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Wednesday, January 16, 2019

El exilio, un recuento

Reproducimos aquí un artículo reciente de la periodista Olga Connor sobre el exilio:

Sesenta años de un raro imperio
Por Olga Connor
 
Aún puedo oler el humo de los revólveres tirando al aire a las 12 de la noche y el de los cohetes. Recordar la ansiedad. Vivir las horas de los días que siguieron con tiros de todas partes.
Era el 31 de diciembre de 1958 en la Calle Conill del Nuevo Vedado. Una noche de gritos y algarabías en todas partes de La Habana. Como lo muestra el filme El Padrino.
Recordé ese humo del principio cuando Antonio José Ponte, codirector de Diario de Cuba, publicó un libro titulado Cuentos de todas partes del Imperio (Ediciones Deleatur, París, 2000), y me explicó que el título se refería a que los cubanos querían tener un imperio, “pero era todo de humo y de aire”, y no basado en acciones militares.
Sin embargo, ese título me vale para considerar que los cubanos sí han creado un raro imperio, con toda clase de historias famosas, y como consecuencia de la revolución. Pero no es el que planeó Fidel Castro, cuyo sistema ha fracasado en África, Venezuela, Nicaragua, sino el que han construido los desterrados de su régimen.
Por ironía, ese ha sido el triunfo más grande que produjo la revolución. Por primera vez los cubanos se exiliaron en masa, cuando antes había sido una isla de inmigrantes europeos, mexicanos, libaneses y orientales.
Los que se negaron a vivir en la ignominia y bajo la bota totalitaria de los Castro comenzaron a escapar. Enviaron a sus hijos fuera de Cuba. Hicieron lo que pudieron para empezar una vida nueva fuera de la isla. Y ahí comienza la verdadera hazaña de la revolución cubana.
Son 60 años de imperio en el extranjero. Hecho por los exiliados que triunfaron y crearon una ciudad nueva en Miami, una capital para Latinoamérica. Pero no solo en Miami. En París, en Roma, en Nueva York, Union City, Madrid, San Juan, Ciudad México, Buenos Aires. En todas partes los cubanos han demostrado un espíritu creador, una capacidad empresarial, una visión y una energía que nos debe dar a entender lo que sería Cuba en estos momentos si esas fuerzas vitales generaran esos logros.
No solo se trató del dinero, se buscó el poder político y el cultural. En Estados Unidos, cubanos de primera y segunda generación han ido al Congreso y el Senado, hasta los que habían nacido en Cuba subieron a la más alta posición. Ejemplos: Mel Ferrer, Marco Rubio, Lincoln y Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen, Bob Menéndez, Joe García y Carlos Curbelo. Y en Miami tantos ilustres representantes, como el propio alcalde de Coral Gables, Raúl Valdés Fauli.
El mundo académico fue prestigiado por los profesores cubanos, que son reconocidos por NACAE, y los nombres de profesores autores como Leví Marrero, Carlos Eire, Humberto López Morales, Enrico Mario Santí, Ricardo Pau Llosa y Gustavo Pérez Firmat, entre muchos otros. Sobre todo nuestros presidentes de universidades, Eduardo Padrón y Modesto Maidique.
El mundo artístico se ha lucido con pintores en París de fama mundial, como Jorge Camacho, Guido Llinás, Ramón Alejandro, Gina Pellón; en Nueva York, Carmen Herrera; en Roma, Pepe Grave de Peralta; en Miami, Tony López, Cundo Bermúdez, José Bedia, Gustavo Acosta y Carlos Alfonzo; en Madrid, Waldo Balart, y Mario Carreño en Chile. En lo literario, Lydia Cabrera, Zoé Valdés, Daína Chaviano, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Heberto Padilla y Gastón Baquero.
El teatro ha producido a Morín y la gran actriz Teresa María Rojas, fundadores Prometeicos, y a un Mario Ernesto Sánchez, fundador y director del Festival Internacional de Teatro Hispano. Pero ante todo, tiene a sus autores, como José Triana, Iván Acosta, Matías Montes Huidobro, Julio Matas, Abilio Estévez, Abel González Melo. Y Luis Santeiro, autor de televisión, medio en el que han triunfado figuras como Delia Fiallo y Cristina Saralegui.
¿Y qué se diría del mundo musical? El gran compositor clásico Aurelio de la Vega, de Los Ángeles; y voces internacionales como Martha Pérez, Eglise Gutiérrez, María Aleida; y músicos como Cachao y Paquito D’Rivera. Los compositores populares Osvaldo Farrés, Julio Gutiérrez, René Touzet; e intérpretes, de Miami, Willy Chirino y Lissette, Emilio y Gloria Estefan; de Nueva York, Chico O’Farrill y nuestra gran Celia Cruz; de México, Olga Guillot. Fundadores: Pedro Pablo Peña, del Festival Internacional de Ballet de Miami, y Pili de la Rosa, de Pro Arte Grateli.
Es de notar los que impulsaron la riqueza general, los grandes empresarios de negocios. Con nombres como Jorge Mas Canosa, George Feldenkreis, Roberto C. Goizueta, Armando Codina, José Milton, Luis Botifoll y Manolo Capó.
Es un imperio sin dominio del país del que proveyeron, pero con memoria patriótica, que han donado en todas partes su talento y su ingeniosidad, engrandeciendo el nombre cubano. ¡Qué pueblo tan pujante, aun en el extranjero, que da honor a esa nacionalidad como a la que fueron destinados a adoptar!

Read more here: https://www.elnuevoherald.com/entretenimiento/ent-columnistas-blogs/olga-connor/article224252035.html#storylink=cpy

Wednesday, May 16, 2018

La Academia de Historia de Cuba en el Exilio Llega a California*

Revista Digital Latina desde 1998
Los Angeles, California

California tendrá a partir de mayo de 2018, su capítulo de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Destacadas personalidades locales serán investidas como nuevos miembros de la institución, mediante un evento especial que se llevará a cabo en la Biblioteca Pública del Este de Los Angeles.

Manuel Gayol Mecías...
Manuel Gayol Mecías
Los académicos de California son Norma Montero, ex directora de numerosas bibliotecas públicas del sur de California; Roberto Alvarez Quiñones, periodista de vasta experiencia especializado en temas cubanos y económicos; el arquitecto Cristóbal Garau y Rodríguez; el escritor y periodista Manuel Gayol Mecías, autor de novelas y ensayos y director de la revista digital PalabrAbierta.com; el artista plástico y director la Guía Cubana, Angel Marrero; y el Dr. Aurelio de la Vega, prominente compositor clásico y profesor emérito distinguido de la Universidad de California en Northridge.

Dr. Eduardo Lolo...

El presidente de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio es el Dr. Eduardo Lolo, quien también es miembro de la Junta Directiva de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Lolo fue además investido Comendador de Número de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V de la Sociedad Heráldica Española, distinción que se otorga a quienes “por su calidad, prestigio y defensa de la Hispanidad se hagan merecedores de ello”.
   

El evento de investidura, presidido por el Dr. Lolo, se llevará a cabo a las dos de la tarde del sábado 19 de mayo de 2018 en la Biblioteca Pública del Este de Los Angeles (4837 East, 3rd. St, Los Angeles, CA 90022. Tel. 323-264-0155). Las palabras de bienvenida estarán a cargo del director de la biblioteca, Martín Delgado.


*Tomado de Contacto Magazine

Wednesday, January 3, 2018

Manuel Urrutia Lleó y el "momento histórico"

La BBC publica un resumen sobre la vida de Manuel Urrutia Lleó, presidente cubano entre enero y julio de 1959, y pierde una gran oportunidad de esclarecer su papel en la historia cubana.
El artículo cita al escritor Norberto Fuentes quien dice:
"En su presidencia Urrutia lo que hizo fue más bien disfrutar de su salario, que era de 1.200 pesos. Era un abogado de derecha, pero sin ningún tipo de experiencia para lo que le tocó y al final fue una ficha más en el juego político de aquellos años"
O el historiador oficialista Sergio Guerra Vilaboy:
"En el exilio no tuvo mayor trascendencia. Él no era un político, los que lo conocieron siempre se refieren a él como un hombre sin carisma, anodino. Realmente había llegado a un lugar al que realmente él ni siquiera se imaginó ni pretendió llegar. Fue un instrumento del momento histórico que le tocó".
 Más que ayudarnos a entender aquella etapa histórica artículos como  este nos sugieren por dónde anda la versión oficial cubana en estos tiempos. Cómo el maquiavelismo de Fidel Castro va disolviéndose en frases como "el momento histórico que le tocó" (a Urrutia).

Thursday, November 30, 2017

40 velas en el cake del exilio (cumpleaños de El Super)

Un artículo del periodista Luis Leonel León sobre el cuarenta aniversario de El Súper, obra de teatro de Iván Acosta, miembro de nuestra academia. El artículo ha aparecido hoy mismo en el periódico venezolano El Nacional. Los dejamos con los primeros párrafos. ¡Felicidades Iván!:
40 velas en el cake del exilio (cumpleaños de El Super)

Por Luis Leonel León 
Si fuéramos a dramatizar esta escena me gustaría comenzarla así: el autor sujeta entre sus manos un gran pastel de cumpleaños con forma de máquina de escribir (una dulce copia de la que guarda en su librero, la primera que le compró su padre). Ha pasado el tiempo, pero a no ser por estas inusuales y merecidas celebraciones, ni él ni sus personajes se percatan de las 40 velas encendidas sobre un hermoso cake hecho en casa, en un hogar de exiliados cubanos, en un piso 42, en la Gran Manzana, donde Iván Acosta vive desde hace más de medio siglo. Casi toda su vida.
Allí, en Manhattan, escribió y estrenó en 1977 El Super, un clásico de la creación cubana. No solo de su larga e incomprendida diáspora: seres con el alma partida en dos, cuyas memoria e ilusiones retratan esta encantadora obra. Un destino del que no ha podido huir Acosta. Al contrario, ha sido el centro de sus invenciones, de su cotidianidad, aun después de tanto tiempo.
Durante cuatro décadas El Super ha demostrado poseer el raro don de escapar de sus páginas, del escenario o la pantalla, para instalarse en la –no menos teatral– realidad, desde donde una vez saltara a cautivar y sacudir la imaginación de su autor, testigo y protagonista de estas vivas escenas, esta cadena de sentimientos que parecieran condenados al eterno retorno. Muchos de los sueños y vivencias del artista multifacético que es Acosta, auténtico cubano de Nueva York, habitan el ADN de sus personajes. Antihéroes nostálgicos del desarraigo, que acuden a los dispositivos del humor como salvación ante los sueños imposibles, lo aterrador de cargar con el absurdo real, diario, violento, casi poético, de esa maleta vacía que siempre es el exilio.
El éxito de El Super se deberá siempre a la sencillez del texto, construido con situaciones y diálogos que nacen de la verdad, que no busca llamar la atención con hojarascas sino contar una historia real a través de personajes auténticos. De ahí que su estreno, dirigido por Acosta, conquistara en 1978 los más importantes premios ACE (Asociación de Cronistas del Espectáculo) de Nueva York en el apartado de teatro: mejor obra y mejor dirección, y colocara a su joven escritor-director entre los más interesantes dramaturgos cubanos e hispanos en Estados Unidos.
La película El Super (1979), primer largometraje de ficción de León Ichaso y Orlando Jiménez Leal, rodada en un sótano neoyorquino con casi el mismo elenco del montaje teatral de Acosta, es una perfecta traducción de la obra, desde el abordaje de las situaciones y los diálogos hasta el desempeño de los personajes. Sin duda es una de las mejores adaptaciones cinematográficas del teatro cubano. No en balde acaparó una veintena de premios internacionales, entre ellos el Gran Premio del Festival de Manheim, el Premio de la Association des Cinémas d’Art et d’Essai en el Festival de Biarritz, fue seleccionada como la Mejor Película del Año por la ACE de Nueva York, se exhibió en el prestigioso ciclo New Directors/New Films del Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, y fue acogida en célebres festivales como los de Venecia, Montreal y Los Ángeles.
Esta tragicomedia (estatus del alma tan isleño, tan cubano) refleja cabalmente, entre risas, penas y anhelos, la experiencia de los desterrados de la mayor de las Antillas Mayores, luego de que en 1959 la llamada “revolución cubana”, que no es más que el castrismo, se sembrara en el poder y en el subconsciente colectivo de una nación herida, fragmentada, vilipendiada, incomprendida, incontada, en larguísima fuga. Tanto el texto como la película y los montajes teatrales que se han realizado de El Super amparan esa lectura, esa arcana emoción de saberse un antihéroe, casi feliz, casi héroe.
[Seguir leyendo aquí]

Saturday, September 23, 2017

De banderas y símbolos


El periódico español El País pierde una magnífica oportunidad de ahondar en las antiguas conexiones entre el independentismo catalán y el cubano a partir del origen y diseño de la estelada. (Y también, dichos sea de paso, entre el vasco y el cubano: alguna vez Sabino Arana y sus seguidores se disfrazaron de mambises, y no es una metáfora). Optan por el titular sesgado “La ‘estelada’ una bandera de inspiración colonial” cuando muy bien pudieron decir “La ‘estelada’, una bandera de inspiración cubana, anexionista y proyanki”.   

Saturday, April 1, 2017

La AHCE en el Diario de las Américas

El Diario de las Américas se hace eco de la labor de nuestra Academia y de la última ceremonia de investidura. Y cita a su presidente Eduardo Lolo al definir sus objetivos:

"El nuestro es un intento académico, que busca historiar la labor de nuestros exilios a fin de incorporar su legado a la Cuba de pasado mañana. Lejos de nuestro país queremos fundar la nación que debió ser y sólo lo sería a medias hasta 1959 para dejar de serlo del todo desde entonces, convertida en feudo de oligarcas totalitarios. En el exilio fundamos la Cuba martiana pospuesta. Y es tarea de la AHCE dejar constancia de ese esfuerzo fundacional para que llegue sin falsificaciones a la tierra que nos ha sido negada”

Monday, March 6, 2017

Nota de prensa

El Maestro de Ceremonias dando inicio al acto. Sentados, de frente, los tres nuevos académicos. En la pared, algunas fotos de mártires cubanos en la lucha contra el totalitarismo
INGRESAN TRES NUEVOS MIEMBROS A LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO

El pasado sábado 4 de marzo, 2017, tuvo lugar el Acto de Investidura de 3 nuevos ingresos a la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio. El mismo se efectuó en el local de la Unión de Expresos Políticos Cubanos, Zona Noreste, en el municipio de Union City (NJ) al que asistieron decenas de personas. Los investidos fueron la Dra. Liliana Soto-Fernández, escritora e historiadora; la Lic. Yesenia Fernández Selier, investigadora y actriz, y el Lic. Iván Acosta Fernández, dramaturgo y director de cine; quienes leyeron sus discursos de investidura.  Actuó de Maestro de Ceremonias el Vicepresidente de la Academia, Sr. Luis Israel Abreu, y pronunció el Discurso de Respuesta el Presidente de la Academia, Dr. Eduardo Lolo, quien también le entregó los diplomas correspondientes a cada uno de los nuevos académicos. (Fotos de José Gutiérrez Solana)

Monday, December 26, 2016

BOSQUEJO HISTÓRICO DE LA PRENSA CUBANA DEL EXILIO


Por Eduardo Lolo           

Información, primera víctima de las coletillas, el 16 de enero de 1959


La historia de los medios masivos de comunicación del exilio cubano actual comenzó mucho antes de aflorar su primera publicación en Miami o Madrid. Su génesis tuvo lugar en La Habana, a principios de la tiranía de Fidel Castro, con el nacimiento de la llamada “coletilla”, término popular con el cual se bautizó –vía el choteo criollo indagado mucho antes por Jorge Mañach– a las forzadas añadiduras que empezaron a aparecer en los periódicos cubanos al final de informaciones o artículos que resultaban ‘molestos’ al dictador de estreno. Dicho atentado inicial a la libertad de expresión estaba sazonado con una alta dosis de demagogia (eficiente arma básica del castrismo), por cuanto se vendía como una reacción espontánea de los sindicatos de los trabajadores de la prensa a “la campaña contrarrevolucionaria de la burguesía”, como se tildaba a los propietarios o editores de los diarios y revistas que todavía permanecían en manos privadas.

            La realidad era bien distinta: empleados resentidos, chantajeados, intimidados, o comprados con promesas de pitanzas de diversas índoles, forzaban amenazantes a los cajistas a imprimir dos veces las pruebas de galera de los trabajos considerados “contrarrevolucionarios” por los inesperados censores, casi todos salidos del rencoroso anonimato de la mediocridad. Una de las copias, contraviniendo las más elementales reglas de la ética profesional y la legalidad, era sacada de la empresa y llevada a una oficina del gobierno donde alguien (se dice que muchas veces el propio Fidel Castro) redactaba un párrafo rechazando el contenido del suelto o la columna, siempre ‘a nombre’ del sindicato. Las planas no se entregaban a las prensas hasta tanto no llegaran las coletillas, las que de inmediato se paraban en plomo y se adicionaban a las planas. Huelga decir que dichas coletillas se añadían en contra de la voluntad de los autores de los trabajos, los directores y los dueños de los medios, muchas veces con un miliciano armado junto a los linotipos mirando amenazadoramente a la redacción y amedrentando a los indefensos e impotentes operarios tipográficos.

            La coletilla, sin embargo, tuvo un resultado contrario a lo que quería la nueva dictadura: el público comenzó a priorizar la lectura de los artículos o noticias con coletilla en detrimento de otros trabajos considerados, por su carencia de añadidura alguna, como inofensivos o simpatizantes del gobierno. A resultas de tal inesperada consecuencia, el Diario de la Marina (uno de los baluartes de las ideas democráticas cubanas de entonces) tuvo que aumentar considerablemente su tirada en los primeros tiempos del castrismo, mientras que el periódico Hoy (de los comunistas) languidecía de aburrimiento en las manos de los escasos militantes de siempre. Lo mismo sucedió con otros medios.
            Pero el poder totalitario no es tal si no acumula todo el poder, por lo que una vez defenestrado el ejecutivo con la huida de Fulgencio Batista, anulado el legislativo al suprimirse el Congreso, y eliminado el judicial con la constitución de los llamados Tribunales Revolucionarios, sólo faltaba conjurar el bien llamado “cuarto poder” de la democracia: la prensa libre. Una noche, y al unísono ignominioso, turbas castristas secundadas por agentes armados ocuparon las redacciones y los talleres de las revistas y periódicos que aún eran propiedad de firmas particulares. No más “coletillas” a partir de entonces, todos los medios de prensa cubanos convertidos en colas satánicas.
            Por tal razón no es de extrañar que entre los primeros exiliados del castrismo, junto a políticos demócratas y campesinos expropiados, se puedan identificar tantos periodistas y editores de periódicos y revistas, incluyendo hasta algunos de los que apoyaron la insurrección en contra del régimen batistiano. Entre el exilio, la autocensura o la mordaza, muchos optaron por el primer elemento del aciago trinomio, a pesar de todas las conocidas penas del destierro que sabían se les avecinaba.
            Esos primeros comunicadores exiliados tuvieron que comenzar una nueva vida la mayor parte de las veces fuera de su profesión: de redactores estrellas a lavaplatos en el Restaurante La Estrella, o correctores de prueba en el mejor de los casos. La mayoría de los medios masivos de comunicación fuera de Cuba, gracias a la eficiencia de la maquinaria propagandística comunista, tendía a simpatizar o, al menos, ser indulgente o complaciente con el régimen castrista; por lo que todo periodista o escritor cubano exiliado era tildado de extrema derecha, batistiano y hasta de torturador o asesino. Los profesionales de la prensa desterrados que hicieron de los EE.UU. su segunda patria tuvieron un elemento adverso extra: la barrera del idioma. El inglés se aprendía por necesidad material; pero se seguía sufriendo (y escribiendo) en español.
Recorte de Diario Las Américas
            Afortunadamente, hubo honrosas excepciones al rechazo de los “tontos útiles” (y algunos nada “tontos”) a los periodistas cubanos del exilio, siendo la más destacada el Diario Las Américas, fundado en Miami unos pocos años antes del éxodo cubano por el nicaragüense Horacio Aguirre, quien convirtió su periódico en el más importante aliado de los cubanos a la hora de denunciar y desenmascarar las falacias castristas. Es de resaltar que dicha política editorial la mantuvo el Dr. Aguirre durante décadas, hasta el último momento en que estuvo al frente de la empresa. El Diario Las Américas cambió recientemente de propietario, aunque se espera que continúe siendo el fortín de la democracia hemisférica al que la administración anterior nos tenía acostumbrados.
El ABC de Madrid es otro de los medios extranjeros que abrió sus puertas a los intelectuales del exilio cubano, y así las mantuvo incluso después de que Castro y Franco zanjaran sus asperezas iniciales. En Venezuela hicieron lo propio El Universal y El Mundo. El primero siempre tuvo sus páginas accesibles a las denuncias del horror castrista; el segundo llegó hasta a tener de Director a un cubano del destierro. Pero no tengo conocimiento alguno de un periódico diario propiedad de exiliados cubanos o editado prioritariamente para la comunidad cubana.
Miguel Angel Quevedo, director de Bohemia
            Otro fue el caso de las revistas. La propia Bohemia, que jugó un papel tan importante bajo la dirección de Miguel Ángel Quevedo en la demonización de Fulgencio Batista y el endiosamiento de Fidel Castro, comenzó a editarse en el exilio y hasta se distribuyó clandestinamente en Cuba en ediciones de bolsillo (que había que leer con una lupa) que entraban al país gracias a la solidaridad de algunos diplomáticos extranjeros o arrojadas desde avionetas que sobrevolaban de noche La Habana, “bombardeando” la capital con libros y revistas censurados por el gobierno. Algún día habrá que reconocer y agradecer públicamente la labor de esos valientes pilotos (tildados de “piratas” y “mercenarios” por el régimen comunista) que arriesgaban sus vidas a favor del acceso del pueblo cubano a una prensa libre. Quevedo, como es conocido, terminó suicidándose al sentirse personalmente responsable de la tragedia cubana; junto con él murió Bohemia en tanto que publicación libre, aunque nunca ha dejado de editarse en Cuba como instrumento de propaganda totalitaria.
Caricatura alusiva a la transformación del exilio
Otras revistas cubanas importantes que ‘salieron’ al exilio junto a sus dueños o directores fueron Vanidades y Carteles. La primera de ellas fue pronto adquirida por capitales extranjeros que la despojaron de todo viso nacional cubano para hacerla una revista de intención continental; todavía se publica. La segunda comenzó con ediciones donde combinaba viejos trabajos de reproducción facsimilar con piezas nuevas escritas fuera de Cuba; carácter híbrido que posiblemente determinara su poco éxito entre los lectores, motivo por el cual al poco tiempo desapareció de circulación.
Cubanos exiliados en España, Venezuela, Costa Rica y otros países europeos y latinoamericanos también intentaron y lograron llevar adelante las denuncias de los horrores del totalitarismo a los pueblos que los acogieron, con el objetivo nada oculto de advertirles del peligro de las arteras ideas populistas, siempre al acecho. Sin embargo, siguiendo la lógica demográfica, muchos de los medios de comunicación del exilio cubano vieron la luz en los EE.UU. Entre ellos los más estables han sido los semanarios editados, fundamentalmente, en Miami (FL), Los Ángeles (CA) y Union City (NJ), sede de las más importantes colonias de cubanos desterrados. Algunos de ellos comenzaron como publicaciones muy rudimentarias (eran copias mimeografiadas) dirigidas a lectores de regiones o municipios en especial. Sirve de ejemplo Libre, fundado hace decenios en Miami con el nombre de El Matancero Libre y que evolucionara a nivel nacional y luego, ‒sin abandonar su hincapié en la temática criolla‒ a categoría internacional; de ahí el cambio de nombre. (Libre se sigue editando, ahora también con una versión digital.) Lo mismo podría decirse de Enfoque 3 Magazine, con más de 20 años de vida. El Nuevo Patria (también de Florida), continúa con su línea editorial esencialmente cubana, como que se siente heredero del periódico fundado por José Martí en Nueva York; se mantiene activo.
Periódico Vanguardia

Otro ejemplo de semanario cubano exitoso es el 20 de Mayo, publicado por décadas en Los Ángeles. El carácter nacional y su mensaje republicano se desprenden del propio título. Pero también evolucionó, sin abandonar su cobertura inicial, para convertirse en un medio para todos los hispanos del estado; desgraciadamente, dejó de publicarse. También de California es de resaltar La Voz Libre, que iniciara su publicación en 1981, aunque con una política editorial más hispana en general que cubana en particular; hoy igualmente desaparecido. Un ejemplo más reciente es la publicación digital, también californiana, Palabra Abierta, en plena circulación.
La Tribuna se considera el decano de la prensa hispana en New Jersey. Fundado en Union City en los años sesenta para servir de tribuna a los ideales democráticos cubanos (de ahí su nombre), con el tiempo evolucionó para reflejar también los intereses de la comunidad hispana general de la zona tri-estatal; desafortunadamente, ya no existe. Lo mismo sucedió con La Razón, también de Union City. La Voz, igualmente de New Jersey, aún subsiste y circula con amplia cobertura de temas cubanos.
Incluso, fuera de las áreas de mayor concentración de cubanos pueden identificarse destacadas publicaciones dirigidas por compatriotas exiliados que mantienen el mensaje de libertad y democracia del destierro, expandido a lectores hispanos multiétnicos. Entre ellos cabe señalar La Información, aparecido en Houston hace años y que todavía se sigue editando, también en forma digital.
Otras revistas de carácter mensual se mantuvieron saliendo durante muchos años. Entre ellas merecen ser mencionadas Temas, de Nueva York y Contacto, de California. La primera ya dejó de existir; la segunda amplió su horizonte temático más allá de los tópicos cubanos. En la actualidad sobrevive como publicación mensual Ya, de la Florida, la cual mantiene la forma de tabloide de sus tiempos de semanario.
Revista exilio

Otros medios de prensa del exilio cubano han tenido una periodicidad trimestral, semestral o anual; de unos salieron unos pocos números; otros se mantuvieron vigentes durante varios años. Del primer grupo cabe señalar la Revista Cubana, de Nueva York, aparecida en 1968 “patrocinada por cubanos en el destierro” según reza su lema y Exilio: Revista de Humanidades, que se editó en la Florida de 1967 a 1969. Ambas publicaciones se caracterizaron por el alto nivel cultural de sus entregas, contando entre sus redactores o colaboradores a figuras de primer orden de la intelectualidad del exilio cubano.

De épocas posteriores son de mencionar Mariel y Linden Lane Magazine, nacidas en los años ochentas. La primera toma su nombre del puerto cubano de donde salieron miles de cubanos hacia los EE.UU. en lo que se conoce como “El Éxodo del Mariel” y fue fundada por Reinaldo Arenas, uno de los más importantes narradores cubanos de finales del siglo XX. Mariel tuvo una vida muy breve, pero sirvió de plataforma inicial a magníficos intelectuales cubanos de generaciones varias que tuvieron como experiencia vital común la salida por el Mariel o el destierro en fecha cercana, aunque por vías diferentes. Otro es el caso de Linden Lane Magazine, fundado por el famoso poeta Heberto Padilla junto a Belkis Cuza Malé. Todavía, más de tres décadas después de su primer número, Linden Lane Magazine continúa deleitando a sus lectores. En la actualidad Herencia trata de seguir el ejemplo de tales predecesores.
Número reciente de la revista Linden Lane Magazine

Es de destacar que la desaparición de la mayoría de los medios señalados no solamente obedece a la crisis de la industria de la prensa de principios de este siglo, sino también a la muerte o incapacidad de sus fundadores y directores. No se puede olvidar que se trataba de publicaciones que salieron a la calle durante décadas solamente por el patriotismo, el espíritu de sacrificio, la indoblegable fuerza de voluntad y la dedicación de sus creadores, pues hasta donde tengo entendido ninguno de los medios de prensa del exilio cubano ha disfrutado del respaldo económico de gobierno u organismo privado acaudalado alguno. Los recursos financieros imprescindibles para la confección y distribución de las publicaciones cubanas expatriadas han salido básicamente –según el resultado de mis investigaciones– de la solidaridad de unos cuantos anunciantes y de los bolsillos nada voluminosos de sus editores, quienes decidieron invertir en la empresa parte del salario devengado en otros oficios y profesiones, sin obtener otra ganancia más allá de lo que ellos consideraban su deber cumplido.

Otras publicaciones, aunque no han estado dedicadas en particular al exilio cubano, por haber sido creadas y/o mantenidas con vida por cubanos desterrados, hace que buena parte de sus entregas esté directamente relacionada con Cuba. Círculo: Revista de Cultura es el más antiguo caso de que tengo conocimiento. Aunque es una publicación de una organización internacional denominada Círculo de Cultura Panamericano, un breve análisis de sus índices arroja que la mayoría de los trabajos editados en sus más de tres decenios de existencia están dedicados a temas cubanos, desarrollados por intelectuales del exilio. Lo mismo pudiera decirse de otras revistas culturales de más reciente aparición tales como La Nuez y Sinalefa, ambas de Nueva York, la Revista Literaria Baquiana, de la Florida, y Caribe: Revista de Cultura y Literatura, de Wisconsin.
Los medios de prensa del exilio cubano también se han hecho sentir en la red cibernética y mantienen una línea ascendente en la nueva modalidad. Posiblemente el más antiguo caso sea La Nueva Cuba, identificado como el primer periódico cubano independiente en la Internet, al que seguirían otros muchos como Cubanet (de carácter político), El Ateje y, de más reciente aparición, Pensamiento: Publicación Literaria e Histórica así como Pensamiento Poético (de naturaleza cultural los tres últimos), por nombrar solamente unos pocos ejemplos. En la actualidad hay decenas de los llamados blogs y otros sitios de carácter tanto personal como institucional que reflejan el sentir de los exiliados cubanos. A ellos habría que añadir, por su convergencia histórica, los creados por cubanos del ‘insilio’, siendo el más conocido Generación Y. Otros cibersitios unen en sus entregas trabajos de comunicadores exiliados y de periodistas independientes dentro de Cuba, estos últimos siempre bajo la amenaza, el acoso y la represión de las fuerzas policíacas y paramilitares del régimen totalitario cubano.



En la radio, aunque en menor medida dado lo costoso del medio, cubanos del destierro han tenido sus propias emisoras o han hecho de las estaciones a su cargo un vehículo de información y defensa de los ideales libertarios cubanos. Entre las emisoras con tales características son de destacar WQBA “La Cubanísima” y WAQI “Radio Mambí”, ambas en Miami, así como Radio WADO y Super KQ de la ciudad de Nueva York. Ya “La Cubanísima” y Super KQ no existen, y Radio WADO cambió su dirección editorial a otras comunidades hispanas. Queda, como una especie de tenaz portavoz radial del exilio cubano, “Radio Mambí”, cuya temática fundamental (a pesar de ser propiedad de un conglomerado internacional) continúa siendo denunciar los desmanes castristas. Entre las figuras del exilio cubano más destacadas del medio se encuentra Ricardo Alarcón Sr., quien llegó a poseer varias radioemisoras en diferentes estados.

En la televisión los cubanos exiliados no han podido tener el mismo impacto que en la prensa escrita o radial. Los altos costos de la compra o formación de un estudio de televisión y la franquicia de transmisión, junto con la desigual competencia de los grandes monopolios, han impedido el desarrollo de una televisión cubana del destierro. Sin embargo, no han faltado los esfuerzos, tales como “América TV” y “La Mega TV” de Miami, cuyas programaciones están dedicadas, básicamente, a los cubanos residentes en el estado de la Florida, con la consiguiente temática anticastrista y a favor de la democratización de Cuba. El advenimiento de la TV por cable ha venido a favorecer a los cubanos expatriados mediante la contratación de espacios de transmisión a compañías locales de cable, principalmente en el área floridana. El relativo bajo costo y la facilidad de producción dados los últimos avances tecnológicos, han permitido que varios grupos o asociaciones políticas o culturales del exilio cubano tengan sus espacios propios periódicos en las ofertas locales de televisión por cable.
Revista Abdala

Claro que la reacción del castrismo a los éxitos de los cubanos exiliados en la prensa no se hizo esperar. Además de buscar y lograr la complacencia o la complicidad de la mayoría de los medios masivos de comunicación de las Américas y Europa, el gobierno comunista cubano se ha encargado de financiar cuanta empresa pudiera conjurar con sus mentiras las verdades expuestas por los periodistas cubanos del destierro. Baste señalar en los Estados Unidos la Revista Areíto en los años setentas y The Cuban Nation/La Nación Cubana, desde 1999 a la fecha. En la red cibernética el caso más deleznable parece ser La Jiribilla, que sirve de caja de resonancia de los numerosos sitios gubernamentales cubanos. Algunos blogs personales, tanto hechos en la Isla como en el extranjero, tratan de hacerse pasar como independientes y de carácter personal, cuando en realidad son financiados por el gobierno de los hermanos Castro y operados por sus agentes. Hasta en la radio de Miami conocidos militantes comunistas, con recursos financieros de dudoso origen, mantienen espacios pagados en importantes emisoras desde donde sirven de ecos indignos a las cantaletas castristas. Es de recalcar, sin embargo, que todos esos esfuerzos totalitarios por contradecir o acallar las verdades expuestas por los profesionales de la prensa cubana del exilio han sido, como es lógico, vanos. La verdad se puede enmascarar, secuestrar, escamotear y hasta mutilar; pero no se puede hacer desaparecer: tarde o temprano muestra su rostro verdadero, premiando a los veraces, enmendando a los equivocados, y juzgando a los intelectuales del escarnio como lo que siempre fueron: cómplices de la mentira esgrimiendo plumas mercenarias.
Artículo de Enrique Pizzi de Porras en El Tiempo, Nueva York

          De todo lo anterior se desprende que el exilio cubano, sin el respaldo financiero de gobiernos o entidad privada alguna y enfrentándose a la poderosa maquinaria totalitaria y sus corifeos, ha logrado fundar y sostener un numeroso grupo de medios de prensa que han sabido mantener vivas las ansias de libertad del pueblo de Cuba y denunciar sin descanso los horrores del régimen castrista en la Isla. Los cubanos del ‘insilio’ han venido a sumarse al intento, que es el mismo de todo cubano digno, no importa en qué lugar viva. La crisis económica de inicios del siglo XXI y la desaparición física de muchos pioneros del periodismo cubano del destierro han hecho que varios medios hayan fenecido junto a sus fundadores. Pero de seguro que cubanos de bien de las nuevas generaciones se seguirán encargando de denunciar al neo-castrismo que pudiera suplantar al castrismo original. Hasta que finalmente pueda publicarse en todos los medios masivos de comunicación del exilio cubano el único titular que le falta y le ha dado razón de ser durante más de 5 décadas: un amplio cintillo de cabezal, en “negritas” o “bold”, con un tipo de 60 puntos como mínimo, donde se lea claramente: Cuba Ya Es Libre. Otra Vez.



Premio de Ensayo “Herminio Portell Vilá” 2015 de la Academia Cubana de la Historia (E). Tomado de: Lolo, Eduardo. La palabra frente al espejo y otros ensayos. Miami: Alexandria Library Publishing House, 2015. Págs. 135-147.

Nota: Las imágenes de los periódicos Diario de las Américas, Vanguardia, El Tiempo y Abdala fueron tomados del sitio www.latinamericanstudies.org

Sunday, October 16, 2016

"Tras los pasos del escritor cubano Cirilo Villaverde en Nueva York"

Por Enrique Del Risco

El viernes pasado El Nuevo Herald de Miami publicó una versión abreviada de los dos posts que anteriormente habían aparecido en este blog sobre los más de cuarenta años que Cirilo Villaverde vivió en Nueva York. Dicha versión apareció bajo el título de Tras los pasos del escritor cubano Cirilo Villaverde en Nueva York.

Post data:
Sobre una de las personalidades que se mencionan en dicho artículo, el santiaguero Andrés Cassard, “fundador de los altos cuerpos del Rito Escocés de la masonería regular cubana” al decir del historiador Eduardo Torres -Cuevas y fundador de la imprenta "El Espejo" -donde aparecería publicada "Cecilia Valdés"- vale ahondar un poco. En el libro de 1875 "Cincuenta años de la vida de Andrés Cassard" se le describe como enemigo del gobierno colonial español en Cuba y fugitivo de este: