Sunday, May 14, 2017

Ante la muerte del historiador Hugh Thomas

Recomendamos un buen artículo dedicado por el Diario de las Américas a la muerte del historiador inglés recientemente fallecido. También este blog ha recogido otras opiniones de miembros o no de nuestra academia:


Carlos Alberto Montaner, escritor cubano:


Thomas llegó a Cuba con el propósito de escribir un ensayo breve sobre la revolución de Fidel Castro. Pero pronto se dio cuenta de la importancia que tuvo en la conformación de ese hecho el gangsterismo estudiantil, y en éste el machado, y lo que pesó en la dictadura de Machado la mal cerrada aventura de la fundación de la República. Fue tirando del ovillo hacia atrás hasta llegar a la toma de La Habana por los ingleses. Ahí se detuvo y a partir de ese punto comienza su libro Cuba: la búsqueda de la libertad. Es un libro serio, bien investigado, con unos cuantos errores menores que no disminuyen la importancia de la obra. Sigue siendo un gran manual de la historia cubana contemporánea. 
Nos vimos varias veces. Nos hablamos por teléfono otras. Siempre me pareció una persona buena y generosa que simpatizaba con nuestra lucha y detestaba el comunismo cubano, fenómeno que conocía a fondo. De ahí una reseña muy inteligente que le hizo a un libro de Jorge I. Domínguez [profesor de la Universidad de Harvard]. Recuerdo que se preguntaba si los cubanos de a pie, los que sufrían el horror y la estupidez del castrismo, se sentirían retratados en esos estudios académicos trufados de estadísticas. La barbarie era mucho más honda.

Luis Israel Abreu, Vicepresidente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio

El pasado 6 de mayo del presente año 2017 falleció en Londres, Inglaterra, el escritor, historiador, politólogo, novelista y diplomático, Hugh Thomas, nacido en Windsor, Inglaterra, en 1931. Fue miembro de los dos partidos más importantes de Inglaterra, el Partido Conservador y el Partido Laborista. El hecho que haya militado en ambos partidos se debió a la búsqueda de un equilibro en el cual fuera el pueblo el que saliera ganando; Thomas rechazaba categóricamente los extremos. De 1954 a 1957 representó a Inglaterra en las Naciones Unidas desde cuya posición visitó muchos países, entre ellos España, lo que le sirvió para conocer más de cerca al resto de los países hispanoamericanos. En 1981 entró en la Cámara de los Lores como miembro del Partido Conservador, aunque terminó ocupando su escaño como independiente pues ninguno de los dos partidos le satisfacía plenamente. Escribió prolíferamente sobre España y varios países latinoamericanos siendo algunos de sus libros más codiciados La Guerra Civil Española (1961) y La Lucha por la Libertad de Cuba (1971). También escribió sobre Hernán Cortés, Moctezuma, los aztecas, etc. Y escribió dos novelas acerca de Cuba: Habana en 1984 y Klara en 1988. En fin, escribió decenas de obras de gran calibre. Su gran conocimiento acerca de los asuntos hispanos lo llevó a ser miembro de La Real Academia de la Historia de España, desde 1994.
En cuanto a su rechazo al castro comunismo lo entendemos pues, aparte de su filosofía profundamente democrática, están sus relaciones con cubanos del exilio como con el escritor y analista político, Carlos Alberto Montaner y Frank Calzón, Director Ejecutivo del Centro por una Cuba Libre, entre otros.
Nuestro más sentido pésame a los familiares de nuestro amigo Hugh Thomas. Que en Paz Descanse, él se lo merece.


Margarita García Ph.D., Profesora Emérita, Department of Psychology, Montclair State University, miembro de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio

Yo usaba el libro de Hugh Thomas (Cuba: The Pursuit of Freedom) como fuente de datos, no como lectura de historia. Es decir, no lo leía seguido, sino lo consultaba cada vez que me hacía falta corroborar algo. Me dicen que así lo usaba la Sección de Intereses de los EEUU cuando alguna persona quería hacerse pasar por expreso político.
Lo que yo más recuerdo de Hugh Thomas fue su respuesta a un comunicado mío en el cual yo le pedía me dijera  de donde el había sacado el dato que Estrada Palma era cuáquero, porque yo no lo pude encontrar en ningún lugar.  En realidad esa información empezó con Thomas.  El me respondió rápidamente diciendo que como él no se acordaba de donde lo había sacado, era posible que fuera “un error mío” (es decir, de Thomas).
Yo consideré esa respuesta como muy decente.

Frank Calzón, activista

Hugh Thomas monumental historia de Cuba sigue siendo considerada un libro contrarrevolucionario por la dinastía castrista, empeñada en la re escritura y manipulación de la información como todos los regímenes totalitarios. Hugh Thomas defendió la causa de la libertad en todas partes y se solidarizó con los que dentro de las cárceles castristas sufrían la represión más despiadada. Como sucedió en la Unión Soviética los cubanos descubrirán la verdadera historia de su país en el libro de Thomas cuando puedan decidir el destino de su país.



Enrique Del Risco, miembro de Academia de la Historia de Cuba en el Exilio

Cada vez que me preguntan qué libro resume mejor la historia cubana no se me ocurre otra respuesta que Cuba or the Pursuit of Freedom. Y no es que lo considerara un dechado de perfecciones: además de la discutible elección de comenzar por la toma de La Habana por tropas inglesas en 1762, contiene una notable cantidad de errores de fechas y de nombres y alguna que otra ligereza en sus análisis. No obstante, la destreza para reunir y conectar toda la información existente hasta el momento en que compuso su relato, la insobornable agudeza con que iba desarmando viejos y nuevos mitos de la historiografía nacional y la gracia con que expuso sus hallazgos lo dejan todavía sin competencia a la hora de orientar a un lector novicio entre los vericuetos del pasado cubano. Leerlo con apuro y clandestinaje en la Cuba monologante de mi juventud fue un verdadero privilegio por el que le estaré siempre agradecido. Sobre todo ahora que se ha despedido tras 85 años de vida fecunda en la que (entre muchas cosas) hizo por Cuba algo que ningún cubano ha conseguido: darnos un pasado inteligible, legible, creíble.

Saturday, May 13, 2017

MIEMBRO DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO PRESENTA NUEVO LIBRO

Por Amado Rodríguez


El Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, institución no lucrativa enfocada desde 1999 al estudio, rescate histórico y divulgación de la lucha del Pueblo Cubano contra el régimen totalitario  que lo subyuga desde 1959, presentó el pasado 3 de mayo el libro Confrontación,en el salón de conferencia del New Professional Technical Institute, Miami, donde a pesar de ser un miércoles, a la 6 de la tarde, constó con una notable asistencia

El libro, Confrontación, tiene la autoría de Pedro Corzo Eves, -inspirador y presidente del "Instituto",  periodista y escritor-, quien  integró  los testimonios de más de 300 hombres y mujeres protagonistas directos de una lucha que se desarrolló en la acción cívica, así como una fuerza clandestina y  guerrillera,  que se inició en el año de 1959. Historia que el régimen totalitario cubano de manera sistemática y mandataria ha ocultado, adulterado y tergiversado.

Confrontación, como su título expresa, es un libro que va mostrando a través de los testimonios y las circunstancia donde se realizan los mismos, cómo se fue generando la lucha de un sector del pueblo que saliendo de un régimen dictatorial y con toda la esperanza de alcanzar otra vez el estado de derecho perdido, decidió enfrentar un gobierno que sin justificación alguna se caracterizó por implantar un régimen totalitario y autocrático, vesánico e iconoclasta, que aún, inconcebiblemente, perdura.

En este acto, es fundamental destacar la intervención del presentador Luís Felipe Rojas, un joven cubano, nacido y formado bajo el régimen totalitario y su absoluto adoctrinamiento quien expresó: “Cuando yo nací ya toda esta lucha histórica y heroica había acaecido. Nosotros solo conocíamos lo que de ella nos contaba el régimen:.. de bandidos y contrarrevolucionarios, y de los héroes que lo enfrentaron… Cuando por primera vez pude conocer una versión diferente de los sucesos históricos del ayer, comencé a entender a esa otra parte de mi propia familia que siempre estuvo opuesta al régimen, fue una luz que deslumbraba en la oscuridad y exigía buscar y averiguar con la ayuda de quienes tenían esa otra información, lo sucedido en nuestra historia, armar y ordenar el rompecabezas que se nos creaba,  concretar nuestros criterios, y  reorientar nuestra conducta. Así inicié  mi lucha dentro de Cuba por la libertad y respeto a los derechos humanos, por el periodismo independiente, escribiendo, dialogando, y hoy estoy con ustedes, protagonistas de esa gesta, y agradeciendo la labor de divulgación y enseñanza, que como a mí y a tantos otros, ayudó, y ayudará a salir de la oscuridad de la doctrina totalitaria”.
 
Por su parte, Ramiro Gómez Barrueco, ex-preso político, escritor y director del Instituto, autor del prólogo de esta obra y también presentador, expresó en un momento de su intervención: .... "las generaciones presentes y futuras, si no conocen el origen de la tragedia, no nos van a comprender y jamás no van a aceptar...". En otro punto de su alocución, recrea una imagen al decir que el libro Confrontación, hay que verlo como un mecanismo que  " abre huecos en la cortina de desinformación y odio, que le cierra las puertas al pueblo cubano y lo tiene condenado a la esclavitud de la ignorancia".

El libro Confrontación”,  es la otra mejilla, semi oculta, coloreada en oscuro, del único rostro del Pueblo Cubano a partir de 1959, con su historia atroz y a su vez de valor y  abnegación, de esperanza y cubanía, que clama y exige redención. Y sin dudas, como expresa Ángel de Fana, ex-preso político, editor y  moderador del acto: “este libro me encanta y aun cuando pasen muchos años, seguirá siendo útil, porque nos ilustra sobre los acontecimientos de ese tiempo, que  nos enseña a nosotros mismos, que somos protagonistas,  de tantos hechos y sucesos que desconocemos, realizados por otros protagonistas, en otros  o los mismos lugares, o diferentes tiempos". 

Pedro Corzo, autor del libro, inició su intervención,  definiendo la visión de conjunto de la lucha contra el régimen totalitario que la obra representa y su construcción por encima de ideologías. A su vez describe cómo desde el principio cubanos de todas las tendencias, intentaron buscar solución a la crisis que se presentaba vertiginosamente, por medio de la lucha cívica, que se inició en el mismo año 59 y cómo fueron silenciados y  reprimidos, para  dejar sólo el camino de la confrontación armada, consciente el régimen de sus recursos.

En otro punto de su intervención resaltó el  criterio ampliamente compartido de la necesidad de rescatar la historia para divulgarla al mundo, pero en particular, para llevarla a los que están dentro de Cuba. Y en este aspecto, hizo una mención especial a Hugo Araña, un colaborador de esta obra que se encuentra en Cuba y que nos hizo llegar varias de las entrevistas que aparecen en el libro.

En otro momento Pedro Corzo sentencia cómo todos los que enfrentaron al régimen totalitario, independiente del método que su conciencia les dictó, lo hicieron por convicción. También hizo una aclaración categórica: los que iniciaron el enfrentamiento, haya sido cívicamente, en la clandestinidad  o alzados en armas, lo hicieron con la conciencia plena y única de su responsabilidad por Cuba, no por otros factores, ni por nada ajeno a ese compromiso.

El evento, gracias al apoyo técnico de Wenceslao Cruz, fue trasmitido en directo a las redes internacionales, en consecuencia  no solo hubo preguntas y comentarios del público presente, sino que de manera simultánea se pudo compartir  y dialogar con personas que nos acompañaban desde otros lugares del ámbito nacional e internacional.

La amplia divulgación de obras como esta, facilitará el conocimiento del desigual enfrentamiento y  el sacrificio inmenso del Pueblo Cubano que lucha por su libertad.


Tuesday, May 9, 2017

Un cubano alcalde de París, la historia lo enterró y ahora lo rescata

Por William Navarrete*

El 5 de octubre de 2015, Anne Hidalgo, la alcaldesa de París, y otros ediles del Ayuntamiento de la capital, inauguraron en la esquina de la calle Saussure y el bulevar de Pereire, en el distrito XVII de la capital francesa, la calle Severiano de Heredia. Todo el que levante la vista hacia las dos tarjas que a lo largo de esta arteria peatonal existen podrá leer algunos de sus cargos: ‘‘Diputado del Distrito XVII. Presidente del Consejo de París (1879). Ministro de Obras Públicas (1887)’’.
Nacido en La Habana, en 1836, y educado en París desde los 11 años de edad aproximadamente, este otro Heredia cubano (menos conocido que sus dos primos poetas, José María Heredia y Heredia y José-María de Heredia) fue, por así decirlo, el primer hombre de origen africano en obtener una cartera de ministro en un gobierno europeo y el único nativo del continente americano que ha ocupado el relevante puesto de la Alcaldía de París.
 El gesto, para estos tiempos en que el lenguaje de la diversidad o de la ‘‘mixité’’ (como se llama en francés al fenómeno de integración racial a nivel de instituciones) está de moda, tiene mucho de significación política. Y como suelen hacer los de la política, echar mano al único alcalde de París con orígenes africanos y rendirle homenaje más de un siglo después tiene bastante de ganga.
Hijo de la esclava y el amo
Poco se sabe de la infancia de Severiano de Heredia. Los autores que han abordado su biografía (tanto en español como en francés) afirman que fue bautizado en la parroquia de Jesús del Monte, en aquel entonces en los campos aledaños a La Habana, el 4 de enero de 1837, como hijo de los esclavos liberados Henri Domingo de Heredia y Beatriz de Cárdenas (quienes llevaban entonces los patronímicos de sus amos). En el acta de bautizo aparece como padrino Ignacio de Heredia Campuzano, terrateniente y propietario de esclavos, quien estaba casado con la normanda Madeleine Godefroy, con quien no tuvo hijos. El conde de Jaruco, en Historia de familias cubanas, menciona a Severiano como hijo adoptivo (e insinúa que natural) del mencionado Ignacio, y añade que Severiano tomó como segundo apellido –ignoro la razón– el de ‘‘Arredondo’’.


Muchos afirman que era más bien hijo del amo con Beatriz, su esclava, algo que explica por qué el amo decide adoptarlo desde su más tierna edad. Los Heredia formaban parte de un clan de terratenientes de la isla vecina de La Española, establecidos en Cuba después de los episodios de la revolución haitiana. Severiano es primo en grados diversos de José María Heredia y Heredia (1803-1839), el cantor del Niágara y En el teocalli de Cholula, uno de los poetas cubanos insignes del siglo XIX, y también de José-María de Heredia (1842-1905), de similar importancia en el ámbito literario francés.
Después de la muerte de su padre adoptivo (o biológico) en 1848, Severiano viaja con su madre a París y se instala definitivamente en la Ciudad Luz.
Estudios y vida parisina
Severiano de Heredia estudia en uno de los mejores institutos de París: el Lycée Louis-le-Grand, sito en el bulevar Saint-Michel, oficializado con sus correspondientes cartas patentes por el Rey en 1563. Allí estudia durante nueve años, aprende la retórica y será recompensado con un Premio Honorífico en 1853.

Para ese entonces es un joven rico y consentido. Alguien que vive de sus rentas, pues ha heredado la plantación cubana de Santo Cristo y un centenar de esclavos. Puede permitirse lujos, frecuentar la ópera, los cafés en donde se mide el pulso de la vida mundana y la brillante sociedad parisina de esa época. Es un diletante perfecto que escribe, de vez en cuando, críticas de arte para Le Gaulois, u otros textos para la Revue de París, y sueña con convertirse en escritor. Posee una villa en el bulevar Pereire y a juzgar por lo que de él cuenta su vecino y contemporáneo, el editor y escritor Maurice Dreyfous, en su libro de memorias Ce que je tiens à dire (Lo que tengo que contar), publicado en 1912, era un ser ocioso que prefería pasar el día callejeando más que otra cosa.
Influencia de la masonería
Para entender la trepidante carrera política de Severiano habrá que remontarse a la influencia de la francmasonería en este ámbito. En 1866, dos años antes de casarse con Henriette Hanaire, entra en la logia Estrella Polar, perteneciente a la orden del Gran Oriente de Francia. De sus diferentes cargos y funciones desempeñadas en el seno de dicha orden, de la que llegó a obtener el alto grado de Rosa Cruz en 1870, da cuenta Jean-Marie Mayeur en su diccionario biográfico Los parlamentarios del departamento del Sena durante la Tercera República (en francés). Sabido es que el apoyo de esta cofradía o institución iniciática (incluso en la época actual) es una pieza clave para llegar a ocupar puestos políticos de relevancia en la sociedad francesa.
Hoy una calle de París lleva el nombre de Severiano de Heredia.
Cortesía William Navarrete
A ello se añadirá un contexto político particularmente turbulento, marcado por la guerra franco-prusiana de 1870, el fin del Tercer Imperio tras la derrota de Napoleón III y el comienzo de la llamada Tercera República. Por sentimiento patriótico, tal vez porque ya tenía previsto lanzarse en política, solicita y obtiene por decreto de ese año la nacionalidad francesa. Poco después, en abril de 1873, un mes antes de que ocupe la presidencia el general Patrice de Mac-Mahon, duque de Magenta, Severiano obtiene el cargo de Consejero municipal, en representación del barrio de Ternes (distrito XVII de París). Es su primer puesto de importancia en esta esfera.
Carrera política
A partir de su primera nominación, el cubano (si nos atenemos a que nació en la isla de Cuba, entonces bajo la égida de España), naturalizado francés, será representante del departamento del Sena (que incluía entonces la capital actual y algunas municipalidades limítrofes) y en 1879 es elegido presidente del Consejo de París, un puesto que equivale hoy al de alcade. Tenía 42 años y había sido designado por los ediles de un Ayuntamiento que se reunía entonces en el palacio de Luxemburgo por haber sido incendiado el original por los communards en mayo de 1871 (y no reconstruido hasta años después).
A principios de la Tercera República, la función de alcalde había dejado de existir. París se había enfrentado al Estado durante los episodios sangrientos de la Comuna y había quedado administrada por una asamblea de consejeros o representantes dirigidos por un presidente cuyas funciones eran aproximadamente las de un alcalde de antes y de nuestro tiempo.
Severiano de Heredia fue reelegido diputado del distrito XVII en 1881 y, finalmente, ministro de Obras Públicas en 1887, año en que comenzó la construcción de la Torre Eiffel, al final del mandato de Jules Grévy.
Durante ese periodo y la década siguiente se hará eco de las ideas más progresistas en aras de la separación del Estado de la Iglesia, en favor de la libertad de la prensa, de la escuela pública, se destacará en la creación bibliotecas municipales y se convertirá en portavoz de la necesidad de un Estado laico. Llegó incluso a presidir la Asociación Filotécnica, después de que lo hicieran Víctor Hugo y Jules Ferry. Compartía, además, las ideas de este último, pero lo perseguía su pasado esclavista, el hecho de que su fortuna personal se fundara en la explotación de la mano de obra esclava y en la economía colonial de la plantación, algo que sus detractores evocaban constantemente para desacreditarlo.
En el universo de las rencillas políticas no le sobraron enemigos. ‘‘El mulato del Elíseo’’, como a menudo le llamaban, era caricaturizado en la prensa por los sectores conservadores, y hasta por los propios socialistas de la época.
Rescatado de las tinieblas
El empeño de Paul Estrade, profesor universitario e hispanista, influyó en la decisión de la Alcaldía de París de rendir homenaje a este olvidado de la historia. De la misma manera que su pariente José-Maria de Heredia, también nacido en Cuba, fue el primer extranjero en ocupar un sillón en la Academia de la Lengua francesa, Severiano había sido el primer hombre de color en encabezar un ministerio europeo.
Por razones inexplicables, tal vez porque a fines del siglo XIX Europa se repartía África durante la conferencia en Berlín (1885) y porque la política colonial entraba en contradicción con su permanencia en un puesto gubernamental, el hijo de esclavos afrocubanos se convirtió en un personaje incómodo.
De las tinieblas del olvido lo rescata el profesor Estrade en un libro que lleva en portada una de las caricaturas inspiradas en él: Ce mulâtre cubain que Paris fit maire (Ese mulato cubano que París convirtió en alcalde), publicado en las ediciones Les Indes savantes, en 2011 (por ahora sólo en francés).
Y no porque no hubiera referencias de él en la prensa y en diferentes tras publicaciones, sino porque hasta entonces a nadie parecía importarle mucho la vida y obra de tan singular personaje.
Descendencia y herencia
Severiano de Heredia muere arruinado en 1901, en el mismo barrio en que comenzó su carrera política, muy cerca del parque Monceau. Se dice que invirtió lo que quedaba de su fortuna en el desarrollo del automóvil eléctrico (en lo cual también se adelantó a su época). Tuvo dos hijos de los que el varón murió pequeño y la hija, Marcelle de Heredia, fue una célebre neurofisiológica que tuvo sólo un hijo adoptivo: el pintor Carlos Lapicque, fallecido en 1998.
Al entierro de Severiano asistieron algunos miembros del gobierno y del cuerpo diplomático de Haití (Cuba se encontraba entonces bajo administración norteamericana durante el primer periodo de ocupación), encargado de dirigir las exequias. Nunca obtuvo la Legión de Honor, ni ninguna de esas altas órdenes francesas que pasan de mano en mano por alianzas y favoritismos. Y en el cementerio de Batignolles, en un mausoleo de piedra en forma de caseta, fue enterrado sin que su nombre figurara por ello durante mucho tiempo en la lista de personalidades y hombres ilustres que acoge el camposanto.

Panteón de Severiano de Heredia 
Quedan muy pocas calles disponibles en una ciudad tan densa como París y los olvidados tienen que conformarse con pedazos de plazuelas o calles peatonales que son más bien aceras. De hecho, la de Severiano tiene una sola manzana y un café moderno (L’Iguane) como única referencia. Por otra parte, el cementerio de Batignolles lo ha incluido finalmente en su lista de personalidades, tal vez la mejor prueba de que comienzan a rendir honores merecidos a este hombre singular, nacido en la mayor de las Antillas.

*Escritor cubano residente en París. El texto, tomado de El Nuevo Herald, es reproducido aquí con autorización expresa del autor.

Monday, May 8, 2017

FALLECE EL HISTORIADOR HUGH THOMAS

Despachos de prensa dieron a conocer el fallecimiento el día 6 de este mes del historiador y narrador británico Hugh Thomas (1931-2017), uno de los hispanistas más prolíferos, profundos y objetivos del siglo XX. Su historia de la Guerra Civil Española (The Spanish Civil War, de 1961) fue, desde su primera edición, un clásico de la historiografía. El autor haría una edición ampliada en 1977, igualmente exitosa. Según los entendidos, nadie nunca había escrito de manera tan seria sobre un tema que, desde un principio, había dividido no solamente al pueblo español, sino también a quienes pretendieron describirla. De España daría a conocer conquistadores y emperadores; de América, conquistados y sojuzgados hasta por los propios criollos. Sin propaganda política. Con dolor humano.
Nuestro pequeño país fue su otro amor intelectual. Cuba, su ensayo en 3 volúmenes aparecido en 1973, ponía al desnudo las medias verdades históricas sobre Cuba de la intelectualidad europea de la época, deslumbrada por la maquinaria propagandística castrista y sus corifeos. Nunca el castrismo había sido denunciado internacionalmente con tanta seriedad y profundidad. Su voluminoso ensayo demostró que, en realidad, cada media verdad terminaba eclipsada y finalmente extinta por su implícita media mentira siamés.
Pero su apego al país de la palma real fue más allá de su destacada labor historiográfica. No satisfecho con la épica de su ensayística, escribió la novela Havana (1984), en la cual las personas, convertidas en personajes, como que completaban los hitos históricos del período en que enmarcara su ficción.
Los libros de Hugh Thomas permanecen vedados en la Cuba castrista. Pero habrán de ocupar un lugar cimero en la historiografía nacional cuando se puedan leer en libertad las obras de este británico “aplatanado” por las letras al país que supo amar en la distancia tanto del tiempo como del espacio.
Vaya hasta su esposa y el resto de su familia el mensaje de dolor compartido que embarga a los historiadores cubanos del exilio. Porque es el caso que, desde nuestro punto de vista, ha muerto Hugh Thomas, el historiador cubano que supo desenmascarar y retar a duelo la infamia.

Dr. Eduardo Lolo, Presidente
Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp.


El primer exiliado cubano

Por María Teresa Villaverde Trujillo *

«El Padre Varela tuvo un profundo sentido de la libertad y de la justicia humana comparable solamente a la de su heredero laico, José Martí»
(Dr. Leví Marrero)
"...aquel patriota entero, que cuando vio incompatible el gobierno de España con el carácter y las necesidades criollas, dijo sin miedo lo que vio, vino a morir cerca de Cuba, tan cerca como pudo…"
(Jose Martí, fragmento del articulo publicado en el periódico "Patria")

El Padre Varela nació el 20 de noviembre de 1788 –según algunos historiadores posible en la calle nombrada "Obispo"- en la ciudad de La Habana, hecho que aún no ha quedado verificado. En su bautismo, asentado en el Libro Sexto de Blancos con el número 866 folio 203 en la Parroquia del Santo Angel Custodio el niño fue nombrado Félix Francisco José María de la Concepción Varela y Morales.
A la temprana edad de tres años muere la madre y el niño con sus dos hermanas, queda al cuidado de su abuelo quien pronto fue trasladado por su trabajo como militar a San Agustín de la Florida llevando con él al pequeño Félix. Al momento de empezar sus estudios secundarios, ya de regreso en La Habana, aunque se suponía que entrara en una academia militar Félix solicita ingresar en un seminario para hacerse sacerdote -devoción que sentía desde muy temprana edad-.
Se formó en las aulas del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, y en la Real y Pontificia Universidad de La Habana. A los 23 años fue ordenado sacerdote en la Catedral de La Habana. Seguidor del pensamiento de su maestro José Agustín Caballero, hombre que marcó el camino para los estudios filosóficos en Cuba; sustituyéndolo en el Seminario cuando tenía 24 años de edad.
En 1814 escribe Instituciones de filosofía electiva, obra en cuatro tomos, donde insistía en la importancia de la ciencia para el conocimiento, aún cuando Varela consideraba que entre “Verdad de fe” y “verdad de razón”, debería primar la primera.
En 1818 se publica Lecciones de Filosofía y Miscelánea filosófica en 1819. Abogaba por una ciencia que girara en torno de los hechos y no de las palabras, y por un lenguaje científico que fuera totalmente comprensible.

El Sacerdote ante las Cortes
En 1821 el Padre Varela fue elegido para representar a Cuba en las Cortes de España, donde reclamó la abolición de la esclavitud con indemnización; y defendió el más aún osado planteamiento, la independencia de las colonias americanas en guerra. Al restablecerse el absolutismo regio en España, las Cortes quedaron disueltas y se firmó por Decreto Real aplicar la pena de muerte por traición a todos los diputados. El Padre Varela huyó a Gibraltar y de ahí a los Estados Unidos, donde residió el resto de su vida convirtiéndose en el primer exiliado cubano.
Ejerció el ministerio sacerdotal en la ciudad de Nueva York durante 30 años con admirable abnegación. Trabajando arduamente fundó escuelas, edificó iglesias, y evangelizaba a los pobres. Defendió la fe católica ante el avance de otros grupos religiosos. Se le nombró a una parroquia en la zona donde vivían inmigrantes de Irlanda, en la época cuando las diferencias étnicas y religiosas prevalecían fácilmente.
Igualmente inició una ardua labor en pos de la independencia de Cuba. Fue fundador de El Revisor Político y Literario. También llegaron a circular siete números del periódico independentista El Habanero prohibido en Cuba al igual que El Mensajero Semanal el que había publicado junto a José Antonio Saco. Publicó el periódico The Protestant Abridger and Annotator (1830) -donde defendía la fe católica frente a los ataques de los protestantes- y The Catholic Exporter and Literary Magazine, en unión de Charles C. Pérez (1841-1843). Colaboró en la Revista de La Habana, en el Diario del Gobierno, El Universal de Madrid, y el Repertorio Médico de La Habana; al igual que en otros periódicos, en inglés y en español. Usaba como seudónimo "Un paisano suyo".

Una obra para el futuro
Entre 1835 y 1838 se publicaron los dos primeros tomos de lo que se considera su última obra, Cartas a Elpidio, el testamento ideológico en el que legó a futuras generaciones la esencia de su ideario. El tercer tomo de esta obra, dedicado al fanatismo, no llegó a publicarse hasta 1944.
En una de las Cartas a Elpidio el Padre Varela había expresado:
"...fórmase ya en el horizonte de mi vida la infausta nube de la ancianidad y allá a lo lejos se divisan los lúgubres confines del impero de la muerte. La naturaleza, en sus imprescriptibles leyes me anuncia decadencia y el Dios de bondad me advierte que va llegando el término del préstamo que me hizo de la vida. Yo me arrojo en los brazos de su clemencia, sin otros méritos que los de su hijo; y guiado por la antorcha de la Fe, camino al sepulcro, en cuyo borde espero, con la Gracia Divina, hacer con el último suspiro, una profesión de firme creencia y un voto fervoroso por la prosperidad de mi Patria..."
Enfermo y abrumado
...En 1847 enfermó. Gastado físicamente y padeciendo asma recorrió varias ciudades en busca de un clima más apropiado. Viajó a San Agustín de la Florida, lugar donde había vivido se niño, y allí pasó los últimos años de su vida marcados por la pobreza, las enfermedades y la soledad; en un cuarto pequeño –como una celda- acompañado solamente por dos cuadros de santos y una campanilla.
Sintiendo cercana la muerte, pidió al sacerdote francés, P. Aubril que le llevara el Santo Viático. Antes de recibir la comunión el siempre primer exiliado cubano, dijo:
«Tengo que cumplir una promesa que hice mucho tiempo antes de ahora. Tengo que hacer en este momento, en el momento de mi muerte, como lo he hecho durante mi vida, una profesión de fe en la presencia real de Jesucristo en la Sagrada Eucaristía. Creo firmemente que esta hostia, que Ud. tiene en sus manos, es el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo bajo la apariencia de pan. ¡Ven a mi Señor!»
Entregó su alma al Padre Celestial el 25 de febrero de 1853 "a eso de las 8 y media" aunque existen diversas investigaciones referente a la fecha exacta en que falleció el Padre Varela. Fue enterrado en el Cementerio local Tolomato. Más tarde, apenas dos meses después, el sacerdote Aubril con la ayuda de un grupo de cubanos de la isla costearon levantar una capilla en el cementerio. La primera piedra fue colocada el 2 de marzo finalizando su construcción el 13 de abril del propio año, día que los restos de Varela fueron depositados allí. Allí permanecieron los restos de quien, como dijo Jose Martí cuando visitó en 1892 la tumba del sacerdote para velar "los huesos del santo cubano" era un "patriota entero, que cuando vio incompatible el gobierno de España con el carácter y las necesidades criollas, dijo sin miedo lo que vio y vino a morir cerca de Cuba, tan cerca como pudo".

Sus restos llegan a La Habana
En 1911 –después de varias tentativas- y esta vez a petición del gobierno cubano el obispo norteamericano William Kenny exhumó los santos restos de Varela y los entregó al cónsul cubano en la ciudad de Jacksonville para su traslado a Cuba. De la Catedral de La Habana más tarde serán trasladados al Aula Magna de la Universidad de La Habana, en cuyo acto pronunció un elocuente discurso el maestro Enrique Jose Varona. El cenotafio del Aula Magna donde se halla una inscripción dice:

«Aquí descansa Félix Varela, sacerdote sin tacha, eximio filósofo, egregio educador de la juventud, progenitor y defensor de la libertad cubana, quien viviendo honró a la Patria y quien muerto sus conciudadanos honran en esta alma universidad en el día 19 de noviembre de 1911»La juventud estudiantil en memoria de tan grande hombre.
Ahí en una urna funeraria descansa junto a los neoclásicos óleos del pintor cubano Armando Menocal, denominados: «La Medicina», «Las Bellas Artes», «Las Artes Liberales», «El Derecho», «Las Ciencias», «El Pensamiento» y «Las Letras».

Foto de la caja que guardó provisionalmente los restos del Venerable cubano. 
Se conserva en  la Cátedra Honorífica Felix Varela en la Universidad Pedagógica 
que lleva su nombre en la provincia central de Cuba


 *Publicado originalmente en el semanario LIBRE y en su edición digital LIBREonline

Sunday, May 7, 2017

GALARDONADOS TRES MIEMBROS DE NUESTRA ACADEMIA

  
Diploma y medalla de la Gran Orden “Victoria de la República” que la Academia Nacional A.C. y la Academia Nacional de Historia y Geografía de México concedieran al Dr. Alejandro González Acosta 
Tres miembros de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio fueron galardonados recientemente por otras instituciones académicas de México y los Estados Unidos. Con ello queda demostrado, una vez más, la actitud de profunda admiración y agradecimiento que los exiliados cubanos desarrollan por los pueblos que los acogen. Ya sea en el campo de la economía, la defensa, la educación, la ciencia, etc., cubanos en todas partes del mundo no dudan en brindar su aporte a sus segundas patrias. Estos tres casos son un testimonio elocuente del amor de los cubanos exiliados a sus nuevas tierras sin menoscabo del arraigado eternamente por la Patria primigenia.

El primer galardón le fue otorgado el 2 de abril del año en curso al Dr. Alejandro J. González Acosta, Académico Correspondiente de nuestra institución en los Estados Unidos Mexicanos. La Academia Nacional A.C. y la Academia Nacional de Historia y Geografía de ese país le concedieron la Gran Orden “Victoria de la República” al Dr. González Acosta por, según reza en el Diploma “su reconocida trayectoria profesional, entereza y aprecio por la Historia de México, así como por promover el estudio y los trabajos de investigación” en ese campo. Nuestro colega en México dijo al respecto estar “legítimamente orgulloso y comprometido” por el alto honor recibido.

Los otros dos miembros de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio galardonados fueron la Dra. Oneida Sánchez y el Dr. Eduardo Lolo, Secretaria de Relaciones Públicas y Presidente, respectivamente, de nuestra institución. El pasado 5 de mayo dichos colegas recibieron de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (más conocida como CUNY, por sus siglas en inglés) el Premio 2017 de Investigación Académica en el programa de lenguas diferentes del inglés (LOTE, según la abreviatura anglosajona de dicho programa). El galardón les fue otorgado por el CUNY Council on World Language Study (Consejo de CUNY para el Estudio de las Lenguas del Mundo), que es la instancia que establece, dirige y promueve el estudio de culturas e idiomas extranjeros en cada campus (que son 22 en total, con una matrícula de alrededor de 300 mil estudiantes) que conforman la Universidad de la Ciudad de Nueva York. En el diploma correspondiente se especifica que el galardón les fue concedido por la destacada contribución de ambos en el campo de lenguas extranjeras en la conocida casa de altos estudios.

Los catedráticos laureados se dirigieron a sus colegas presentes expresando su agradecimiento por el premio recibido, que tiene el valor añadido de haber sido el producto de una elección de sus pares, intelectuales todos de gran experiencia y un alto profesionalismo.

Como dato curioso cabe señalar que los diplomas les fueron entregados a los colegas premiados por la Dra. Liliana Soto-Fernández, Vice Presidenta del CCWLS en sustitución de la Dra. Rosa Alicia Ramos, Presidenta del organismo. La Dra. Soto-Fernández fue recientemente investida como miembro de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, por lo que nuestra academia (sin que haya estado programado) estuvo presente en la persona que otorgó el galardón y en quienes lo recibieron; feliz coincidencia que habla de la pujante presencia de nuestra corporación en el campo universitario norteamericano.

De izquierda a derecha la Dra. Liliana Soto-Fernández, la Dra. Oneida Sánchez y el Dr. Eduardo Lolo

Friday, April 28, 2017

Exile demonstration in New York, 1969

In November of 1968, hundreds of Cuban students members of the youth anti Castro organization, ABDALA, supported by other organizations, marched from Jose Marti's statute at Central Park to the United Nation Organization building in New York City, to denounce human right violations in Fidel Castro's concentration camps in Cuba.
Ivan Acosta's three songs (Guerrillero sin arma, Hay un pueblo oprimido & Corre cubano y empuña el machete) Paul Radelat, musical director; Ileana Fuentes, Coordinator; were recorded at a recital at U.N.O.'s Dag Hammarskjold Auditorium, on Friday, December 9th, 1977, celebrating Human Rights Day in the world.