidio español en Ceuta.
Beato llegó a Nueva York el 15 de octubre de 1896 en el vapor Yumurí donde, según una carta en el Archivo Militar de Madrid, caja de “Documentación incautada al enemigo,” pronto fue condenado por un tribunal del Partido Revolucionario Cubano, presidido por Tomás Estrada Palma, el sucesor de José Martí. Beato regresó a la Habana a fin de mes, después de comprar un seguro de vida por $10,000 de la Mutual Reserve Fund Life Association. El exiliado Lorenzo G. del Portillo desde Cayo Hueso avisó al general José Lacret Morlot en Cuba de los sucesos para que Beato quedara al descubierto. Sin embargo, como la carta cayó en manos de los españoles, Beato se hizo pasar como patriota en la Habana mientras siguió actuando como informante.
     
Aquí está la transcripción de la misiva:
C[iudadano] G[ene]ral José Lacret Morlot

Estimado Gral. y amigo: el objeto de la presente es poner en su conocimiento, que hecho venir a New York a Miguel Beato, fue condenado por un tribunal que presidió el S[eñ]or [Tomás] Estrada Palma quien le revocó todos sus poderes por estimar que ha sido el denunciante de las personas últimamente presas en la Habana. Como el tal Miguel Beato pasará hoy por este Cayo con dirección a la Habana convendría, si Ud. así lo cree, comunicarlo a sus jefes subalternos a fin de que no vayan a caer, por ignorancia, en algún lazo que les tienda ese ínfame.

Soy de Ud. afectuoso amigo y servidor,
Lorenzo G. del Portillo
Key West, Octubre 30 /96
Recibida 2 Dbre. 96

Su último chivatazo fue en febrero de 1897, cundo identificó al americano Scott como el que ayudó a escapar de presidio a la patriota Ana Sotolongo. Seis meses después, el general mambí Baldomero Acosta, de Hoyo Colorado, Bauta, capturó a Beato cerca de la Habana y lo colgó de una mata.
En 1898 su viuda Carmen Forn trató de cobrar la póliza que la compañía se negó a pagar. Según el New York Times del 8 de mayo de 1900, el caso terminó en la corte federal, que falló contra la viuda. 
 * Tomado del Periódico Guamá

Sunday, December 30, 2018

EL GUERRILLERO SOLITARIO

En homenaje al miembro fundador de la AHCE Fidel González, fallecido días atrás, reproducimos aquí su testimonio (ya publicado en el primer número de nuestro anuario) de una de las mayores injusticias que le tocó presenciar como abogado defensor en los primeros años de dictadura castrista.
 
EL GUERRILLERO SOLITARIO
 
Por Fidel González


Felicito Acosta tenía poco más de 16 años cuando tomó un rifle viejo y unas cuantas balas y se fue al monte con su intención de combatir a la dictadura comunista que se había apoderado de su patria por engaño. No obstante su corta edad y una elemental instrucción escolar, su sentido común le había indicado que aquel sistema político resultaba contrario a la naturaleza humana y al concepto de dignidad del pueblo cubano. Felicito no se resignó a vivir sin libertad y permanentemente vigilado y perseguido.
Por espacio de muchos meses deambuló, completamente solo, por el norte de la Provincia de Matanzas en las proximidades del municipio de Martí, su pueblo natal. No pudo o no quiso este soldado de la libertad unirse a ninguno de los grupos armados que operaron en la Provincia de Matanzas, con posterioridad a la fracasada invasión de Bahía de Cochinos.
Para identificarse con su condición de guerrillero, se dejó crecer la melena y una barba que le llegaba a la cintura. Frustrado y cansado de andar solo por esos intrincados caminos de la campiña cubana, regresó subrepticiamente a la casa paterna, pues ambos serían el símbolo de una rebeldía intacta y, además, por estar convencidos como me dijo más tarde al Fiscal de su causa, que sería fusilado con barba o sin barba si resultaba apresado.
Un aciago día, nuestro héroe fue descubierto por las autoridades locales, quienes después de rodear la casa con gran despliegue militar, lo capturaron sin darle tiempo para nada, remitiéndolo rápidamente al Departamento de Seguridad del Estado (G-2) en la capital yumurina y más tarde al tristemente célebre Castillo de San Severino a disposición del Tribunal Provincial Revolucionario.
Este Tribunal funcionaba en el mismo local de la Audiencia de Distrito y solicitaba la asistencia del cuerpo de Abogados de Oficio de este organismo judicial. Por esta última razón es que se me asignó para representar al acusado Felicito Acosta como Abogado Defensor, en el juicio sumarísimo que le seguía.
Solo unas horas antes del comienzo del juicio me fue entregado el pliego de conclusiones provisionales del Fiscal. Y ese mismo tiempo debía también emplearlo en entrevistar al acusado. El Fiscal solicitaba la pena de muerte por fusilamiento para mi defendido, al amparo de lo establecido en la ley del Gobierno Revolucionario #425, tal y como quedó modificada por la ley #988.
La simple lectura del pliego de cargos y su correspondiente calificación alertaban al más torpe de los abogados sobre lo improcedente de la petición fiscal. El precepto legal en que fundamentaba su petición de pena de muerte el representante del régimen comunista, decía más o menos lo siguiente:

“El que para cometer cualquiera de los delitos contra los poderes del estado, organizar o formar parte de un grupo armado, será sancionado con la pena de muerte por fusilamiento.”

Ni en las diligencias del sumario, ni en los hechos relatados en el pliego de posiciones del acusador, se mencionaba la participación de otra persona en las actividades delictuosas de Felicito Acosta.
Durante el juicio oral el único testigo de cargo, el investigador del Departamento de Seguridad del Estado (G-2), afirmó, a preguntas del defensor, que el acusado siempre había estado solo y que en ningún momento tuvo contacto o formó parte de ninguno de los grupos que operaban en esa zona.
Cuando le tocó el turno al señor Fiscal (abogado mediocre y ser humano despreciable) no se cansó de repetir hasta el agotamiento que resultaba bien conocido de todos que quien se alzaba en armas contra el gobierno comunista, recibiría la pena máxima, porque así lo establecía la ley revolucionaria que se había proclamado recientemente con estruendosa publicidad. Se hinchaba de gozo este sujeto al anunciar que esa misma noche y ante este propio tribunal, se juzgaban otros tres alzados de la zona, y para los cuales se solicitaba la pena capital.
Cuando me correspondió hablar para refutar las alegaciones del Acusador Público, me dirigí al Tribunal para indicarles que no podían condenar a muerte al acusado Felicito Acosta sin violar grandemente la interpretación de la ley dictada por el Gobierno Revolucionario y que pretendían aplicar. “Para disponer el fusilamiento del acusado al amparo de este precepto legal –les dije con cierto aire de superioridad– tendrán que sentar a una persona más en el banco de los acusados. Es decir, para aplicar correctamente la ley tiene que existir, necesariamente, otro acusado en esta causa. Y esa otra persona no está aquí esta noche, ni ha sido declarada en rebeldía, así como tampoco se ha mencionado en el sumario de esta causa”. “El acusado no se unió a nadie durante sus actividades bélicas”…, declaró el investigador de este caso. “Felicito estuvo solo todo el tiempo…” afirmó el señor Fiscal. “Como pueden Uds. ver, señores jueces de la Revolución que se proclama humanista –continué diciendo– esa figura delictiva contempla dos modalidades en su ejecución: a) organizar un grupo armado y b) formar parte de un grupo armado. En ambas modalidades se requiere la participación de más de un infractor de la ley. Las actividades de un solo hombre, por grave que sean, no pueden encajar en el precepto legal invocado. No basta con tomar las armas y declararse guerrillero, como erróneamente afirma el Fiscal; es requisito imprescindible la acción de organizar o de formar parte de un grupo armado y es necesario, como es natural, el grupo que es la reunión de dos o más personas. Una sola persona, repito, no puede ser autor de la violación de esta norma penal.”
“No crean los que me escuchan –agregué– que estamos en presencia de lo que llamamos una laguna de la Ley o de un olvido del legislador revolucionario al no contemplar un caso como el de Felicito Acosta. ¡No es eso!, es que un combatiente romántico y solitario como fue nuestro defendido, no puede constituir una amenaza ni para un Alcalde de barrio, mucho menos para un gobierno bien armado y muy fuerte militarmente. La pena de muerte en este caso sería desproporcionada e injusta”.
Al final de mi perorata, fundamentada en argumentos legales irrefutables, se hizo un silencio profundo en la sala de audiencia, que fue seguido por un murmullo de aprobación cada vez más creciente producido por el público que esa noche abarrotaba la tribuna pública.
Mi emoción alcanzó el límite jamás experimentado antes. Estaba yo seguro que le había salvado la vida a un hombre joven, casi un niño. Aquellos jueces, legos en materia legal, habían entendido mis argumentos y, a pesar de que eran el instrumento de represión de un régimen comunista, debían de tener –pensé yo– el mínimo de sentido político y no se atreverían a condenar a muerte a aquel joven ante imputación tan ridícula y mezquina.
Mi euforia duró muy poco, 30 minutos más tarde regresaba el Tribunal, tras deliberar. “El letrado defensor tiene razón…”, expresó el Presidente al hacer público el fallo. “No es posible aplicar el precepto legal invocado por el Fiscal, pero este Tribunal, haciendo uso de las facultades que le conceden las leyes revolucionarias, varía la calificación de los hechos al señalar como violado el Artículo 128 del Código de Defensa Social, tal y como quedó modificado por el Decreto Ley Número 988 y le impone al acusado la pena de muerte por fusilamiento.” El artículo 128 decía “el que al servicio de una potencia extranjera realice un acto por el cual sufra detrimento la integridad y la estabilidad de la República…” de alzado se convertía el joven Felicito en reo del delito más grave que contemplaba la ley penal: del delito de Alta Traición.
No habría palabras lo suficientemente duras para calificar esta monstruosidad jurídica, esta mascarada de justicia revolucionaria ocurrida en la provincia de Matanzas y de la que fue testigo una gran parte del pueblo matancero.
Dos motivos me impulsan a recordar y escribir sobre este triste caso 25 años más tarde. Primero, incorporar a la lista de mártires por la independencia a este humilde joven que soñaba con la libertad y quien se enfrentó con dignidad y valor personal a sus verdugos y asesinos. En segundo lugar, poner de manifiesto y demostrar más –para consumo de los ingenuos y dialogueros– que en Cuba los Derechos Humanos se vienen violando en forma grotesca y criminal desde los primeros años de la dominación comunista y que lo seguirán haciendo mientras los camaradas detenten el poder. De eso no hay duda, miremos el ejemplo actual de China.

Wednesday, October 3, 2018

8-A

Hace unos días murió Juan Escalona Escalona Reguera, tristemente célebre por su papel de fiscal en el vergonzoso simulacro de juicio de la llamada Causa No. 1 contra un grupo de oficiales de las FAR y el MININT cubanos. Vale la pena revisitar el documental 8-A dirigido por el imprescindible cineasta Orlando Jiménez Leal para -además de un magnífico y sobrio resumen de aquel extraño espectáculo- intentar entender la extraña concepción de justicia que guía al régimen cubano.


Thursday, January 18, 2018

Contactos nazis de Fidel Castro

Cuando viejos rumores encuentran su confirmación en el fondo de un archivo. La noticia la da el The Telegraph inglés:
"Fidel Castro 'recruited Nazi SS members to train troops during Cuban missile crisis'

Fidel Castro recruited former members of the Nazi Waffen-SS to train his troops at the height of the Cuban missile crisis, declassified German intelligence files show.The Communist leader also sought to buy weapons from arms dealers connected with Germany's extreme Right, showing the extent to which he was prepared to collaborate with his ideological enemies to prevent a US invasion on the Caribbean isle.
Papers released this week by the Bundesnachrichtendienst (BND) – the German foreign intelligence agency – show information gathered by German operatives 50 years ago during the tense days of the Cuban missile crisis.They reveal that Castro personally approved a plan to hire former Nazi officers to instruct the Cuban revolutionary army, offering them wages that were four times the average salary in Germany at the time and the chance to start a new life in Havana.
They papers, dating from October 1962, show that four former officers from the elite Nazi death squads had been invited to the Cuban capital, although subsequent reports could only confirm that two had arrived.It also showed how the Castro regime negotiated with two traffickers linked with Germany's far Right to purchase Belgian made pistols to arm the Cuban forces.
The conclusion drawn by German secret service officials was that the Cuban regime wanted to free itself from total dependence on Soviet backed training and supplies.
"Evidently, the Cuban revolutionary army did not fear contagion from personal links to Nazism, so long as it served its their own objectives," said Bodo Hechelhammer, historical investigations director at the BND, in an interview with German newspaper Die Welt.The papers provide insight into Cuban actions during a Cold War period that brought the US and Soviet Union to the brink of war.The 13-day missile crisis began on Oct 16, 1962, when then-President John F. Kennedy first learned the Soviet Union was installing missiles in Cuba, barely 90 miles off the Florida coast.After secret negotiations between Kennedy and Soviet Premier Nikita Khrushchev, the United States agreed not to invade Cuba if the Soviet Union withdrew its missiles from the island.



Tuesday, June 27, 2017

Un discurso olvidado


Por Enrique Del Risco


Fue un discurso raro. Rarísimo. Me refiero al que le dirigió José Abrantes, entonces ministro del interior, a un grupo de intelectuales cubanos cuando se cumplían treinta años de la fundación de los órganos de la seguridad del estado. El jefe de los represores escogiendo para celebrar aniversario a un grupo de sus víctimas favoritas. El zorro decide que este cumpleaños lo va a celebrar con las gallinas. Las gallinas estarían asustadas, tensas desconfiadas. Por mucho que hubiera una buena comilona antes o después del discurso y que les aseguraran que ellas no eran parte del menú.
Por eso en su discurso del 26 de marzo de 1989 el ministro tuvo que empezar explicando sus razones para invitar a representantes de un sector que su ministerio siempre había mantenido bajo sospecha haciendo de su vigilancia y control una de sus tradiciones más arraigadas. Decir que salía “al encuentro de sectores y fuerzas sociales con los que hemos compartido y seguimos compartiendo el esfuerzo por defender y perfeccionar nuestra Patria”. Buscar coincidencias de intereses y objetivos donde siempre hubo suspicacias, vigilancia, represión. El jefe del todopoderoso Ministerio juega a ser humilde diciendo que “Una revolución […] no se defiende solo con las armas”. Si importantes son las armas también lo son “el clima espiritual y moral del país, el estado de ánimo de las personas, el nivel de información y de desarrollo cultural que logremos, todo eso que a veces resumimos en una sola palabra: conciencia”. Les cuenta a las estremecidas gallinas que ellas también son zorros, combatientes como él. ¿A qué tanta generosidad? Se preguntaría más de uno en el público.



Piensen en la época en que se pronuncia el discurso. Tiempo de cambios. Las reformas impulsadas por la perestroika y la glasnost, ese intento por democratizar el socialismo real en la URSS y demás países del bloque soviético, ha traído esperanzas de cambios a un sistema esclerotizado. Esperanzas y cambios pero al mismo tiempo descontento social e inestabilidad. Desde Cuba el régimen observa dichas reformas con extremo recelo. Y al mismo tiempo ciertos sectores de la sociedad ―sobre todo del campo de la cultura pero no exclusivamente― se sienten atraídos por la vorágine reformista que sacude al “campo socialista” y se pregunta cuándo llegará la perestroika al país. (En unos días llegará a La Habana Mijail Gorbachov el líder soviético quien es también el principal impulsor de las reformas. Una visita que alimenta ilusiones de que quizás ayude a destrabar la reticencia del régimen a adoptar cambios).
Desde tiempo atrás los artistas plásticos se han lanzado a tomar metafóricamente las calles habaneras mientras los policías responden como siempre lo han hecho: reprimiendo todo lo que se salga de sitio. Sin embargo, en esta ocasión, ante el ejemplo esteeuropeo algunos de los represores se preguntan por primera vez si está bien dejarse arrastrar por esas rutinas represivas. El discurso del Ministro parece entonces una señal que desde las más altas esferas se cuestionan las viejas maneras de enfrentar el asunto. El zorro se muestra partidario del diálogo: “Ya se advierte en este nuevo contexto el creciente protagonismo que le corresponde desempeñar en la sociedad a la intelectualidad creadora” dice. Y hasta se atreve a mencionar términos que de momento nunca han entrado en el diccionario oficial: “No podemos cerrar ―dice― los ojos frente a estos cambios que […] trasladarán cada vez más la confrontación al terreno de las ideas, de los derechos del hombre, de la democracia, la libertad y la cultura”.
Las reformas dentro del socialismo, aclara como para atenuar la impresión, no son ajenas a la Revolución Cubana sino que fue esta “la primera que planteó la necesidad de transformaciones profundas en el socialismo, y de hecho hemos tenido en Fidel un ejemplo permanente de enfoque renovador y creador”. Hasta ahí el Ministro no parece haber violentado las maneras retóricas de un régimen que se ve a sí mismo como encarnación viva del progreso y el movimiento. Un régimen que se llama a sí mismo Revolución por mucho que no se empeñe en otra cosa que en resistirse a cambiar. Pero he aquí que el Ministro cuestiona ya no el objetivo estratégico general del sistema (se supone que “la rectificación de errores y tendencias negativas” como reza la campaña del momento) sino el modus operandi de su ministerio en particular y del régimen en general: “Ya no podemos ceder a la tentación facilista de ponerle un rótulo político [“sedicioso” parece querer decir] a cualquier fenómeno que tenga lugar en la sociedad y que pueda desagradarnos e impactarnos. Muchas veces las cosas no son tan sencillas. El tratamiento tampoco puede ser en la mayoría de los casos esquemático o represivo”.
Pero no es el único exceso que comete. No solo critica la forma en que su ministerio hace su trabajo sino llama a los intelectuales y al resto de los componentes del sistema a hacer correctamente el suyo. A “pensar con nuestra propia cabeza”. Habla de la “conveniencia de volver a lo mejor y más permanente de nuestra tradición intelectual” y de “la responsabilidad de ejercer, en particular, una más auténtica y profunda libertad de pensamiento”. Quien habla, debo recordarlo, es el jefe de los que en esos mismos días se dirigen el cierre de exposiciones, la censura de libros, la repartición de premios, la marginación de los inconformes, el encarcelamiento de los insistentes. “No queremos una cultura oficialista ni domesticada ni pasiva ni formalista, ―explica el ministro― porque esa sería una cultura muerta e incapaz de aportar algo a la solución de los problemas”. El jefe de una institución que hacía suya la frase atribuida a Hermann Göring de que cada vez que oía la palabra “cultura” le echaba mano a su pistola venía a anunciar que la cultura no era el problema. Al contrario: la cultura era la solución.

De ahí que no podamos ver nunca a la cultura como un área de conflicto ni como una fuente de dificultades, sino como la gran fuerza transformadora que puede y debe ayudarnos a ganar esta batalla por la justicia a nivel continental y mundial, y por el mejoramiento humano, a nivel nacional.
El zorro no solo exaltaba a las productoras de huevos sino que anunciaba una nueva era en la que la “creación libre” ya no solo sería bien vista sino que sería obligatoria ("no hay alternativa a la creación libre", dice). Y que en su empeño creativo las gallinas ponedoras gozarían de un clima estimulante y comprensivo: “lo que quiero decirles ―insiste el ministro por si no lo habían entendido bien― es que los intelectuales cubanos podrán contar en este esfuerzo con la confianza, la comprensión y el respaldo sinceros del Ministerio del Interior”.

¿Habían escuchado bien? Algo así como “borrón y cuenta nueva”. Aunque no se trataba de anular las relaciones anteriores sino de enriquecerlas. El Ministro insiste:



Escalofrío aparte por esa alusión a los intelectuales con “relaciones de muchos años con el Ministerio” el discurso podía servir lo mismo para alimentar el cinismo que la esperanza. ¿El jefe de los represores invitando a expresarse con auténtica y profunda libertad de pensamiento”? ¿Se trataba de una trampa o se había contagiado con la ola de cambios que sacudía a Europa del Este? ¿Había sido enviado por el capo di tutti i capi o hablaba a nombre propio? Las respuestas a esas preguntas llegarían en forma de palabras pero también con el peso lapidario de los hechos concretos. Palabras como las pronunciadas por el jefe del ministro a la llegada del adalid de la perestroika, Mijail Gorbachov. Palabras que sirvieron no solo para hundir de manera definitiva cualquier esperanza de reforma sino para borrar la impresión de que el discurso del Ministro tenía el visto bueno del Comandante en Jefe: “¿Y cómo se puede suponer que las medidas aplicables en la URSS sean exactamente las medidas aplicables en Cuba o viceversa?” dijo Fidel Castro en presencia del líder soviético el 4 de abril, apenas nueve días después del discurso de su Ministro del interior. Como si acabara de descubrir que el país del visitante y el suyo no eran casi idénticos. Pero no se trataba de mero desajuste oratorio, de divergencia de opiniones. Tres meses después de su discurso, el 28 de junio, Abrantes era cesado como titular del ministerio en vísperas de la llamada Causa Número 1. Un juicio en el que se condenarían a varios oficiales del MININT y del MINFAR a penas que incluían la de fusilamiento para el general Arnaldo Ochoa y para el Coronel Antonio de la Guardia.


La caída de José Abrantes no terminaría con su destitución. El Ministro que en marzo se había manifestado a favor del diálogo y el entendimiento sería condenado en agosto a veinte años de prisión en la llamada Causa Número 2. De la larga condena no llegaría a cumplir siquiera dos años. El 21 de enero de 1991 el ex Ministro moría de un infarto en la misma prisión especial de Guanajay cuya construcción había supervisado personalmente tiempo atrás. Me refreno de añadir la coletilla insidiosa de “murió en extrañas circunstancias”. Extraño hubiera sido que saliera vivo de allí. Y para ser insidioso en estos casos no hay que especular demasiado. Basta con tener buena memoria.

Tuesday, June 20, 2017

ENCADENAMIENTO A LA ENTRADA DE LA MISION CUBANA ANTE LA ONU


Por Israel Abreu

Esta protesta tuvo lugar el 30 de agosto de 1994 a la entrada de la Misión, en la esquina de la Avenida Lexington y la calle 38 en Manhattan, NY, alrededor de las 11:30 AM. El objetivo principal fue, como en otras ocasiones, conmemorar la masacre cometida por la dictadura cubana el 30 de agosto de 1962 en que fueron fusilados alrededor de 400 cubanos opositores y miles fueron hecho prisioneros. La acción se desarrolló como sigue: Yo tomé en mis manos una varilla de acero y afincándola como si fuera un bastón caminé cojeando por la acera hasta llegar a la puerta de la Misión. Una vez en la entrada introduje la varilla entre las manecillas que sobresalían de la puerta la que quedó cerrada por completo. Terminando de cerrar la puerta de entrada llegaron los 4 miembros del 30 de Noviembre que se encadenarían seguidos por alrededor de 20 más que servirían de apoyo. Algunos de estos me ayudaron a encadenar a los cuatro que se esposaron a la entrada de la Misión: Andrés Robaina, Sandy Mojena, Eduardo Sierra y Ricardo del Río. 



En la foto, de izquierda a derecha, Andrés Robaina, Sandy Mojena, Eduardo Sierra y 
Ricardo del Rio (Eduardo y Ricardo apenas si se distinguen). Y un policía de NY, a la derecha.
Foto tomada por el periodista, ya fallecido, Santiago Oms.
Tan pronto como terminamos el amarre tuvimos que forcejear a través del cristal de la puerta con “funcionarios” de la Misión que pugnaban por salir y enfrentarse a nosotros. Para evitar sorpresas dispusimos que tres jóvenes: mi hijo Ismel y las hijas de Gatria, Esther y Alina, se acercaran a la garita de la policía de New York que está en la misma esquina de Lexington y la calle 38 para entretener al policía a fin de que no se percatara de lo que estaba sucediendo. Pero la sorpresa no duró mucho, pues al momento vimos venir hacia nosotros, que salieron por el garaje de la Misión, a varios empleados con cabillas, palos y hasta con un hacha para cortar las esposas de los encadenados y fajarse con nosotros. La trifulca se generalizó de tal manera que la policía de New York fue llamada a aplacar la pelea lo que trajo como consecuencia que esta se generalizara de tal forma que hubo golpes de parte de funcionarios y guarda espaldas de la Misión a miembros del 30 de Noviembre e inclusive a la policía neoyorquina [ver video arriba]. 
 A mí me dieron un golpe tan fuerte que rodé por el suelo. Entre los miembros de nuestra organización estaban, entre otros: Antonio Pons, Rolando Infante, Carlos Calvo, Pepín del Río, Sergio Gatria, Rafael Martel, Fernando Fernández, Arturo Díaz, Frank Verdecia, Leopoldo Morgado, Eliecer Grave de Peralta, Jorge Dulzaides y las esposas de algunos de nosotros, miembros del 30 de Noviembre también. Mientras eso sucedía bajaban de uno de los “vans” varios periodistas que nos habían acompañado sin saber a lo que iban, como en otras ocasiones, y de inmediato comenzaron su trabajo. No menciono los nombres de los periódicos y periodistas por temor a que se me quede alguno sin mencionar. Pero eran muchos, a los cuales les agradecimos infinitamente su cooperación informativa. El resultado final fue que tres de los encadenados, Andrés Robaina, Sandy Mojena y Eduardo Sierra, fueron llevados a la penitenciaría y acusados de conducta desordenada. No obstante, salieron absueltos en el juicio días después. También fueron detenidos 4 empleados de la Misión, pero puestos en libertad inmediatamente por inmunidad diplomática. Es bueno señalar que posteriormente dos de los funcionarios de la Misión fueron expulsados de los Estados Unidos por haber golpeado a una mujer policía y por haberse enfrascado a golpes con las autoridades de este país.
Andrés Robaina, uno de los encadenados quien tuvo que pelear con un esbirro de la embajada por haber recibido un fuerte golpe de él
En cuanto a la reyerta puede verse la foto de Andrés Robaina con una herida en el labio, producto del golpe que le dio uno de los empleados de la Misión. Al recibir el golpe, Robaina se volvió hacia el agresor y lo golpeó tan fuerte que lo tumbó. 
Aquí se ven los dos funcionarios de la Misión que pelearon con la policía y días después fueron expulsados de los Estados Unidos
Después de la foto de Andrés Robaina pueden ver una foto que se refiere a una discusión acalorada entre la policía de New York y dos funcionarios de la Misión. Esto se debió a que uno de dichos empleados le dio una bofetada a una mujer policía lo que trajo como consecuencia que algunos policías ripostaran y pelearan con los de la Misión. 
Miriam Herrera-Abreu (mi esposa) frente a la Misión exigiendo la libertad de Rafael Ibarra
En la cuarta foto se ve a mi esposa, Miriam, gritando airadamente que pusieran en libertad a Rafael Ibarra Roque, presidente del Partido Democrático 30 de Noviembre, con sede en Cuba, que había sido condenado a 20 años de prisión. 
Finalmente, pueden ver a Sergio Gatria que se lo llevaron en una ambulancia después de haber sido golpeado en una pierna. Esta pelea entre miembros del 30, miembros de la Misión y policías de New York duró cerca de media hora.
En esta foto se ve a Sergio Gatria en una ambulancia después de haber
                      recibido un duro golpe en la pierna durante la reyerta

Monday, June 19, 2017

Encadenamiento en el consulado de México en Nueva York

Por Israel Abreu

Otra actividad de impacto propagandístico fue la que se efectuó en el Consulado de México, New York, el 31 de agosto de 1993.  Se escogió este lugar, además para conmemorar la masacre del 30 de agosto del 1962 cometida por la dictadura cubana, como protesta ante el gobierno de México por la deportación hacia Cuba de un grupo de cubanos que llegaron a las costas mexicanas pidiendo asilo.  En esta ocasión se escogió a 5 jóvenes miembros de la Juventud del 30 para que se encadenaran, significando así que no solamente los adultos denunciaban al mundo los atropellos en Cuba, sino que los jóvenes también lo hacían. Hubo algún forcejeo con los miembros de Seguridad del Consulado hasta que finalmente, a nuestra solicitud, salió el cónsul mexicano a quien le entregamos la proclama que llevábamos con nosotros y le manifestamos nuestro descontento por deportar hacia Cuba a los cubanos que llegaban a su tierra pidiendo asilo. También le comunicamos la complacencia del gobierno mexicano hacia la dictadura cubana. La protesta terminó sin mayores consecuencias y cada cual se fue para su casa. Por supuesto, después del “deber cumplido”.

De izquierda a derecha: Esther Gatria, Alina Gatria, Dimas Infante (detrás de Alina), Fernando Fernández y Jenny Verdecia. Esta foto fue tomada por la periodista Margarita Amigó, de Noticias del Mundo

Saturday, June 3, 2017

Encadenamientos (tercera parte): En el monumento a George Washington

Por Israel Abreu

Al año siguiente, y después de hacer un mesurado estudio de otros lugares apropiados para realizar un encadenamiento decidimos que el mejor lugar era el Monumento a George Washington en Washington DC. La fecha escogida fue el 10 de septiembre de 1989 y el número de los encadenados serían cinco. Debido a que el Movimiento 30 de Noviembre tiene miembros en varios estados de los Estados Unidos, se decidió llamar a Miami para ver si algunos de allá querían y podían venir a Washington a encadenarse.  Vinieron dos de Miami por lo que el número de cinco se completaría con tres residentes de New Jersey/New York. Los dos de Miami vinieron para New Jersey y desde aquí fuimos en un van hasta Washington seguido de otro con personal de apoyo y un tercero con periodistas del área de New Jersey/New York.  Llegamos a la entrada del Monumento, nos pusimos en cola para subir y, una vez en la cúspide por el interior, yo extraje las esposas y procedí a encadenarlos unos a otros. Muy pronto las autoridades cerraron la entrada al público y fueron a convencernos para que nos desencadenáramos. No opusimos mayor resistencia ya que allí no había muchos turistas y, además, las autoridades nos trataron con menos rudeza que en la Estatua de la LIbertad en Nueva York. 

En el mirador de la cúspide del Monumento a George Washington, de izquierda a derecha: Orestes Calle, Marcelo Cuervo (ya fallecido), Jesús Pita, Gloria Lassales y Armando Ferrer -Rigo- (ya fallecido)

Friday, June 2, 2017

Encadenamientos (segunda parte): En la Estatua de la Libertad. -

Por Israel Abreu

El encadenamiento en la corona de la Estatua de la Libertad fue efectuado el 27 de agosto de 1988. Cinco fuimos los escogidos para encadenarnos: Carlos Calvo, Marcelo Cuervo, Onel Guarton, Jorge Dulzaides e Israel Abreu. Nos acompañaron varios miembros del 30 de Noviembre los que se situaron en lugares especiales para alertarnos de lo que pasaba, entre ellos Rolando Infante,  Eglys Santos, su mamá y mi esposa Miriam. También colaboraron otros hermanos del exilio, como Enrique Encinosa, quien vino desde Miami a ayudarnos a organizar el evento.  Cuando llegamos a la corona de la Estatua sacamos las esposas que llevábamos ocultas, nos esposamos y tiramos las llaves al precipicio. Un poco después de encadenamos cerraron el acceso a la Estatua y llamaron a la policía del lugar. Como no cedimos con las autoridades de la Estatua llamaron a la policía de New York la que llegó tan pronto como pudo. Las llaves de las esposas no aparecieron por lo que los policías extrajeron afilados alicates y las cortaron. Nos bajaron de la corona por el elevador y nos llevaron a las oficinas del Cuartel de Seguridad, nos acusaron de escándalo público y todo terminó con una multa de $250.00 por cada uno de los encadenados.

De derecha a izquierda, Carlos M. Calvo, Marcelo Cuervo (ya fallecido), Onel Guarton, Jorge Dulzaides (solo se ve parte de su cabeza) e Israel Abreu leyendo la proclama que se distribuyó a la prensa y al público en general

Wednesday, May 31, 2017

Actividades del exilio cubano: los encadenamientos (primera parte)

Protesta frente a la misión diplomática de Cuba en la ONU en 1994

Por Israel Abreu

Teniendo en cuenta que el propósito de esta página electrónica es el de reflejar lo más fielmente posible los hechos más sobresalientes acaecidos en el exilio cubano hemos creído conveniente señalar algunas actividades según nos las vayan enviando las organizaciones que hayan efectuado actividades de gran impacto. Ya estamos recibiendo algunas, como la recibida del miembro de nuestra Academia Iván Acosta con relación a una Gran Marcha por la libertad de Cuba que tuvo lugar en 1961 organizada por ABDALA. La pueden ver en el blog de nuestra Academia de la Historia de Cuba en el Exilio. Otra organización que llevó a cabo varias actividades de gran impacto, y que pongo a continuación debido a que yo fui el organizador de casi todas, fue el Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre “Frank País” (MR-30-N).  Para estas decidimos escoger la conmemoración dé un hecho muy sobresaliente que sucedió en Cuba el 30 de agosto de 1962. En aquella ocasión las organizaciones opositoras, entre las que estaba el MR-30-N, organizaron un plan de levantamiento popular en toda la isla, el que fue aplastado a “sangre y fuego”.  Se considera que la cantidad de asesinados, principalmente por fusilamiento, fue de alrededor de 400 opositores. Aunque la fecha de dicha masacre fue el 30 de agosto de 1962, por varias razones su conmemoración en el exilio no siempre cae exactamente en los días 30 de agosto. Por supuesto, no solamente se hacían actividades de gran impacto, había otras ocasiones que se aprovechaban para protestar, incluyendo actos individuales.
 Lamentablemente, estas atrocidades que sucedían en Cuba, en las décadas del 60 y 70, apenas si se conocían en el exterior debido a que la propaganda desplegada por la dictadura de los hermanos Castro era infinitamente superior a la que se podía desplegar desde el exilio. Cuando aquello, como bien dice el documental de Néstor Almendros y Jorga Ulla, “Nadie Escuchaba”.  Esto, a pesar de efectuar manifestaciones frente a la Misión Cubana, ante las Naciones Unidas y marchas y viajes a Washington DC  buscando respaldo para nuestra causa. Es por esto que nuestro Movimiento 30 de Noviembre decidió “subir la parada” efectuando actividades de gran impacto, para atraer la atención de la prensa nacional a fin de exponer públicamente lo que estaba ocurriendo en Cuba. Estos actos fueron, precisamente, encadenamientos efectuados en lugares de alta sensibilidad para atraer la atención de la prensa y los turistas. Estos lugares, como verán a continuación, son altamente concurridos por el público en general, como  por ejemplo, la Estatua de la Libertad en NY, Monumento a George Washington en Washington DC, Consulado de México en Manhattan, Misión Cubana ante la ONU, también en Manhattan, otra en Miami, FL. Y alguna más que más adelante veremos. El procedimiento seguido para efectuar dichas actividades era: 1) escoger el lugar, 2) seleccionar a los que se encadenarían y a los que colaborarían en la actividad,   3) enviar una comisión a estudiar cuidadosamente el lugar.  Y, 4) invitar a los periodistas que nos acompañarían en las actividades. Es bueno señalar que todas las actividades se organizaban con tal discreción que ni los periodistas que nos acompañaban a los actos sabían de lo que se trataba; normalmente los montábamos en vans bajándolos en los mismos sitios de los hechos. Todos los artículos van acompañados de fotos, aunque, lamentablemente, algunas están demasiado difusas. 
A continuación, algunas de las actividades por orden cronológico:


ENCADENAMIENTO A LA ENTRADA DE LAS NACIONES UNIDAS
Foto tomada por Santiago Oms publicada en el periódico Noticias del Mundo.

Frente a la entrada de la ONU en Nueva York. - Este acto de gran impacto se produjo el 2 de marzo de 1988 aprovechando una huelga de hambre organizada por los expresos políticos cubanos en el parque Dag Hammarskjold situado frente al edificio de las Naciones Unidas en New York. El encadenado fue Israel Abreu (yo), expresidente de la Federación Mundial de Expresos Políticos Cubanos y asesor de la misma y lo hizo con el propósito de darle más fuerza a la huelga de hambre que ya llevaba 4 días. Esta huelga la organizó el Ejecutivo de la Unión de Expresos Políticos Cubanos, Zona Noreste, conjuntamente con los miembros de la Federación Mundial residentes en la zona. La Secretaría de Derechos Humanos, dirigida por Guillermo Estévez, fue otro pilar importante para llevar a cabo la huelga de hambre. En cuanto a mi encadenamiento, este produjo los frutos deseados. Primeramente, se convocó a los periodistas del área, los que asistieron sin saber exactamente de lo que se trataba. Entonces, con la ayuda de algunos expresos me amarré con cadenas a la cerca frontal del edificio de la ONU y me cubrí la boca significando que el pueblo de Cuba no podía moverse ni podía hablar.  Al momento aparecieron las autoridades que resguardaban al edificio de la ONU cargados de armas, sables y alicates con los que cortaron las cadenas. Me introdujeron a toda prisa en un carro patrullero y me llevaron detenido a la Estación de Policía más cercana. Afortunadamente me pusieron en libertad a las pocas horas sin instrucción de cargos. En cuanto a los hermanos que estaban en huelga de hambre, fueron visitados por varios periodistas los que dieron a conocer ampliamente las denuncias sobre las violaciones de derechos humanos en Cuba. 

Wednesday, April 26, 2017

Abdala, Nueva York, 1969

Por su valor histórico les presentamos un video que documenta una de las tantas manifestaciones de exiliados cubanos en la década de 1960. Para complementar las imágenes contamos además con el testimonio del miembro de la Academia Iván Acosta quien fue precisamente el encargado de filmar el evento:
A finales de los años sesenta ABDALA, una organización de jóvenes exiliados cubanos, contaba con más de 8,000 miembros en Nueva York, Nueva Jersey, Florida, California, Chicago, Puerto Rico, España, etc. Juanto a ellos participamos también Carlos Fernández Freire, Luis Cruz Azaceta, Rafael Llerena y un servidor, quienes éramos líderes de la sección juvenil del Ejercito Libertador Cubano, organización fundada por ex oficiales del Movimiento 26 de Julio, varios de los cuales habían luchado en las montañas cubanas.Casi todos los meses hacíamos una manifestación frente a la Mision de Cuba en la ONU, la embajada soviética, o el edificio de la O.N.U. A veces asistían hasta 10,000 compatriotas de todas las edades y esferas sociales.Yo estudiaba cine en N.Y.U. y se me ocurrió filmar esta y otras manifestaciones. Ésta en particular, no estoy seguro de la fecha exacta, pero creo que fue el 28 de enero de 1969. Ya habíamos sido arrestados 21 miembros del E.L.C. y de Poder Cubano. Nos sorprendimos cuando vimos llegar a más de 5,000 compatriotas y otros hermanos boricuas y latinoamericanos, a los alrededores de la estatua de José Martí, en el Parque Central de Nueva York. De allí partimos hacia la O.N.U. por toda la Quinta Avenida, hasta la calle 42, y desde allí nos dirigimos hacia el frente del edificio de las Naciones Unidas.Varios jóvenes, entre ellos, el líder de Abdala, Gustavo Marín, el director del Movimiento Nacionalista Cubano, Guillermo Novo, la estudiante militante, Ileana Fuentes, el estudiante de ingeniería, Paul Echaniz, el estudiante de historia y filosofía, Carlos Fernandez Freire, y un servidor, nos dirigimos a los más de 5,000 manifestantes allí presentes.Este documental, representa un legado histórico de las cientos de manifestaciones y demostraciones que el exilio cubano realizo demandando la libertad de Cuba.

Wednesday, August 31, 2016

A 54 años de la masacre del 30 de agosto de 1962

El 30 de agosto de 1962 fue un día aciago para la nación cubana. Varias organizaciones lideradas por el Frente Anticomunista de Liberación bajo la dirección de Evelio Francisco Pérez Menéndez, conocido como Frank, y Jesús Faraldo se propusieron planear un alzamiento popular en La Habana y otras partes de la isla para lo cual contactaron con miembros de la Marina de Guerra, de la policía y algunos regimientos. Entre las organizaciones que tomaron parte en este intento se encontraban el Movimiento 30 de Noviembre, Unidad Revolucionaria, el Movimiento Montecristi, el MRR a través de Héctor Fabián, y varias otras. Pero la acción no llegó a producirse ya que el gobierno logró infiltrarla y la operación abortó. Alrededor de 400 personas fueron detenidas y más de 300 fueron fusiladas en lo que se conoce como la Masacre del 30 de Agosto.  Evelio Francisco fue fusilado el 21 de septiembre de 1962.

Poco más tarde caería, también frente al Pelotón de Fusilamiento, Ricardo Olmedo, quien además era sobreviviente del ataque al Palacio Presidencial contra Batista el 13 de marzo de 1957. Me detendré un tano en el Movimiento 30 de Noviembre, por conocerlo más que a los otros ya que soy miembro del mismo desde su fundación en 1960. Entre los miembros del 30 que tomaron parte en la intentona del 30 de agosto de 1962 estaban Juan Carlos Montes de Oca y Tony Pons, de la Sección Militar, Manuel Fernández Granda, Coordinador Nacional del Sector Obrero, y algunos más cuyos nombres no recuerdo. Cuando eso yo estaba preso en Isla de Pinos. Entre los fusilados del 30 se encuentran Juan Carlos Montes de Oca, Luis Sánchez Carpente y Jesús Sierra. Entre las muertes hay un caso extremadamente sensible. Se trata de Sara Rodríguez, madre de los conspiradores Carlos y Juan Salabarria quien fue detenida para obligarla a confesar el lugar donde se escondían sus hijos, pero antes de confesar se suicidó.
Una vez en el exilio, la Dirección Nacional del Movimiento 30 de Noviembre decidió conmemorar la fecha de la masacre del 30 de agosto con acciones pacíficas pero de gran impacto, lo que se hizo durante varios años (de 1988 a 1994) para recordarle al mundo lo que sucedió y aún sucede en Cuba. En agosto de 1988 cinco de nosotros nos encadenamos en la corona de la Estatua de la Libertad. Al año siguiente cinco miembros del 30 de Noviembre se encadenaron en lo alto del Monumento a George Washington, en Washington DC. En agosto de 1993 cerramos virtualmente la entrada del Consulado de México en Manhattan encadenando a cinco jóvenes en su entrada. Pero una de las acciones más impactantes fue el cierre total de la entrada de la Misión Cubana en Manhattan con cuatro miembros del 30 de Noviembre. Se produjo realmente una batalla campal. Salieron los sicarios de la Misión por la puerta del garaje y trataron de arrancarle las cadenas a los encadenados, pero tuvieron que vérselas con miembros de la policía política de la ciudad de New York, produciéndose una fuerte pelea entre los dos bandos. Dicha “batalla” duró cerca de una hora y todo fue grabado y filmado por varios canales de televisión, emisoras de radio y prensa escrita. Hubo encausamientos sin mayores consecuencias, pero algo sucedió que es la primera vez que sucede en este país. Dos funcionarios de la Misión fueron expulsados de los Estados Unidos. Y eso lo logró nuestro Movimiento 30 de Noviembre. Ese mismo año 1994 en Miami también se produjo un evento conmemorativo del 30 de agosto en el que cuatro miembros del 30 se encadenaron a la entrada del edificio del Servicio de Inmigración y Naturalización. Lo importante es que en todos estos encadenamientos aprovechamos para distribuir información sobre lo que pasó y sobre lo que está sucediendo en Cuba bajo la tiranía de los hermanos Castro. Que en Paz Descansen los más de 300 hermanos de lucha fusilados en agosto-septiembre de 1962. 
Israel Abreu, expreso político cubano